Los alumnos de la Facultad de Medicina de Sevilla reflexionan sobre las razones y las emociones que los motivan para estudiar medicina. Se invita a participar en el mismo a estudiantes de otras Facultades de Medicina u otras personas interesadas en participar en el mismo con sus comentarios (Students of the Faculty of Medicine of Seville reflect on the reasons and emotions that motivate them to study medicine. Are invited to participate in the students from other medical schools or other interested persons to participate in it with your comments). (Pablo Bonal Pitz).

MOTIVO POR EL QUE DECIDÍ ESTUDIAR MEDICINA

Todo comienza en el colegio entre juegos de niños con mi primer fonendo, tensiómetro, martillo de reflejo y otros muchos instrumentales que mis padres me habían regalado. Ni que decir tiene que no tenía ni idea de cómo se llamaban todos estos objetos de plástico, pero me encantaba jugar a tomar la tensión, la temperatura o auscultar a mis amigas. Cuando fui madurando tuve claro que me gustaba más las ciencias que las letras, y sobre todo biología. A pesar de que en el instituto no tenía claro a lo que me quería dedicar en un futuro, sí sabía con seguridad que quería estudiar una carrera de ciencias y sobre todo relacionada con la salud. Me planteé varias posibilidades: psicología, enfermería, odontología, fisioterapia, etc. Curiosamente la carrera que menos me entusiasmaba era medicina, no porque no me gustara, sino por lo larga que era.  Finalmente me decidí por Fisioterapia.
Tras cursar los tres años y diplomarme en Fisioterapia puedo decir que la experiencia ha sido inmejorable; ya que me enriqueció muchísimo, tanto a nivel profesional como personal. Pero a pesar de todo lo bueno, seguía teniendo inquietud por adquirir más conocimientos relacionados con la salud. Mi hermana, que es médico, sabiendo esto, me animó a hacer medicina. Me dijo que aunque era una carrera larga merecía la pena y además contaba con el apoyo de mis padres. Fue entonces cuando me lancé y a día de hoy no me arrepiento en absoluto. Desde el primer curso me he sentido muy a gusto estudiando aunque es verdad, que he pasado momentos difíciles, pero ya sabía que no iba a resultar nada fácil. Estoy deseando terminar y ejercer la profesión de la mejor manera posible y por supuesto, seguir aprendiendo, siempre aprendiendo.                                                                                            María Martínez de los Reyes

¿Qué fue lo que me trajo hasta aquí?

Todo empezó con aquella selectividad en el año 2005 y parece que los años no hayan transcurrido desde entonces. En mi caso, lo que me llevó a estudiar medicina no fue una vocación desde la infancia, es más, mis gustos oscilaron desde ser periodista, ingeniera o bióloga. Pienso que fue la madurez, al menos aquella que se puede tener con diecisiete años, la que encaminó mi decisión. Fue en los años de bachillerato cuando me propuse el reto de poder llegar a ser médico, entonces una ilusión y entusiasmo crecían dentro de mí y me hacían saber que iba por el camino correcto.
Cuando comenzamos el curso el primer día, nos reunieron a todos los nuevos en el aula Magna para darnos la bienvenida, en este acto un alumno de quinto recuerdo que nos dio la enhorabuena por entrar en la “carrera más bonita del mundo”. En aquel entonces andaba un poco perdida, pues todo era nuevo para mí y mucho más lo era aquella etapa de mi vida que acaba de comenzar, pero esas palabras se quedaron guardadas en mis recuerdos, llegaron muy dentro de mí.
Hoy, seis años después, puedo afirmar que la Medicina no es solo la carrera más bonita del mundo, sino la profesión más enriquecedora y bella que se puede ejercer. Entre otros aspectos, me ha brindado la oportunidad de conocer al maravilloso organismo  humano, saber cómo debe funcionar y también como no lo debe hacer. Siempre me ha gustado comparar el cuerpo con un mundo diferente al que vivimos, es como si cada uno de los aparatos de lo componen fuese un continente diferente, cada órgano un país y cada arteria o cada vena una calle con un nombre distinto. Pues bien, a través de esta carrera he podido ir conociéndolo, ser consciente de lo perfectos y complejos que podemos llegar a ser y me ha ido presentando a lo largo de todos estos años lo que considero la mayor obra maestra de la naturaleza. No obstante, a través de la carrera adquirimos conocimientos pero el trato humano propio de la actividad profesional de un médico en muchas ocasiones se intuye más que se aprende o practica.  Con esto hago referencia a que actualmente la organización docente se centra mucho más en impartirnos conceptos teóricos, despreciando en gran medida la parte práctica. Debido a ello, la ilusión propia del estudiante de medicina a veces pienso que fluctúa ya que es mucho lo que se nos exige y hay determinados momentos que no perder la motivación solo depende de un mismo. Sin embargo, en otras ocasiones sales de una clase realmente satisfecho o eres afortunado por vivir experiencias únicas en el hospital que hacen que ese aliciente no se pierda, revives esas ansias por poder ayudar al necesitado  y te hacen saber que estás realizando lo que realmente te gusta, es lo que te da fuerzas para continuar en el camino.
Estos años han estado llenos de momentos inolvidables y que sin duda extrañaré, pero igualmente son años llenos de esfuerzo y sacrificio pues pienso que lo que mejor define a un estudiante de medicina es su constancia. Constancia que no se puede conseguir sin una ilusión, una vocación o una motivación que parte de cada uno de nosotros. Me refiero a esa ilusión por poder estar al lado del que más lo necesita, de aquella persona que pone en ti su máxima confianza y deja en tus manos su vida. Estar al lado de aquel que sufre y poder ofertarle una mínima esperanza, poder experimentar lo que se siente al salvar una vida siendo también egoísta, porque al igual que damos queremos recibir, saber que lo estamos haciendo bien y ser útiles para el prójimo. Todo ello es lo que hace diferente a esta profesión: el trato humano y el luchar cada día por la salud y la vida de los demás. Este ha sido el motivo que me ha llevado hasta aquí, el que me ha hecho luchar durante estos seis años, lo que me llena cada vez que pienso en mi futuro y lo que me hace estar segura de que es el papel que quiero tener en mi vida. Sí, es lo que quiero, quiero ser médico.

Por qué medicina… ¿y por qué no?

No sé explicar muy bien el motivo que me impulsó a estudiar esta carrera, no creo que exista realmente un motivo que haya marcado mi camino, sino varios. Por el contrario sí sé cuáles son los motivos por los que no cogí otros estudios. Supongo que Medicina me aporta todo lo que buscaba en una profesión futura.

No consigo recordar el momento en el que surge la idea de estudiar medicina, por lo que desconozco el motivo; quizás por paternalismo, por elitismo, por la universalidad del conocimiento, por sentirme realmente útil, una mezcla de varias,…No lo sé, lo cierto es que desde aquel momento empecé a ilusionarme con la idea de ser médico, ilusión que sigo manteniendo a día de hoy.

Es en este momento es cuando empiezo a plantearme el por qué sigo en medicina, que es lo que hace que persista mi idea de ser médico. Después de cinco años estudiando, donde han existido fracasos, exámenes constantes con temarios insufribles, noches sin dormir, padecimiento de patologías asociada a estrés…Sé que he cambiado muchas cosas por estudiar, y siempre me entra la duda de si finalmente merecerá la pena todo el esfuerzo, esta duda me ha llevado a plantearme muchas veces dejar la carrera, pero una y otra vez la vuelvo a elegir; y, sinceramente, por supuesto que merece la pena, porque aunque no tenga muy claro el por qué empecé, si sé el por qué continúo, por vocación.

¿POR QUÉ QUISE SER MÉDICO?

