Los motivos para ser médico son más que saber medicina, es un compromiso con la salud de la comunidad, las personas y las familias en sus entornos, y con los valores humanos y profesionales de la medicina (The reasons for to be a doctor are more than know medicine, is a commitment to the health of the community, individuals and families in their environments). Ed: Pablo Bonal Pitz, Francisco Campa Valera, Josefa Aguayo Maldonado y Ana María Moreno Fdez.
Decidí elegir Medicina estando en Bachillerato
Motivos para estudiar medicina
¿Motivos para estudiar medicina? el “motivo” lo encuentras cuando estás dentro, está claro.
No sé que vendrá después, pero hasta ahora creo que ha sido una de las mejores decisiones que hemos tomado, ya que pienso que estamos ante la carrera y profesión más maravillosa de todas. Rosa Montero
Recuerdo que cuando era pequeña no quitaba la vista de la televisión cuando de series de médicos se trataba. Las batas, las sonrisas, la seguridad de aquellas personas en el hospital, los nombres tan raros que repetían una y otra vez... entonces mi gusto por la medicina no era más que un producto de mi admiración por la puesta en escena de diversos actores.
Pasados unos años, cuando el raciocinio entró en mi vida para hacerme un camino hacia la madurez, mi gusto por la medicina evolucionó; dejé de sentirme atraída por la medicina solamente porque unos actores hicieran muy bien su papel, y empecé a cambiar mi admiración hacia las caras bonitas, las actitudes y los guiones por otra más realista hacia la finalidad de los profesionales de la medicina.
Empecé a darme cuenta de que ser médico era mucho más que vestir una bata, llevar un fonendo colgado del cuello y usar nombres complejos. Comprendí que ser médico implicaba muchas cosas que no se veían en esas series de televisión que tanto me gustaban: sentirte útil a personas que realmente lo pasaban mal, poner la mayor cantidad de conocimientos en juego para aliviar y curar a pacientes que lo necesitaban, tener un trato cercano y amable con personas que requerían medicina y cariño a partes iguales, etc.
No recuerdo el momento exacto en el que decidí que quería dedicar mi vida al servicio a los demás desde la medicina, pero sí sé que llegado ese momento afloró en mí un sentimiento aún más intenso que el que sentía cuando era pequeña. Desde entonces sé que mi vocación es racional, pero sin duda tiene una importante componente visceral que me ha ayudado mucho durante todos estos años a elegir estudiar medicina y a estudiarla con el máximo esfuerzo posible.
Y es que, más allá de la cardiología, la medicina y el corazón están muy relacionados.
Belén Rodríguez Jiménez
6º HUV Valme
Todo empezó en cuarto de la ESO cuando aquel profesor de biología, que por cierto nunca olvidaré, mientras explicaba sus lecciones de los orgánulos celulares hacia breves referencias al cuerpo humano con las que yo alucinaba. Me encantaba que explicara acerca de nuestro cuerpo, aunque eso no viniera en la lección de aquel libro verde. En un principio pensé en estudiar biología, todos los años de instituto pensando en ser bióloga, pero ya a finales de primero rondaba por mi cabeza estudiar algo más centrado en el hombre puesto que era eso lo que más me gustaba.
Estaba convencidísima de que quería ser médico. En mi familia no hay ambiente médico ni sanitario, ni siquiera conocía a nadie que estudiara ya medicina para que me pudiera informar, ni tan siquiera sabía donde se estudiaba en Sevilla. Pero yo cada vez tenía más claro lo que quería ser de mayor. Hice selectividad, y afortunadamente tuve nota para medicina. Recuerdo aquel día cuando vi que podía ser médico, como uno de los más afortunados de mi vida.
Fue así como empecé a ir todos los días a aquella macarena sin saber muy bien adónde iba ni a que aspiraba, pero si con el sueño de entrar en el hospital y que me enseñaran como ser un buen médico. Aquel año de primero, con aquellas asignaturas que parecía había entrado en una clase equivocada de la licenciatura de física o de química me hicieron dudar bastante de si verdaderamente era eso lo que yo quería, pero ahí estuvieron mis padres y mi hermano para orientarme y ayudarme a tomar la decisión de seguir.
Sin embargo, ahora después de haber pasado por todas las asignaturas y todas las prácticas pienso que verdaderamente yo no escogí medicina antes de entrar sino que fue después cuando ya estaba dentro, cuando decidí y me convencí de que quería ser médico. El hecho de tantas veces plantearme si es esto lo que quería y el hecho de seguir aquí ha sido lo que verdaderamente me ha convencido de que es médico lo que quiero ser. Y por supuesto ahora ha cambiado el motivo de el porqué quiero ser médico, no sólo porque me guste la biología sino también porque me encanta tratar a las personas y saber como ayudarlas, y no hay mejor forma de ayudar a la gente que ayudándolas a ser un poquito más feliz.
Ahora ya, que veo cerca el final lo que aspiro es a aprender a como ser un buen médico, a aprender a como tratar a las personas para que siempre ya sea curando o sin curar pueda ayudar a esa persona que lo necesite. Agueda Romero Bernal. HUV Valme.
Sencillamente, porque necesito ser feliz, y la única manera de conseguirlo es siendo médico.
Creo que es la profesión en la que más realizada puedo sentirme, la que más me llenaría de todas las ocupaciones del mundo. Todos los oficios son importantes y necesarios para la vida, pero creo que uno de los más imprescindibles es el trabajo de médico. Sin médicos, la esperanza de vida sería mucho más corta, la especie humana no habría evolucionado y esto habría influido negativamente en todos los aspectos de la vida (en la economía, en la sociedad…). Primero tenemos que tener salud, para poder avanzar en el resto de facetas. Me encanta que la sanidad es algo que nos acompaña en todas las etapas de nuestra vida, tiene que estar presente desde el mismo momento de nuestro nacimiento hasta que fallecemos.
Me fascina de la medicina su constante desarrollo, que siempre se puede avanzar en descubrimientos y técnicas. También me gusta mucho su amplitud. Hay infinitas especialidades, para todos los gustos. Aunque no siempre se puede curar en medicina, siempre se puede ayudar (paliando el dolor, mejorando la calidad de vida, rehabilitando, reintegrando a un enfermo en la sociedad, haciendo lo posible para que los enfermos terminales tengan la muerte más digna posible…). Creo que no se puede explicar con palabras el sentimiento de un médico al saber que ha ayudado a un paciente, que lo ha curado o que de alguna manera le ha aliviado su sufrimiento.
Me gusta la medicina porque tiene mucho trato humano, porque el médico ve a todo tipo de personas, de todas las clases sociales, de todas las culturas. Un médico está en constante formación, nunca se agotan los conocimientos médicos, siempre hay algo nuevo que aprender. Por supuesto es una profesión muy sacrificada y dura, pero no hay que desanimarse, al contrario, al ser tan dura, cuando las cosas salen bien el sentimiento de alegría es mayor después de tanto esfuerzo. Pienso que es una carrera que exige una gran vocación y estoy convencida de que es algo genético y ambiental. La mayoría de los miembros de mi familia son médicos. Desde pequeña he vivido de cerca situaciones que me han hecho amar la medicina y verla como un sueño, como la profesión perfecta.
Nunca olvidaré aquellos reyes magos, cuando yo tenía 4 añitos, y me trajeron una muñeca "nenuco" muy bonita. De repente, mi padre le rajo un brazo con un cuchillo y me dijo: tu bebé se ha hecho pupa, ahora hay que curarla para que no sufra y se ponga buena. Y cogió hilo y una aguja, y la cosió. Creo que en ese mismo momento decidí ser médico y aliviar el sufrimiento de la gente. Pilar LM HUV Valme
Me resulta complicado contestar por las emociones que suscitan en mí esta pregunta y supongo que, hasta el final de lo que escribo, no seré capaz de expresar completamente lo que siento. Siempre tuve muy claro, cuando vislumbraba la cercanía del examen de Selectividad, que mi camino debía transcurrir por ese sendero. Sin embargo, tenía cierto miedo, infundado puedo decir, de lo dura que era la carrera, de las “escasas salidas” que me prometían,… de equivocarme, en definitiva, y más teniendo en cuenta que se abrían otras posibilidades en las que me prometían un futuro mejor. Sin embargo, mi historia ya me había afirmado en el corazón que mi camino era el que, felizmente, he seguido...