Desde pequeña siempre dije que quería ser veterinaria, y no me alejé mucho cuando decidí que quería ser médica. En mi propia casa vi cómo era la profesión, y eso fue lo que hizo decidirme a elegir esta carrera. Pensé que además de ser una carrera de ciencias, que es lo que yo quería hacer, iba a tratar con personas, ayudándolas en todo lo posible.
Recuerdo el primer día de la carrera…cuando los alumnos de 4º de Medicina nos enseñaron la facultad. Todos allí revueltos, sin conocernos e inquietos por empezar una vida nueva. Sin duda, es un año difícil el cambio, pero se sobrevive.
Desde aquel primer día, cómo han pasado los años…y a pesar de estar ya en 6º y pensar que no se nada, todos sabemos que hemos aprendido muchísimo. Yo personalmente, además de haber adquirido nuevos conocimientos, he aprendido a tratar con personas, a trabajar en grupo, a enfrentarme a ciertos problemas…en resumen, he madurado, y me ha encantado hacerlo en este ambiente.
Los dos primeros años de carrera se alejan mucho de lo que es la medicina, y quizás en estos años dudé un poco sobre dónde me había metido. Pero pronto comprendí que era una etapa más que debía pasar y que ya llegaría lo que de verdad iba buscando. Ya en 3º, con las prácticas de hospital, me metí un poco más en el papel, y estuve segurísima de que era lo que quería hacer en mi futuro. Fue entonces cuando me sentí más nerviosa al estar delante de un paciente y tenerme que enfrentarme a hacerle yo sola la historia clínica.
Han pasado los años, y tras mucho sufrimiento y muchas alegrías ya acabo…y desde el principio hasta ahora ha cambiado mucho mi perspectiva sobre qué es la medicina. La medicina no sólo es saber y curar a las personas; es saber, ayudar a toda una comunidad, actuar en prevención y tratamientos, en diagnósticos, trabajar en equipo, ser empático con el paciente, respetar… Todos estos valores morales y muchos más son tan importantes en el ejercicio de la medicina como el conocimiento científico que adquirimos a lo largo de los seis años.
Y tan claro como tuve que quise ser médica, aún no tengo claro la especialidad que quiero hacer, porque tengo un amplio abanico de especialidades que me gustan. Y aún no ha acabado la historia… queda el MIR y la residencia, pero creo que será lo mejor.
I.M.G.L

UN SUEÑO

Mi motivo para estudiar medicina es tan simple como que ese sea tu sueño eso que anhelas y que crees que es imposible de alcanzar hasta que un día ocurre y lo alcanzas, por eso estos años de mi vida han sido muy duros pero a la par satisfactorios porque estoy consiguiendo ese sueño.
Nunca he sido capaz de saber el momento exacto en el que la idea de ser medico entro en mi vida, pero lo que si recuerdo como si fuera hoy es el momento en el que me dijeron que estaba aceptada en la carrera, esa sensación no se me olvidara nunca y espero que se repita el día que todo esto termine y me vea con el titulo en la mano.
La verdad que mis motivos no son nada espectaculares y no entre en esto con la intención de salvar al mundo, o quizás si pero con los años me habré dado cuenta inconscientemente de que eso es imposible, aunque si que se puede ayudar a mejorarlo. Solo se que si este no fuese mi sueño no hubiese sido capaz de soportar el largo camino que esta carrera conlleva, tan largo que hay momentos en los que flaqueas y no te ves con fuerzas pero cuando de verdad estas haciendo lo que te gusta cualquier misero detalle hace que te recuperes y empieces con las ganas del primer día.
Por lo que solo puedo decir que estoy encantada con esta carrera de fondo y que por ahora seguiré corriendo todo el tiempo que sea necesario o hasta que me fallen las piernas.



Desde pequeñita

Desde que era pequeñita, mi madre me enseñó que cuando fuera mayor debía ser una persona independiente y realizada. Que debía luchar por mi futuro hasta conseguir una vida feliz y llena. Desde ese momento supe que quería ser médico.

A partir de ahí comenzó un camino duro, pero con una meta muy clara, llegar a trabajar en lo que quería y de la forma que quería. Pasó el instituto, bachillerato, la temida selectividad y tuve suerte de tener notas suficientes, ya que vi como el sueño de varias compañeras se esfumaba tras una larga lista para entrar. Pero yo realmente no sabía de que iba esto, no lo supe hasta que comencé las prácticas clínicas.

Ayudar a las personas en sus peores momentos, darles respuestas, solucionar sus problemas de salud si se puede, y si no, apoyarlas en todo lo posible. Nunca pensé que fuera tan satisfactorio que una ancianita te dé dos besos por atenderla como se merece, que en una planta en la que se ven muchos cánceres, como es la de hematología, tenga de adorno las placas de agradecimiento. No puedo imaginar un trabajo mejor. Y aunque tiene su parte mala, creo que el dedicarse a lo que uno le gusta compensa.

Por eso me gustan las especialidades sobre todo médicas, por el trato con el paciente y que puedan expresar lo que sienten. Tenemos limitaciones, pero con un poco de esfuerzo, creo que se puede hacer una medicina de cierta calidad. Y siempre intentando mejorar.

Yo no sé si lo mio fue vocación, puesto que realmente no sabía lo que me iba a encontrar, o si desde pequeñita nunca me plantee otra cosa porque esto es lo adecuado para mi, pero esos son mis motivos para estudiar medicina.


Amalia Cruz Rodríguez.
6º Valme
Los motivos han ido cambiando a lo largo de los últimos 6 años. Supongo que a todo estudiante de medicina le pasa lo mismo, los estímulos para estudiar esta carrera van variando a lo largo de su recorrido. Así pues se concluye que hubo unos motivos al principio y otros motivos ahora, en el último año de la formación académica, que no laboral.

Empecemos por las raíces de la elección.

Para encuadrar la elección es preciso determinar que existieron muchos factores que condicionaron mi elección. Estos factores, para ordenarlos de una forma adecuada, voy a enumerarlos de fuera a dentro, es decir, de condicionantes más sociales (generales) a factores más personales (particulares). Los factores más externos podríamos decir que los supongo comunes a la mayoría de los que estamos estudiando medicina. Hace 7 u 8 años la profesión médica se consideraba prestigiosa desde un punto de vista social, muy bien remunerada y con cierto cariz de profesionalidad de la cual carecían otras muchas profesiones.

Se sabe que en las sociedades occidentales se utilizan los medios de comunicación para llevar a la sociedad a un terreno laboral u otro en función de las necesidades económicas y políticas del estado; así se puede demostrar como determinadas series de televisión como Médico en Alaska, Urgencias y otras del mismo ámbito, fueron encaminadas a representar una función de estímulo de futuros médicos. [La representación del médico en estas series no se corresponderá con la realidad, pero esto es otro tema]

A día de hoy ocurre lo mismo, tras una fuerte demanda de médicos en EE.UU. salieron a la parrilla series como House, Anatomía de Grey, Nip tuck, Bones y otras muchas más, con el objetivo de enaltecer la figura del médico buscando el estímulo de esos adolescentes carentes de metas laborales reales.

En una esfera un poco más personal, situada entre los condicionantes generales y los particulares, está el entorno de las amistades y relaciones que por aquel entonces se tienen. Como buen adolescente que se precie, uno se tiene que dejar llevar por sus ideales puros; y en esto sí que se diferencia un poco de las demás profesiones, ese componente de altruísmo adolescente y solidario (sin una base real que lo sustente, por supuesto) hace de la elección de esta carrera una opción única. Se verá con el tiempo que este componente empieza a perder sentido conforme se camina en la licenciatura...un desengaño más en la cadena de muchos que conforman la madurez intelectual.

En un terreno más personal, tuve la suerte de tener a mano ejemplos vivos de muchas profesiones distintas (abogados, médicos, periodistas, ingenieros, enfermeros, veterinarios...), lo cual me sirvió como escenario perfecto para ubicarme en un campo u otro en función de mis características y habilidades. Y en este sentido, el terreno donde me sentía más cómodo se hallaba en casa, en mis padres. Siendo ambos médicos, estaba en un entorno más que favorable para resolver mis inquietudes acerca de la profesión médica, las respuestas a muchas de las preguntas que me hacía se encontraba en casa( en la cocina o en el salón), en definitiva siempre a mano.

Y así, sin forzar nada o casi nada el curso de mis decisiones, fui elaborando una lista mental de preferencias profesionales, entre las cuales estaba en orden preferente la carrera de Medicina.

La solución a mis últimas preguntas vino de la mano de un acontecimiento que terminó de cerrar definitivamente el capítulo de la indecisión. Fue un accidente doméstico de mi hermano pequeño lo que, en cierta forma, centró mis aspiraciones en una sóla dirección. Digamos que la experiencia tan cercana de un hecho ciertamente dramático condicionó que mi interés por resolver cuestiones tan curiosas como el dolor y el sufrimiento, fuera directamente enfocado al ámbito médico.

Una nota media pobre y una selectividad decente hicieron el resto.