No soy persona que destaque en nada especialmente. Soy perfectamente consciente de mi pequeñez y disfruto sabiendo que cada oportunidad es un regalo que no merezco, pero que me ha sido concedido. Así he vivido ser el quinto de una familia de siete hermanos (¿por qué mis padres formarían una familia tan numerosa y no evitaron complicarse tanto la vida, brindándome la oportunidad de vivir?), enfermizo e incapaz de demostrar cualquier tipo de valía (en concreto con mi asma, que si bien me permitía, por ejemplo, correr y demostrar ser el más rápido de mi clase, me humillaba después al hacerme ver mi poca resistencia física y mis múltiples recaídas en la enfermedad), torpe aunque obstinado y trabajador (y así, a base de esforzarme, intentaba cubrir mis múltiples complejos),… y podría seguir definiendo mis múltiples carencias y los muchos dones y oportunidades que he recibido a cambio.
¿Por qué Medicina?
Porque he pasado por la enfermedad y la salud y todo eso ha merecido para mí la pena (y quien sufra por no poder ver que su vida es un regalo –acaso por enfermedad-, merece ser ayudado). Porque vivo y soy feliz. Porque la vida me colocó a solas un día (¡Bendito día!) al lado de la cama de mi abuelo degradado por el Alzheimer y cogió mi mano sin reconocerme… y ese momento, que hizo rodar una lágrima por mi mejilla y rompió un cristal en mi interior, me mostraba que la vida tenía reservado ese regalo para mí, y que me estaba llamando a atender urgentemente el grito que no salía de su garganta, pero que me hablaba claramente:
“Samuel…pequeño…abre tu regalo y atiende a los que sufren. Sé, a pesar de tus limitaciones, el primer médico de esta familia y un espejo que muestre la belleza de tu existencia y de la de todos aquellos a los que, algún día, humildemente servirás”.
Es mi herencia.
Samuel García Moreno
Hospital Universitario de Valme
He hecho medicina por la vocación que siento por las personas y para dedicarme a ellas
La medicina como ciencia me parece muy bonita. Comprender nuestro propio organismo y nuestra forma de funcionar desde siempre me ha interesado y ahora me hace disfrutar. Y el no poder explicar muchas cosas me pone en contacto con la realidad de la vida. Pero si por algo he hecho medicina es por la vocación que siento por las personas y para dedicarme a ellas la medicina es la herramienta más hermosa que he encontrado y la que más me realiza como persona.
Quiero ser médico porque antes de médico fui paciente
Durante el curso pensé que me gustaba (relacionarme con las personas, estudiar y saber todos los días algo nuevo, investigar, enseñar, ayudar a los demás) y que cualidades tenía (sé escuchar, si no que se lo pregunté a mi madre y mis hermanas cualquier día pongo un diván y les cobro; perseverante; curiosa y sé ponerme en el lugar del otro), así que se disiparon todas las dudas y cuando tuve que rellenar los papeles después de selectividad puse sin titubear MEDICINA en la primera casilla porque realmente reunía todas las cosas que yo buscaba de una carrera.
En ningún momento durante la carrera incluso durante los malos he dudado de mi elección, al revés ha confirmado que he nacido para esto aunque no lo sabía. Hoy por hoy no me imaginó trabajando de otra cosa pero también tengo muy claro que clase de médico quiero ser y que es para mí un médico porque antes de médico (futuro) fui paciente. Elisabeth Vico Martín (HUV de Valme).
A pesar de lo dura que es la carrera, y de sacrificar la mitad de mi juventud encerrada entre libros, ha merecido la pena
¿Por qué no luchar?
Cada uno hace lo que sabe hacer.
El deseo de poder ayudar a los demás
La verdad es que la elección la tenía bastante clara desde hacía tiempo, y otro de los motivos importantes que influyeron en la toma de la decisión fue el hecho de que un familiar directo sufriera una enfermedad para la que no existía curación alguna, sintiéndome “responsable” de que se descubrieran nuevas terapias de dicha enfermedad y de otras muchas que hasta el momento no tenían tratamiento, para así evitar el sufrimiento y la impotencia que había padecido en mis propias carnes a tantas y tantas personas. Observé que mi vocación era la medicina y todo lo que le rodea al mundo sanitario desde muy pequeño, ya que cada vez que oía algún grito o que alguien se quejaba de algo me acercaba el primero para ver qué pasaba y si era posible echar una mano y poder aliviar a ese amigo, hermano, vecino…
La medicina era mi única elección posible como carrera, o era medicina o medicina, no cabía alternativa, por tanto considero que soy afortunado de nunca dudar de ello, para como he comentado anteriormente, poder ayudar a los demás en la medida de lo posible y servir para que al menos una persona pueda mejorar su calidad de vida, puesto que una persona no es solo una persona (que ya es bastante) sino que es también un hermano, un padre, un amigo… Así pues, por unos motivos u otros, la medicina estaba fijada en mí como mi camino a seguir desde muy pequeño.
Ignacio Jimenez.
Una gran decisión
Tras el bachillerato y la Selectividad, con los papeles por rellenar en la mano para elegir carrera, aún no tenía nada claro. Por un lado me gustaba mucho el área sanitaria, pero por otro lado estaban las Matemáticas. Tenía una gran duda. Después de mucho pensar, decidí dejar a un lado las matemáticas y opté por la Medicina. Fue mi primera opción, pero por si acaso mi nota de acceso no era suficiente la segunda era enfermería. En la primera convocatoria mi nota no alcanzó y tenía que asegurar una plaza enfermería aunque ya estaba más mentalizada con lo de ser Médico. Esperaba con muchas ganas que en septiembre me fuera bien y que finalmente hubieran rechazado esta opción las suficientes personas como para que pudiera entrar yo. Pasé el verano en ascuas y por fín en septiembre, tuve la suerte de aparecer en las listas como admitida. Fue la mayor alegría que me pudieron dar.
La carrera no empezó muy bien para mi gusto, puesto que no teníamos ningún contacto con el hospital y con lo que sería nuestro futuro, por lo que al principio me hizo un poco replantearme si era realmente lo que yo quería. Conforme han ido pasando los años, todo ha ido tomando su forma y ahora, 6 años después de aquella gran decisión, me doy cuenta de que ha sido la decisión acertada y una de las más importantes que he tomado y tomaré en la vida.Ahora, me queda otra gran decisión: Qué especialidad hacer dentro de las muchas que oferta la Medicina.
Sara Romero Moreno H.U.V. Valme
Cuando entras en primero no sabes si estas en medicina o te has confundido y estas en biología, química o farmacia
Esta carrera que elegimos libremente se trata de una carrera de fondo, en la cual lo importante es llegar al final. Cuando entras en primero no sabes si estas en medicina o te has confundido y estas en biología, química o farmacia, todas las asignaturas es de estas carreras menos de medicina, pero piensas por algo habrá que empezar. Sigue los años y llega tercero un curso duro y me planteo si merece la pena seguir, te entras las dudas y piensas: “si hubiera elegido enfermería este año terminaría y no que aún me queda 3 años más” pero bueno comienza las prácticas en el hospital y empiezas a sentirte un poco más medico y también piensas que empezarás un ciclo donde abundan asignaturas como la médica, cirugía, pediatría,…..y sigues adelante, además tienes más prácticas en el hospital que es lo que verdaderamente nos gusta y te vas a casa con la sonrisa de un niño o las gracias de un enfermo solamente porque le has hecho una historia clínica y has estado un rato con él.
Me segundo ciclo ha ido bastante bien, cuarto es un curso que para mi gusto es muy interesante y son asignaturas que me gustaron mucho, en quinto me fui de Erasmus y en sexto como me quite legal en la Eramus todo fue más fácil. Ya en sexto te ves como medico y sueñas con ese día que hagas tu primer diagnóstico, pongas tratamiento o el enfermo te de simplemente las gracias por ayudarle. Creo que son estas las razones que me hicieron decantarme por esta carrera, ese afán de ayudar a los demás, esa adrenalina que puedes vivir en el hospital ante situaciones graves que resuelves y sales de ellas, en saber que los enfermos depositan en ti una confianza sin apenas conocerte solo por la esperanza de que los cures o por lo menos lo intentes, en sentirme realizada como persona por hacer aquello que he deseado,……por todo ello espero que cada día que vuelva de trabajar del hospital me sienta orgullosa de mi misma y pasito a pasito ser una gran médico para mis “enfermitos”.