Esos motivos que, en origen, fueron los que me llevaron a esta carrera han sido lo suficientemente sólidos como para que, pese a los muchos sinsabores del devenir de la misma, siga con tamaña ilusión de ser un buen profesional de la Medicina. De sobra hemos tenido todos muchas dificultades que han hecho tambalear nuestra meta, pero sin duda esa constancia y sacrificio en el estudio es lo que nos llevará a ser buenos profesionales en el futuro. Los futuros médicos de la sociedad, los de nuestra generación, llevan de serie un componente de esfuerzo y sacrificio extra, que otras muchas profesiones no tienen, y esto es motivo de orgullo.

Como punto y final a mi entrada voy a citar a Platón para sellar definitivamente este texto; "Dondequiera que se ama el arte de la medicina se ama también a la humanidad."

Y es que en el fondo, todos los que estamos escribiendo estos artículos, por una razón u otra, amamos con pasión el conocimiento del cuerpo humano...y prueba de ello es una soleada y bonita mañana de Sábado, que invertimos en cualquier asignatura de la carrera en lugar de estar dedicado a nuestras otras pasiones...

Ramón De La Torre Colmenero.
Hospital universitario Virgen de Valme, Sevilla.

¿Por qué decidí estudiar medicina?

Decidí estudiar medicina porque era con lo que había soñado desde pequeña, era la única carrera que quería hacer no me planteaba ninguna otra, es más cuando tuve que rellenar la preinscripción para la universidad no sabía que poner como otra opción porque realmente no quería estudiar ninguna otra cosa.
No dudé en ningún momento que esta debía ser mi profesión, ya que es totalmente vocacional, resulta muy tópico pero verdaderamente fue así, desde pequeña quería ser médico y continué esforzándome para poder llegar a mi meta.
Una vez dentro de la carrera, he vivido momentos de muchos tipos, buenos, como conocer a las personas que a lo largo de la carrera siempre están ahí apoyándote (gracias grupo), malos, como agobios de los exámenes, prácticas, pero todo merece la pena para poder llegar a ser lo que realmente quieres. Como me dijo un día mi padre: “Todo en la vida requiere esfuerzo, las cosas no son fáciles, pero tarde o temprano lo verás recompensado” y mi recompensa ahora está más cerca que nunca, convertirme en médico. GRD

Una gran elección

El día exacto en el que hice la gran elección de decidir que es lo que quería ser en mi vida no lo recuerdo con claridad, pero lo que si sé es que fue con gran prontitud, ya que a los 9 años de edad ya tenía claro que de mayor quería ser Doctora, y que fue a esta edad lo afirmo con tanta vehemencia porque fue cuando me operaron de apendicitis, y en la mesa del quirófano las enfermeras para tranquilizarme empezaron a hablar conmigo y me preguntaron qué quería ser de mayor y sin dudar conteste que doctora, y por ello cuando desperté de la anestesia el grupo de cirujanos me habían regalado  un pijama de quirófano, unas patucos, unos guantes, una mascarilla y unas gasitas.

Desde tal momento y hasta el día de hoy nunca he dudado o me he arrepentido de haber escogido esta profesión, porque aunque sacrificada y dura en algunos momentos, me parece que te aporta una gran recompensa, y es el poder ayudar o por lo menos intentar ayudar a personas que acuden a ti por tus conocimientos, gracias a los cuales en ocasiones puedes poner fin a algunos sufrimientos que le acontecen.

En la actualidad, en 6º de medicina, las razones que doy  para justificar mi elección de la profesión aunque en su esencia siguen siendo las mismas que cuando lo escogí de pequeña y en bachiller, han cambiado en algunos aspectos como pueden ser lo gratificante que es tratar con personas, luchar con ellas por conseguir unas metas y lo feliz que te sientes al poder conseguir alguna mejora y ver que ayudas a buenas personas, que desafortunadamente padecen enfermedades, y algunas de gran gravedad, y es en éstas donde no puedes en ocasiones solucionar el problema, pero si mostrar apoyo a el paciente y la familia, y éste el aspecto que más me gusta de este trabajo, notar como las personas agradecen el que lo animes y lo comprendas en los momentos que más lo necesitan y que en ocasiones es mejor que la solución del problema en sí.

Para finalizar decir que no creo que nunca me pueda arrepentir de haber escogido estudiar medicina, porque conforme han ido pasado los años, más he sabido y más he conocido la medicina, más me ha gustado y aunque la formación esté siendo dura, siempre recomendaré a todo aquel que le atraiga esta carrera que la haga, porque los seis años de estudios tienen su graa recompensa, ejercer de lo más te gusta en la vida. Rocío Rodríguez García.
"Los cinco mejores médicos son los doctores; Sol, Agua, Aire, Ejercicio y Dieta. Siempre te esperan propicios, aunque no los busquen, alegran tu espíritu, curan tus males y no te cobran un céntimo". O.S.Hoffman

Ser médico

Dejando a un lado estudiar medicina como carrera, quiero centrarme en el ser médico. Pues es evidente que ese es nuestro máximo objetivo.
Me considero una persona positiva y me gusta pensar así. Me gusta creer en el trabajo en equipo, en el compañerismo. Me gusta creer que todos hemos estudiado medicina por unos mismos valores personales de humanidad, de compromiso con los demás y vocación de servicio. Yo no era de los que decían desde pequeño que quería ser médico. Ni siquiera desde el bachillerato. Me costó tomar la decisión de qué carrera elegir pero cuando lo hice, tomé la decisión conociendo mi forma de ser, mi personalidad, mis ideales.
Por ello puedo decir que si bien entré en medicina un poco despistado, con el paso del tiempo me he dado cuenta que es la profesión que más encaja conmigo. Las dudas desaparecieron y tengo total seguridad en la elección que hice.
Una de las cosas que más tristeza me ha provocado durante estos años es escuchar hablar sobre la deshumanización de la medicina. Es cierto que muchas veces el médico tiene que actuar con una medicina defensiva, pero perder la humanidad en nuestra profesión es perder el sentido de la misma, dejarla vacía de motivación. Supone eliminar la razón por la que todos y cada uno de nosotros decidimos dar el salto al mundo de la sanidad.
Todos sabemos que tenemos y debemos estudiar mucho durante nuestra carrera. Sabemos que hay que estar constantemente al día para no quedarnos atrás, pero me gustaría remarcar otras cualidades que un buen médico debe poseer bajo mi punto de vista: compromiso, ética, responsabilidad, inquietud, ser buena persona, sensato, capaz de provocar la confianza en el paciente, empatía, saber escuchar y lo que es más importante, humildad para conocer dónde están los límites de uno mismo y saber pedir consejo a los demás. A su vez, eliminar la competencia desleal y la envidia en la mayoría de las ocasiones provocada por querer ser el número uno.
Al fin y al cabo pienso que cuando sintamos que estamos sirviendo a los demás será cuando nos sentiremos realizados como personas y como médicos. Ser más que tener.

La niña que llevo dentro

Todo empezó siendo una niña. No, un momento. Creo que no recuerdo cómo ni cuándo se encendió en mí el deseo de ser médico. Es más, lo recuerdo desde siempre.

Supongo que no puedo decir que lo haya heredado, pues nadie en mi familia es médico, ni nada que tenga que ver con el mundo sanitario. Quizás tenga más relación con mi extrema sensibilidad y mi afán por ayudar a construir un mundo más humano.

Cuando era más pequeña y en las noticias salían los niños que no tenían ni para comer, bombardeaba a mis padres con un sinfín de preguntas: ¿por qué pasan hambre niños como yo?, ¿nadie les da de comer?, ¿por qué lloran?, ¿no juegan?, ¿no tienen amigos?, ¿no los quieren?... y así hasta que siempre concluía con la misma pregunta: ¿nadie les puede ayudar?.
Entre llanto y enfado con el mundo me decía a mí misma: “algo tengo que hacer”, “debo ayudarlos”, “no quiero verlos llorar”…

Conforme he ido creciendo, la misma base sigue ahí, sólo que también he comprendido que una única persona no puede “arreglar” el mundo. Que después de veintitantos años, siguen existiendo la pobreza y el hambre por un parte y, riquezas y bien vivir por otra. Que para poder hacer algo tengo que formarme como persona, implicarme y conocer la política, la economía, pero sobre todo, la vida de la calle, las experiencias con el mundo que me rodea y, en definitiva, estar en la realidad en que vivimos. Profundizando en esto día tras día ya puedo poner mi granito de arena y luchar por andar un pasito más hacia adelante.