Peña Gomez Dominguez
¿Por qué estudio medicina?
Sencillamente, porque necesito ser feliz, y la única manera de conseguirlo es siendo médico. Creo que es la profesión en la que más realizada puedo sentirme, la que más me llenaría de todas las ocupaciones del mundo. Todos los oficios son importantes y necesarios para la vida, pero creo que uno de los más imprescindibles es el trabajo de médico. Sin médicos, la esperanza de vida sería mucho más corta, la especie humana no habría evolucionado y esto habría influido negativamente en todos los aspectos de la vida (en la economía, en la sociedad…). Primero tenemos que tener salud, para poder avanzar en el resto de facetas. Me encanta que la sanidad es algo que nos acompaña en todas las etapas de nuestra vida, tiene que estar presente desde el mismo momento de nuestro nacimiento hasta que fallecemos.
Me fascina de la medicina su constante desarrollo, que siempre se puede avanzar en descubrimientos y técnicas. También me gusta mucho su amplitud. Hay infinitas especialidades, para todos los gustos. Aunque no siempre se puede curar en medicina, siempre se puede ayudar (paliando el dolor, mejorando la calidad de vida, rehabilitando, reintegrando a un enfermo en la sociedad, haciendo lo posible para que los enfermos terminales tengan la muerte más digna posible…). Creo que no se puede explicar con palabras el sentimiento de un médico al saber que ha ayudado a un paciente, que lo ha curado o que de alguna manera le ha aliviado su sufrimiento. Me gusta la medicina porque tiene mucho trato humano, porque el médico ve a todo tipo de personas, de todas las clases sociales, de todas las culturas. Un médico está en constante formación, nunca se agotan los conocimientos médicos, siempre hay algo nuevo que aprender.
Por supuesto es una profesión muy sacrificada y dura, pero no hay que desanimarse, al contrario, al ser tan dura, cuando las cosas salen bien el sentimiento de alegría es mayor después de tanto esfuerzo. Pienso que es una carrera que exige una gran vocación y estoy convencida de que es algo genético y ambiental. La mayoría de los miembros de mi familia son médicos. Desde pequeña he vivido de cerca situaciones que me han hecho amar la medicina y verla como un sueño, como la profesión perfecta. Nunca olvidaré aquellos reyes magos, cuando yo tenía 4 añitos, y me trajeron una muñeca "nenuco" muy bonita. De repente, mi padre le rajo un brazo con un cuchillo y me dijo: tu bebé se ha hecho pupa, ahora hay que curarla para que no sufra y se ponga buena. Y cogió hilo y una aguja, y la cosió. Creo que en ese mismo momento decidí ser médico y aliviar el sufrimiento de la gente.
Pili Lozano Morillo
¿Por qué medicina?
Muchos de nosotros recuerda con cariño aquellos momentos de su infancia en la que soñaba con ser medico, otros sin embargo, apenas sabemos explicar las razones que nos llevó a elegir esta carrera…Ahora… con un pie dentro y otro fuera, quizás tampoco sea capaz de decir el motivo…¿vocación?, ¿destino?, ¿sueño? Puede que una mezcla de todos…Hasta donde consigo recordar, de pequeña quería hacer Bellas Artes y Veterinaria, pero cuando llegue al instituto algo me hizo cambiar de idea, era pequeña aún y la medicina se convirtió en mi objetivo. Ahora a las puertas de finalizar estos años, sin duda, los mejores de mi vida, me doy cuenta que seguir mi intuición fue el camino correcto, esto era lo mío, lo que me gustaba realmente, con lo que disfrutaba, ¿como sino hubiese aguantado horas y horas delante de los libros?, sacrificando vacaciones, salidas con los amigos…todo porque “tenía que estudiar”…¡que frase….creo que ha sido lo que más he repetido en seis años! Bueno esa y…la de “ojala hubiese elegido otra carrera” claro que esta siempre con la boca pequeña…una y mil veces me ofrecen volver a elegir profesión y una y mil veces volvería a escoger la medicina...no creo que se trate de una profesión más, sino más bien un modo de vida, una enseñanza que te hace crecer como profesional pero sobre todo como persona, y quizás sea esta última faceta la que realmente nos hace sirvientes de nuestra profesión, la nos hace incapaces de imaginar nuestra vida de otra forma, la responsable de ser como soy, la que hace que nos sintamos afortunados de ser médicos.