¿Y por qué medicina? Me pregunto muchas veces. Pues pienso que es una profesión muy humana y que puede ayudarme a dar respuesta a las innumerables preguntas, a llegar a todas y cada una de las personas con las que trate. No pretendo curar ni ser Dios, sino ser un poco más persona y derramar un poquito de mí. Una vez puesta la semilla, algún día brotará algo.

La pediatría, en concreto, es la especialidad que he querido. Los niños son nuestro futuro y necesitan que se les enseñe. Me conmueve la situación de esos niños, que a pesar de tanta hambre y tanta desolación, sonríen. Hay tanto que aprender en esta vida, de esa inocencia, de esa felicidad incondicional.

Y así, como una niña, conforme pasan los días, aprendo un poquito más sobre la vida, sobre cada momento, con los 5 sentidos puestos, empapándome como una esponja, llena de ilusiones y dispuesta a rebosar de alegría para lograr dar un tono más intenso y algo más de color a la vida.

¿Por qué quieres ser médico?

No se si puedo considerarme una de esas personas "con vocación", mi motivo para escoger esta carrera fue la curiosidad de conocer el funcionamiento del cuerpo humano y resolver muchas dudas que me surgían a menudo sobre éste.

Recuerdo el verano de segundo de bachillerato, en el que yo y todas las personas de mi alrededor empezábamos a trazar de alguna manera nuestro camino, haciéndolo oficial en solicitudes de acceso a la universidad...
Era una incertidumbre constante el hecho de no saber si estaría a la altura de lo elegido, si me conocía a mi misma lo suficiente como para saber si eso que había escogido era lo correcto, si me estaba sobrevalorando...En definitiva, si estaba haciendo realmente lo que quería.

A lo largo de la carrera, imagino que como a todos y en parte debido al sacrificio que ésta conlleva, me han surgido muchas dudas respecto a si "merece la pena"...pues bien, hoy en sexto de carrera, a un año de ejercer la profesión que un buen día escogí, pienso que he hecho lo correcto en sacrificar momentos de fiestas, charlas de amigos, salidas y entradas por algo tan grande como es la Medicina.

Sé que me queda mucho aún por conocer, y que mi valoración sobre la Medicina ahora mismo no es muy significativa, pero lo que sí sé es que si volviera atrás en el tiempo, volvería a escoger este camino, y volvería a sacrificar esos momentos, porque que algún día recibiré la recompensa y el reconocimiento, ejerciendo la profesión que más me gusta.

"Ser feliz es el objetivo de mi vida. Lo sé porque tengo un plan."


“Ser feliz es el objetivo de mi vida. Lo sé porque tengo un plan.” Así empieza uno de mis libros favoritos. Yo, tengo ese mismo objetivo. Y por supuesto, también tengo un plan.
Ser médico forma parte de mi plan para ser feliz, y aquí estoy, a punto de conseguirlo sin saber a dónde voy a ir a parar. Quiero ser una buena médico. Y desde hace más que algún tiempo, quiero ser una médico buena de Médico Sin Fronteras (o similar). El plan, egoístamente está encaminado a conseguir mi felicidad, y mi felicidad, directamente depende de los demás.
Ayudar a alguien es lo más bonito que hay en la vida. Es una forma de querer. Y ayudar, se puede hacer simplemente sonriendo a alguien mientras cruzamos el paso de cebra, con lo que de una forma u otra, conseguimos que el día de esa persona sea un poquito mejor... o ayudar también es dar ropa, ser voluntario de cualquier ong, cuidar de tu abuelo, guiar a un turista o darle los apuntes a un compañero. Es decir, para ayudar, no hace falta ser médico, sino simplemente ser buena persona. Pero el hecho de ser médico te da el conocimiento y el valor suficiente para ayudar a una persona en el momento que más lo necesita. Eso significa muchísimo, una barbaridad.
Tendré mucha responsabilidad, infinita, en determinadas situaciones. Y ese sentido de la responsabilidad, de pensar que quizás no esté a la altura, consigue que haya días que me plantee si no escogí un camino demasiado duro para llegar a mi meta… Sólo es cuestión de ver las noticias, de pensar por qué escogí este camino, de ir al hospital a hacer alguna práctica o simplemente, es cuestión de tiempo. El hecho es que, a veces antes y a veces después, vuelve a aparecer ese gusanillo que te empuja a estudiar mucho, mucho mucho, que te empuja a querer aprender todo lo posible para aplicarlo el día de mañana. Y ser un buen médico. Y ese gusanillo, a mi me indica que voy por el camino correcto. Que tengo un objetivo y voy a conseguirlo. Nadie dijo que fuera fácil.
Mientras tanto, día a día, cuidemos del abuelo y crucemos la calle con una sonrisa, que no es poca cosa.
Blanca V. P. 6º HUValme.

El médico es, desde que el mundo es mundo, la persona que ayuda a sus semejantes

Es muy probable que a la hora de elegir una determinada profesión entren en juego diversos motivos de todo tipo: conscientes e inconscientes, racionales e irracionales, confesables e inconfesables, muy elevados y frívolos... y que a la hora de exponerlos en voz alta, inevitablemente nos decidamos por los que son más aceptados socialmente, silenciando el resto.

Sin embargo, a pesar de la existencia de este filtro de lo “políticamente correcto”, es indudable que la elección del ejercicio de la Medicina tiene que basarse en motivos de peso para poder soportar la carga que lleva aparejada, carga que empieza a padecerse en cuanto se inicia la formación en la Universidad.

No vamos a negar la evidencia de que, como sucede en cualquier actividad humana, hay buenos y malos profesionales, pero el médico es, desde que el mundo es mundo, la persona que ayuda a sus semejantes. Como no es un santo, puede que lo haga por dinero, o por vanidad, pero el resultado es que siempre está presente en los momentos críticos de nuestra vida: nacemos en presencia de un médico, crecemos y nos desarrollamos bajo la mirada del médico y nos morimos en manos de un médico porque su tarea no termina con el diagnóstico y el tratamiento: cuando ya no hay nada que hacer, al médico todavía le toca consolar, confortar y compadecer.

Visto así, ser médico es lo más “gordo” que puede ser uno en la vida, si se me permite la expresión. No importa que uno se ha matricule en la facultad de Medicina porque su padre es médico y hay que seguir la tradición familiar, o porque el verde de los pijamas de quirófano resulte de lo más “fashion”, o porque crea que va a ganar mucho dinero y prestigio... Como dice Homero en La Ilíada, un médico, sólo por sí, vale por varios hombres.

Tal vez lo importante no es el por qué sino el para qué. Y creo que todas las personas que hemos decidido ser médicos tenemos claro ese para qué: vamos a trabajar para salvar vidas, para aliviar el dolor, para evitar la invalidez, para mejorar la calidad de vida de muchos semejantes... No hay otra profesión que ofrezca esa recompensa. De ahí que estemos dispuestos a hacer la carrera con el pregrado más largo, a pasar otros tantos años haciendo una especialidad y a tener que estar el resto de nuestra vida en continua actualización de nuestros conocimientos.

Ahora bien, tampoco podemos caer en la presunción de que somos omnipotentes: la bata blanca no nos transforma en Superman, de manera que también hay que tomarse las cosas con realismo, que es la mejor vacuna contra la frustración. Porque como se ve claramente en El Séptimo Sello de Igmar Bergman, la vida es una partida de ajedrez en la que el jaque mate lo da siempre la muerte. Pura Martínez Jordà, 6º de Medicina. HU Valme.

Por que quiero ser médico

Ahora que me encuentro al principio del sexto y último año de carrera se me plantea una reflexión que tantas veces he dado por obvia y que no tiene cabida: ¿por qué quiero ser médico?

Para ello me pongo a bucear en mis recuerdos, a buscar las razones últimas y en ese proceso veo que la medicina es algo que ha estado siempre muy dentro de mí. Hallo que esta vocación emana gracias a unos principios y valores cristianos, inculcados desde chico en los que se constituyó la sociedad actual aunque tanto lo rechaza en muchos  casos y ha sustituido, como son el amor al prójimo, la ayuda al necesitado, el cuidado del enfermo y procurar su reestablecimiento, el respeto y cuidado de los mayores. Sin estos valores no tendría sentido el estudio de una profesión tan relacionada con el servicio al otro, por que si lo planteara como un servicio a uno mismo y un estatus, mejor haría otra profesión para ganar más dinero y tener más estatus, y dudo mucho que esto me diera la felicidad.

La vocación a la medicina se vio labrada por unos padres médicos. A mi casa iban muchos de mis amigos y otros hijos de amigos de mis padres cuando estaban enfermos y mi madre, pediatra, siempre se brindaba a atenderlos y lo hacia con cariño siempre con una sonrisa. Mi padre, nefrólogo, por otro lado asistía a mis abuelos y tíos cuando era necesario y algún amigo o conocido que lo necesitaba o se lo pedía.
Además de todo esto no pude entrar en Medicina vía selectividad y entonces hice enfermería, esto fortificó más en mi vocación médica. Y no sin empeño y constancia puede entrar en Medicina al hacer el examen para mayores de 25 años con una madurez ya aportada por la experiencia de los años y con una vocación claramente definida con una historia bien labrada, gracias a Dios, donde cada acontecimiento no ha sido inútil.
Además una vez que entre en la carrera, ya admitido, me planteé si todo esto de la Medicina era tozudez y empecinamiento o vocación por gracia de Dios, en eso estaba cuando sucedió un acontecimiento vital, mientras jugaba al fútbol un 7 de Septiembre de 2005, en un partido al que fui por casualidad ya que ese mismo día jugaba la selección, lo que me hizo dudar de si jugar o no. Al final jugué y uno de los amigos de mi hermano, con el que ya había jugado varias veces más y que padecía una cardiopatía congénita y tenía una estenosis de la pulmonar, hizo una parada cardiorrespiratoria. Hacía un año que había hecho un master de urgencias y hubo que reanimarlo con la ayuda de otro amigo de mi hermano que no sabía nada y que lo ventiló, se paró dos veces en el campo de fútbol hasta que llegó el 061 y dos veces más con ellos, pero gracias a Dios salvó la vida.
Esta oportunidad de ser un instrumento para salvar una vida es algo increíble y que me reforzó mi vocación. Es algo tan grande y tan indescriptible en una sociedad que tanto ataca a la vida en todas sus formas.

He visto la importancia de ser un buen médico, de ser empático, asertivo, humilde, respetuoso y como con una buena predisposición y pocas cosas se puede hacer tanto por el otro, ya que "verbi gratia" vivimos en sociedad.
El ser médico es una vocación y una gracia.

Pablo Gómez

¿Y POR QUÉ NO SER MÉDICO?

Días antes de entregar mi matrícula para la universidad, me preguntaba si podría ser médico. No me lo había planteado años antes, nadie en mi familia era médico y la idea me había surgido después de una mala experiencia en el hospital.
Había conocido la enfermedad como algo repentino, incontrolable y desconocida y me había dado cuenta que aún había un gran mundo, bajo la medicina, por descubrir.
Me adentré en la carrera y me fui empapando de conocimientos, unos muy útiles y otros un tanto innecesarios para poner en práctica.Nunca creí en la vocación de ser médico, creo que eso se aprende con los años y uno se da cuenta de que sirve para ello. Es una profesión complicada, tratas con personas, y además la mayoría de las veces son personas enfermas con alguna limitación de su libertad.
Existe mucha teoría en la carrera de medicina, muchos asignaturas que te hacen pensar que ya lo sabes todo sobre determinada materia, pero como decía Sócrates “la verdadera sabiduría es reconocer la propia ignorancia” Eso es un buen requisito para ser buen médico. Reconocer que cada paciente y su enfermedad es un mundo diferente al paciente anterior y que puede sorprendernos en cualquier momento.
En la carrera nos han enseñado que lo más importante de la medicina no se encuentra en los libros sino en la propia experiencia del día a día.El médico debe ser una persona extrovertida, con mucha fuerza de voluntad y paciencia. Tiene que saber empatizar con su paciente e implicarse en la realidad del enfermo, pero sin hacer suyo el dolor del éste, porque no estamos hechos para aguantar tanto dolor.
Me gusta mucho ser médico, porque en estos años he valorado lo que es curar más allá de lo físico, curar metafísicamente, mucho más que lo puramente biológico. El enfermo es más que enfermedad, está dentro de un contexto y tiene una personalidad que le hace afrontar la enfermedad de manera específica y única. Y esto hace al médico que se ponga a prueba cada vez que cambia de paciente.
Por último, creo que un elemento importante para curar es la sonrisa, siempre se ha dicho que cuesta poco pero vale mucho. Yo lo pongo en práctica siempre que puedo, es un requisito importante a la hora de presentarse ante un nuevo paciente. Es un instrumento muy útil en medicina y poco practicado. La enfermedad no debe omitir siempre a la alegría.Decía un médico estadounidense, Patch Adams, que la risa es el único medicamento que cura sin dejar ningún efecto secundario. Esto me hace pensar que muchas veces el buen carácter de un médico es lo que hace mejorar al paciente. A veces la medicina es más sentimiento que ciencia.
Clara.

¿POR QUÉ ESTUDIAR MEDICINA?

Es una pregunta muy buena, y algo que toda persona con idea de cursar medicina se debería plantear antes de iniciar los estudios.
En mi caso yo nunca me había planteado la pregunta, y la idea de ser médico no me viene desde pequeñita, ni de familia, ni tampoco como una vocación, pero al iniciar mis estudios, esta pregunta que nunca me cuestione, la he ido respondiendo sin darme cuenta, y sus respuestas me han dado la motivación para seguir estudiando año tras año.
Así pues, durante estos años de estudio y a punto de finalizar la carrera, reflexionas sobre todo lo que has aprendido en la carrera, y lo primero que te viene a la mente es la muchísima información que nos proporcionan y que a veces nos satura, pero que es necesaria para formarnos adecuadamente, pero además de formarnos nos permite conocernos mejor, saber cómo funcionamos, nos movemos, nos relacionamos, como es nuestro cuerpo, por qué somos como somos y el sin fin de posibilidades que tenemos… Es la única carrera que realmente nos permite conocernos a nosotros mismos.
Además de aprender, maduras, no sólo por el paso del tiempo, sino también porque empiezas a ver la vida de otra forma, a preocuparte más por lo demás y querer ayudar al prójimo sin querer un beneficio a cambio, a pasear por la calle y fijarte en las personas con alguna “patología” visible, a preguntarte a ti mismo que le sucede, como poder ayudarla, si lo sabrá, si estará en tratamiento… Es decir comienza a despertar en ti una curiosidad por conocer todo lo referente al ser humano con un único fin, poder ayudar a los demás a sentirse mejor.
Y no nos podemos olvidar del maravilloso primer día de prácticas “reales” con pacientes, donde por fin empiezas a entender porque elegiste esta carrera, porque aunque nunca te hubieses visualizado en tu mente como médico, deseas ser un buen médico, al igual que los profesionales que nos enseñan día a día y nos transmiten todas sus experiencias para formarnos, porque la medicina no es sólo estudiar, es una forma de vida, de comprensión a los demás, de ayuda, preocupación, interés…
Y lo más importante no creo que haya profesión más gratificante que ésta, que si actúas de forma correcta el paciente te estará agradecido para toda su vida, y tú estarás realizado por estar haciendo un bien a las personas, ayudar a salvar vidas y proporcionar felicidad, no sólo al paciente curado sino a todos los que le rodean y le quieren.
Como conclusión decir que no es una carrera fácil, requiere esfuerzo y constancia, pero que la gratificación personal que te ofrece a cambio no tiene precio.

¿Por qué estudiar medicina?

No hay un motivo exacto por el que estudiar Medicina, ahora mismo se me ocurren un sin fin de motivos. El primero, porque es la carrera más interesante que existe ya que estudiamos al ser humano, es decir, a ti mismo, parecerá una tontería pero todos los días cuando después de la siesta me dirigía a estudiar a mi cuarto siempre decía “voy a estudiarme”. El segundo motivo, porque es una de las profesiones más gratificantes que existen, ya que no hay mayor satisfacción que poder ayudar a los demás. El tercero, porque nunca dejas de aprender cosas nuevas y de sorprendente de lo maravilloso que puede ser nuestro cuerpo y nuestra mente. El cuarto, porque es un modo de vida diferente, me refiero a que el médico no vive sus años de estudiante igual que el resto, ya que necesita mucho más sacrificio, el cual, sin duda, merece la pena .Podría seguir con un millón de motivos más por los que estudiar medicina pero ya van suficientes…
En este momento en el que me encuentro (todavía no he acabado sexto) puedo decir que no me arrepiento ni un solo momento de haber elegido esta carrera. Me reconforta tanto saber que podré ayudar a otras personas que los malos ratos de estudios se me olvidan y solo recuerdo los buenos momentos. Parecerá extraño, pero por una parte no quiero acabar la carrera, han sido mis mejores años y no quiero que se acaben, cuando termine el curso empezará una nueva etapa y espero que sea tan buena como la vivida hasta ahora. Aún me queda muchísimo por aprender más de lo que yo me imagino pero estoy dispuesta a afrontar lo que se avecina con la misma ilusión y las mismas ganas con las que empecé esta carrera. María José Pérez Ortega HUV Valme.

Saber que hay personas que necesitan no sólo a un médico que le cure, sino a un médico que les escuche, que les entienda

La verdad que a estas alturas (a 2 meses de terminar la carrera), con tanto cansancio y estrés me cuesta muchísimo trabajo dar motivos para estudiar medicina, porque creo que es la carrera no sólo más larga, sino la más dura, desde el primer curso hasta el último…compañeros de años anteriores decían que 6º era facilísimo y, al menos a mi y a mis compañeros de este año con los que he hablado del tema, nos esta pareciendo más duro de lo normal.
Por otra parte, cuando elegí medicina pensé que sería una carrera más práctica, y los dos primeros cursos no pisamos el hospital, y en tercero vamos sólo 1 mes. En cuarto, quinto y sexto vamos al hospital, pero hay asignaturas en la que la práctica se da en clase y no vemos al paciente de esa especialidad (por ejemplo: en dermatología). Cuando por fin llegamos a cuarto, curso en el que supuestamente tenemos todos los días 3 horas de practicas en el hospital, muchos días esas 3 horas se reducen a una hora y media, la hora y media restante nos la pasamos buscando al medico que nos corresponde para que se apiade de nosotros y nos enseñe algo de provecho, y algunos de ellos ni nos miran, por lo que mucho menos nos enseñarán. Antes de entrar en la carrera nunca imaginé que tuviera que ir detrás de un medico como pidiendo limosna para que me enseñe, y menos que me fueran mandando de unos a otros como si fuera una pelota. Menos mal que en alguna que otra practica encuentras no sólo a un buen médico, sino a una buena persona, que te trata igualmente como persona, te mira a la cara e incluso te llama por tu nombre, además te enseña todo lo que sabe y más y te deja actuar: hacerle la historia al paciente, explorarlo... Estos días son los que te vas contento a casa, te alegras de haber elegido medicina y te das cuenta de que hay médicos que son humanos (contigo y con todos sus pacientes) y que tú quieres ser como ellos. Para mi, aunque esos días han sido una minoría, son los que más he aprendido, no sólo de medicina, sino también de cómo relacionarme y tratar a los demás (como me gustaría que me trataran a mi), asignatura que desgraciadamente no dan en esta carrera y que veo fundamental. Así que cuando todo esto termine son los días y los médicos a los que siempre recordaré con una sonrisa en la cara, y a los que siempre les estaré agradecida.
Otra crítica que tengo respecto a esta carrera es que no nos evalúan nuestra capacidad como médicos, de relacionarnos con el paciente, de hacer buenas historias clínicaslo único que valoran en esta carrera es la capacidad de memoria que tienes, lo inteligente que eres, los exámenes son los que te hacen apto o no apto, da igual que seas el mejor en las prácticas, eso no te lo valoran. Yo entiendo que el examen es una parte importante, pero la practica es la otra mitad de esta profesión y, desde mi punto de vista, la más importante, porque si no sabes de memoria alguna etiología, diagnostico diferencial, fármaco para determinada enfermedad… siempre están los libros o Internet, y lo puedes consultar en cuestión de segundos (obviamente teniendo una base previa), pero si no sabes hacer una buena historia o tener buen trato con el paciente no podrás buscarlo en ningún libro ni salir del apuro en segundos. Por lo que deberían valorar la mitad de la teoría y la mitad de la práctica y no solo tener aprobada la teoría, también la práctica. (Creo que los mejores médicos no son los que han terminado la carrera con matricula de honor en todas las asignatura; hay muy buenos médicos que en la carrera no destacaban)
Por todo esto no diré los motivos para estudiar medicina, sino los motivos que en los malos momentos me han dado fuerza para seguir estudiando esta carrera: saber que hay personas que necesitan no sólo a un médico que le cure, sino a un médico que les escuche, que les entienda…y me gustaría ser yo esa persona que haga salir de su consulta a todos los pacientes con una sonrisa, quizás no todos ellos curados, por tener patologías no curables actualmente, pero si contentos de saber que su medico (en este caso, yo) ha hecho todo lo posible por ellos y que estará ahí para todo lo que necesiten.
Si algún día alguien me pregunta si le recomiendo estudiar medicina le contestaría preguntándole si le gusta la profesión (porque en la carrera, como en cualquier otra habrá cosas que le guste y otras muchas que no) y si esta dispuesto a darlo todo por esas personas que en un determinado momento le van a necesitar. Porque creo que para aguantar esta carrera y posteriormente la profesión es necesario que te guste mucho todo esto, para que en los momentos malos tengas un motivo para seguir adelante. Le diría que no lo hiciera por el dinero que cree que va a ganar siendo medico, si es por dinero que estudie otra carrera más fácil, más corta y en la que no esté en juego la vida de las personas. Que tampoco lo haga por seguir la tradición en su familia (en la que todos son médicos)…que si estudia medicina sea porque le guste y sea capaz de comprometerse con el paciente. PSR

¿Por qué quiero ser médico?

La verdad es que esta pregunta no me la llegué a hacer hasta que no entre en la carrera. Siempre he intentado ayudar a todas las personas que me rodeaban sin embargo nunca me había planteado el por qué debía de ser médico. Conforme iba formándome en la disciplina me iba dando cuenta poco a poco de la importancia de la profesión. No lo considero un trabajo más, sino que me lo tomo como una forma de vida. El médico se va formando poco, cualquier persona con buena memoria y alta capacidad de estudios podría realizar la carrera. Pero la pregunta que yo hago es la siguiente: ¿cualquier persona sirve como médico?. Mi respuesta para esta pregunta es que no, para ser un buen médico necesitas sentirlo y vivirlo constantemente. No se es médico solo en la consulta, el profesional debe estar dispuesto de ayudar a todo el que esta a su alrededor y en el momento que lo necesite. Esta iniciativa debe surgir desde su interior y no verse obligado a ayudar sólo por ser poseedor de la licenciatura.
Como ya he dicho de esto no fui consciente hasta que empecé la carrera y me di cuenta que el objetivo en mi vida no era el tener mucho dinero ni el de poseer un BMW con trescientos caballos en la puerta de mi casa, para mi supone mucho más ser de utilidad en la sociedad y poder ayudar a todos aquellos que lo necesiten. Creo que es la base de un buen médico y el objetivo que se debe perseguir. Le doy tanta importancia a este rasgo que cuando alguien viene pidiendo ayuda le trato siempre con la mejor intención posible sea quien sea, no tratando de diferente forma a diferente personas.
Creo que es la profesión más honorable a la cual se puede dedicar alguien. Cada día que pasa voy con la cabeza más alta y me siento más orgulloso de ser lo que soy. Me siento que puedo ayudar a todos los que lo necesiten, en definitiva es mi motivación diaria. Motivación sin la cual no podría haber llegado hasta donde me encuentro ahora mismo. Se que en la vida se toman decisiones acertadas y decisiones erróneas, en mi caso, el dedicarme a la medicina es lo mejor que me ha podido pasar. Por ello la pregunta es: ¿Qué hubiese sido de mí si no hubiese elegido esta carrera?. La verdad es que no encuentro respuesta a esta pregunta y tampoco me lo quiero plantear, ya que me encuentro feliz por esta decisión.
Hay personas que piensan que cada uno posee un destino determinado, no creo que exista un destino predeterminado, lo que sí pienso es que cada uno coge un camino en su vida dependiendo de su forma de ser. En mi caso he acertado con mi elección. El médico ser forja poco a poco, pero el buen médico además de los conocimientos ya nace con unos valores determinados en su personalidad para ejercer esta profesión. Se puede decir que el ayudar a las personas se lleva dentro, incluso antes de entrar en la carrera. El estudiar la licenciatura nos proporciona los conocimientos necesarios para prestar esa ayuda de un modo más eficiente.
Alumno 6º Medicina. Facultad de Medicina de Sevilla.

¿Por qué quieres ser médico?

He oído muchas veces esa pregunta y también me la he hecho muchas veces. Me resulta llamativo que si eliges cualquier otra profesión, los demás no suelen preguntar el por qué lo haces. Suelen pensar que es por que te gusta o por las salidas profesionales.
La pregunta que suele seguir a la primera es: ¿por vocación? Vocación nunca tuve, incluso en el momento de iniciar la carrera no lo tenía muy claro, (puede que me influyera el ambiente familiar). Ahora quizás tenga la respuesta, que no es algo que pueda explicarse de forma sencilla y mucho menos expresarlo de modo breve, aunque intentaré hacerlo.
Nunca he comprendido por qué sólo para Medicina te preguntan si es por vocación. Hay quien es biólogo por vocación, y hay quien es médico sin tenerla. Posiblemente la visión que la sociedad tiene de Medicina como profesión difícil y sacrificada, haga que externamente se piense que sólo es posible ser médico por vocación. Ciertamente, podría haber hecho otra carrera más corta, con más sueldo, con menos horas de trabajo y menos responsabilidades.
Realmente me di cuenta de lo que nos diferenciaba de otras carreras cuando empecé las prácticas en el hospital. Fue allí donde entendí las razones principales que me hacen realizarme como persona con el ejercicio de la medicina. Ver a los enfermos y su lucha por mejorar me impresionó. Aún más cuando fuera del hospital nos ahogamos en un vaso de agua y nos preocupamos por pequeñas cosas.
Sentir que con mi esfuerzo puedo curar o aliviar el sufrimiento de alguien me hace sentirme orgullosa. Creo que, si soy capaz de lograrlo, contribuir, aunque sea modestamente, a que el mundo sea un poco mejor mediante mi ejercicio profesional, me hará ser feliz siendo MÉDICO.
CGG

Mis motivos para estudiar medicina

Generalmente la gente que decide estudiar medicina es porque ha tenido vocación por ello desde pequeño o porque han tenido padres o familiares directos médicos y han vivido más de cerca lo que es la profesión y han sentido atracción por ella.
Pero mi caso no es ninguno de estos. La idea de estudiar medicina apareció en mi cabeza cuando empecé a cursar los estudios de bachillerato.
Siempre desde pequeña me había gustado ser maestra y me hacía mucha ilusión eso de enseñar a los niños, pero esto fue cambiando conforme fui creciendo y tuve que ir eligiendo distintas opciones de estudios y asignaturas.
Primero en cuarto de ESO, elegí la modalidad de asignaturas de ciencias porque aunque no tenía claro la carrera que estudiaría, pero me gustaban más las asignaturas de ciencias y además me ofrecían más posibilidades en el futuro para decantarme por una carrera u otra.
Después al empezar Bachillerato, ya tenía claro que me atraía la modalidad de Ciencias de la Salud y principalmente la biología era la asignatura que más me gustaba. Esta modalidad la escogí sin pensar en la carrera que haría posteriormente, simplemente era la modalidad que tenía aquellas asignaturas, las cuales me gustaban estudiar.
Durante el curso de 1º de Bachillerato, el orientador del instituto nos impartió una charla sobre las carreras universitarias, los módulos de formación profesional y las distintas salidas que existían tras el Bachillerato. Fue entonces, cuando empecé a plantearme realmente que quería ser en el futuro y a qué me gustaría dedicarme.
El orientador nos aportó información por escrito a cada uno de los alumnos de las posibles carreras que podíamos hacer según el bachillerato que estábamos cursando. Mirando está información “descubrí” la carrera de medicina, la cual nunca antes me había planteado.
Llegó 2º de Bachillerato y con él la presión por la selectividad y por tener que decidir que carrera escoger. Estaba muy confusa, sentía admiración por varias carreras; biología, medicina, odontología y fisioterapia. Además los consejos que me ofrecían mis familiares y personas de mi entorno aún me liaban más.
Fui pensando y reflexionando decidí que haría medicina, porque biología tenía pocas salidas profesionales, fisioterapia realmente, no sabía si me gustaba lo suficiente y antes que hacer odontología prefería hacer medicina porque tampoco tenía muy claro que la odontología me gustara. En cambio si elegía medicina, al tener gran variedad de especialidades, seguro que había más de una que me atraía y creía que era lo que más acertado.
Pero a mi dudosa decisión de estudiar medicina se añadieron varios factores negativos: la necesidad de sacar una nota alta en selectividad para poder hacerla, el tener que irme fuera de casa para poder estudiarla y vivir en una ciudad que no conocía, los comentarios y consejos de familiares y conocidos que no me aconsejaban medicina porque era muy sacrificado, muchos años, no estaba bien pagada, etc.
Finalmente decidí que pondría solución a mis dudas eligiendo medicina si la nota de selectividad me alcanzaba para ello y porque además pensaba que sería lo más acertado a pesar de lo que me habían aconsejado.
Ahora estoy ya en 6º de medicina, casi terminando y reconozco que en parte los que me aconsejaban tenían razón. Es muy sacrificada, me ha costado mucho esfuerzo y trabajo poder hacerla, también mucho sufrimiento y agobios. Pero creo que si retrocediera en el tiempo y llegara otra vez al día que tuve que realizar la solicitud para escoger la carrera, volvería a poner como primera opción medicina, porque realmente es lo que me gusta y a lo que quiero dedicar si es posible, el resto de mi vida.
Inmmaculada Macías Beltrán

¿Por qué estudiar medicina?

Ya no recuerdo bien el porqué quiero ser médico…
Recuerdo con 14 años, estar con mi familia en una cafetería de Bilbo, y mi madre preguntarme qué quería ser de mayor. Sin duda, impulsivo espeté: médico. Mis papis se miraron: si? Y eso? Me advirtieron que era duro, la carrera y la profesión, pero que ellos me apoyarían en lo que decidiese, y sabía fehacientemente que así seria. Pero me advirtieron de que ser médico no era fácil, que era mucha la responsabilidad, que lo eras en horas de trabajo y fuera de ellas, para conocidos, amigos y familiares, y que no estaba pagado con dinero. Y ellos lo saben porque ambos son médicos, son médicos felices. Cuando vieron que mi decisión estaba tomada y que en 4 años me embarcaría en la vorágine en la que me he metido finalmente, desde ese mismo instante en que me vieron seguro, decidido, todo fueron elogios para este arte que es la medicina. Todo fue ahínco, apoyo y motivación.
Esa responsabilidad solo puede ser pagada con la satisfacción personal y ajena que te ofrece la medicina, ese arma de doble filo que es el trabajar con la salud de las personas, pues es la satisfacción de uno la que precipita la otra. Es una labor multidisciplinar pues formaremos parte de un sistema engranado de profesionales, de los que no pararemos de aprender hasta el día de nuestra jubilación. Es un universo infinito,espacios inabarcables q se conectan entre sí. Lo que me resulta fascinante.Saber que nunca vas a saberlo todo, que siempre podrás aprender más y hacer lo mejor. Y que si te cansas de algo o se te queda chico, siempre te puedes pasara otra cosa. O ejercer tu oficio en otra dimensión, pues también es omnipotente. La salud y la enfermedad son omnipotentes, y por lo tanto la medicina. Así que hay lugares donde se puede ser médico y no llevar bata, o no trabajar en un hospital. Puedes ser microbiólogo investigador en la Universidad de Harvard, neurólogo en El Monte Sinai de New York, o poner goteros a enfermos de malaria en Mauritania, atender a niños de cólera con medios escasos y mucho coraje. Puedes ser medico de tu equipo favorito, o el medico de la ISS(Estación Espacial Internacional). O puedes serlo todo en una misma vida… De ilusiones se vive. Y si no fuese por esas ilusiones no estaría aquí. A punto de terminar y parece que no acabo nunca. Es ahora cuando me ha entrado la prisa. Yo nunca he querido terminar la carrera. Han sido los mejores años de mi vida, y tengo claro que no me puedo quejar. He conocido ciudades y gente maravillosa. He aprendido mucho, no solo de medicina, sino del entorno q nos rodea, de las personas, las familias, las relaciones, nuestro cuerpo por fuera y por dentro. Nuestra mente. He aprendido varios idiomas, he vivido en varios países,me he ido de beca un par de veces al extranjero, y creo que a pesar del esfuerzo me he privado de poco. Pero ahora si estoy cansado, parece que el últimosprint” es duro, y estoy asqueado de ciertas asignaturas atrancadas,profesores a los que no les resulto un alumno modelo y están empeñados en hacerme este final más amargo. Pero ya queda poco. Estoy motivado e ilusionado con los próximos proyectos. Y falta me hace pues el primero es estudiar mucho durante muchos meses para presentarme al MIR en enero del 2009… Bueno dejemos el tema que se me vuelve a olvidar porqué quiero ser medico.
Juan Cervera Serrano

Porque me gusta la Medicina

En el año 1997, con 14 años de edad tomé una decisión muy importante para mi vida: estudiar Medicina. No creo que hubiera una sola razón para elegir esta carrera, son muchas, pero en ese momento fue cuando me di cuenta de lo que quería estudiar; el detonante de mi decisión no lo diré, si quieres te lo cuento personalmente. Las razones son las siguientes:
  1. Porque me gusta la Medicina. En el colegio cuando daba clases de Conocimiento del medio, y veía temas de anatomía humana, fisiología, me entusiasmaban y siempre me “sabía a poco”. La cosa volvía a repetirse en el Instituto, y es cuando me decidí. Por supuesto no podía “dormirme en los laureles” si quería entrar en la Facultad de Sevilla, ya que la nota de corte era alta; me propuse alcanzar la nota y lo conseguí, afortunadamente. Una vez dentro de la carrera verifico mi hipótesis: Medicina es la carrera más bonita que existe. Las asignaturas, la teoría es bonita, interesante; pienso que es la aplicación más útil, humanitaria y comprometida que tiene la CIENCIA.
  2. Porque mi vocación es la tarea asistencial. Siempre he admirado la labor del buen médico: me parece una profesión entregada, bondadosa, inteligente y cuya finalidad es el bienestar de la gente. Un médico es un profesional imprescindible en cualquier sociedad, puede faltar el ingeniero, el economista, el periodista, el historiador, pero el médico no debe faltar nunca (aunque desgraciadamente ocurra en los países empobrecidos). La Salud es un bien preciado que la gente busca preservar y recuperar, y parte de esa ayuda la encuentra en el médico. Me fascina la idea de que muy pronto podré: Salvar vidas, traerlas al mundo, curar a gente enferma, aliviar los síntomas, acompañar en el dolor, en definitiva ayudar a la gente. Creo (egoístamente) que ejercer medicina va a ser para mí, la profesión que más satisfacciones me va a reportar. Y no pensaré aún en el sufrimiento, que también me producirá, para no arrepentirme precozmente…
  3. Porque en algo hay que trabajar. Todo lo anterior será muy bonito y todo lo que queramos, pero la realidad es que hay que trabajar para comer, "c´est la vie!" Quiero ser una mujer independiente económicamente, y por fortuna, la medicina está bien remunerada. Sinceramente, los honorarios no son los que me empujaron a estudiar esta carrera, porque aunque fuera menor la retribución de este trabajo, también la hubiera estudiado. Creo que he dejado clarísimo mi amor a la Medicina.
Por todo lo anterior, creo que he acertado en mi decisión, si no, el tiempo me lo dirá. Yo espero que toda la gente que estudie Medicina esté igual de enamorado que yo, y que seamos felices ejerciendo nuestra profesión. También quiero invitar a la gente que está indecisa para elegir titulación, que la carrera es muy bonita, dicen que es un poco dura, yo pienso que todo esfuerzo tiene recompensa, os animo a estudiarla!
Rocío Valverde Ortiz

Rompiendo tópicos

Yo no vengo de familia de médicos. Nunca he visto ejercer esta profesión a nadie cercano ni he tenido padrinos. No quería ser médico desde pequeña; de hecho, justo el día antes de escoger carrera tuve que decidirme entre matemáticas, filosofía y medicina, nada más dispar. Es verdad que siempre me había llamado la atención Médicos sin fronteras y el voluntariado que se va a países sin recursos sin más que algo de comida y un techo donde dormir. Pero supongo que yo estudié medicina porque a lo largo de mi vida ningún médico supo ser cercano a mí: ninguno me explicó lo suficiente, todo lo que yo necesitaba saber; ninguno me preguntó cómo me sentía ni cómo iba a repercutir en mí. Y más de uno, por supuesto, fue bastante arisco y antipático, sin mencionar la inherente superioridad que conlleva ser médico... Supongo que eso fue lo que me impulsó a hacer medicina, el querer cambiar las cosas.
Con respecto a mis intereses de niña, me encanta que no hayan cambiado. Sé que no sólo en esos países hace falta gente dispuesta a ayudar a gente (la redundancia es buscada) pero me alegro que estos 6 duros años no hayan disipado mi ilusión. Sí, ha sido duro; cuántas veces nos habremos preguntado "¿yo por qué no he hecho magisterio?", jeje. Pero... ¿quién no lo volvería a sufrir para llegar a esta ansiada meta?

¿Por qué estudio medicina?

Eso quisiera saber yo… Cuando pienso en cuales fueron las descabelladas ideas, cual fue mi maravilloso “razonamiento” científico, la terrible ocurrencia de poner “licenciatura en Medicina” en aquel fatídico papelito, no puedo decir exactamente que es lo que me enajenó, que es lo que me pasó por la cabeza en ese momento. Como se diría en el argot, fue idiopático, pero lo puse, y además lo puse convencido, ¡que es lo peor! Todo el mundo me preguntaba, ¿médico? ¿Y eso? ¿Estás seguro? Y yo, con semblante y buena cara, ponía esa típica sonrisa que pones cuando alguien te pregunta ¿Tu te acuerdas que es lo que hace el Na en el tubo contorneado distal, si el potasio aumenta? ¡Yo que siempre había dicho que quería ser veterinario! Cambio de un golpe de “boli” a los animales de 4 patas y que no se quejan, por los de 2, y que no paran de hacerlo. En fin, son de esas cosas que uno hace y no sabe por qué, pero que con el tiempo se alegra cada vez más y más.
Cuando uno entra en medicina entra con grandes expectativas, ilusión, ganas de ponerse pronto a diagnosticar, tratar, etc; y se encuentra con el maravilloso mundo del primer ciclo donde por lo menos a mí, eso de estudiarme 200 créditos de asignaturas inútiles, las cuales los más cerca que están de la medicina es cuando el profesor va al médico, me parece un poco absurdo. Son asignaturas validas si las entrelazaran con contenido practico, si las entrelazaran con el mundo médico real, y no pura teoría, puros créditos de relleno.
En fin, pero el tiempo pasa pronto amigos, ¿seis años? Puff, ¡pues si! Preguntarle a cualquiera, entras y cuando te quieres dar cuenta, ¡estas contando los créditos de libre que tienes que hacer a prisa y corriendo, para que te den el título!
Vuelvo a la pregunta, ¿por qué estudio medicina? Pues bien, ahora ya creo que si se responder, porque mientras escribía esto y recordaba los 6 años de estudios, practicas, amigos, cenas de navidad, cenas fin de exámenes, cenas pre-exámenes, … ¡El vello lo tenia de punta! He recordado la satisfacción que he sentido cuando he ayudado a alguien con mi bata puesta y me ha dado mil veces las gracias; cuando pienso en ser útil, en curar, en ayudar a una persona que lo necesita y ver en sus ojos la fe y la confianza que deposita en ti, eso es algo difícil de expresar. Supongo que por eso y por 1 millón de cosas que no puedo llegar a comprender quiero ser médico.
Yo creo que lo de ser médico es algo arraigado en el genoma, seguro que existe alguna translocación extraña en un gen que te hace ser de esta pasta, porque hay gente que desde que empieza a hablar dice que quiere ser médico y otros que nunca lo hemos dicho, pero que en el momento de decidir el bolígrafo se movía sin pensar, pienso que lo de ser médico es eso, algo que esta ahí, es como una energía que te impulsa, que te da aliento para aguantar 6 años de duros estudios, 6 años con practicas de Noviembre a Mayo, 6 años de exámenes, una semana si, y otra también, 6 años de duros esfuerzos con tus amigos y tu familia, pero que sé, que el día que este delante de mi paciente, me de la mano y me diga “gracias”, habrán merecido la pena. FRANCISCO JAVIER BARRIONUEVO SANCHEZ. H.U.V. VALME 6º MEDICINA. PROMOCION 2004/2010.

Printfriendly