LAURA ALONSO ROMERO
Sí, Medicina.
Pues sí, Medicina
Creo que el médico se va haciendo a medida que transcurre su formación, que como bien sabemos, no terminará nunca. Es por ello, que los mejores motivos para estudiar medicina te los puede dar un médico en el fin de su trayectoria profesional.
Personalmente creo que el médico no nace, sino que se hace. Un niño, por la formación de sus valores solidarios, por la educación que ha recibido o el hecho "querer ayudar" a la persona que tiene enfrente, no le presupone a priori una "vocación profesional" hacia la medicina. Creo que la llamada vocación médica comienza a surgir una vez dentro de la carrera, en el momento en que comienzas la relación con los pacientes, esa primera hoja de historia clínica que tienes entre las manos que en realidad no sabes como rellenar, cuando empiezas a entablar una relación con esa persona en ese microclima que es la habitación de un hospital, y poco a poco, paciente tras paciente te das cuenta que ya no podrías dedicarte a otra cosa que no fuese la medicina. Te convertirás en una persona al servicio de alguien que necesita de tu ayuda, y que dedicarás tu vida a la mejor profesión del mundo, la de servir a otros en base a tus conocimientos. Qué motivo mejor que ese.
Pues sí !! Medicina!! :D
¿Por qué medicina?
Es una de las preguntas que más me he repetido a lo largo de estos 6 años de carrera y… aunque parezca imposible, siempre he llegado a las mismas conclusiones; eso sí por distintos caminos. La mayoría de las veces esta pregunta te la haces en momentos de “bajón anímico”, y quizás este no sea uno de los mejores momentos para realizar la pregunta, pero sí puedo afirmar que es el más oportuno. A pocos meses de “terminar” el camino elegido, para llegar al comienzo del sueño, es normal planteárselo todo de nuevo e incluso pensar que nos hemos equivocado, que nos han vendido la moto y que nada es lo que creíamos y parece. ¿Pero no es eso lo que da sentido a la vida?, ¿No son estas dudas las que nos empujan a buscar nuestra opción?. No puedo determinar el momento exacto en el que quise ser médico, sólo sé que desde recuerdo, ya en mi infancia, yo quería ser médico. Sí con la inocencia de un niño y la ilusión del primer sueño palpable quería ser médico, utilizar mis conocimientos para ayudar a salvar vidas, y así cambiar el mundo.
Con esa idea fui creciendo e imaginándome mi futuro, mis misiones a África, ayudando en grandes catástrofes, etc. Pero como he dicho fui creciendo y viendo la realidad de la vida, madurando. No quiero decir que la realidad de la vida me hiciese cambiar mi sueño, ni mucho menos, pero sí me hizo ser menos ambiciosa, y a la vez más humilde. Mi objetivo seguía ahí, seguía queriendo ayudar a las personas, pero ya me iba concienciando de que no cambiaría el mundo, cosa que francamente me quito un peso de encima porque vaya marronazo. Pero eso no quería decir que ya no pudiese hacer nada, mi sueño me permitía aportar mi granito de arena a la sociedad. Así me planté ante la elección de la carrera, mi futuro, rodeada de formularios de la administración a rellenar en unos días. Fueron unos días de nerviosismo, porque en un principio ya no habría vuelta atrás. De estos días lo que más me sorprendió fue las pocas opciones que yo me implantaba. Ahí estaba yo frente a veintiún hueco a rellenar por las carreras a elegir y asombrosamente tan sólo con tres huecos rellenos, y en los tres ponía lo mismo Medicina, pero en distintos lugares. Se me abría un abanico de posibilidades y ante la mirada perpleja de mi madre yo lo cerraba por la sencilla razón de que no me veía haciendo otra cosa, no me imaginaba mi futuro sin ser médico.
Tras casi seis años de estar poniendo los cimientos para comenzar a vivir mi futuro imaginado como mi presente palpable, me formulo la misma pregunta ¿por qué medicina?: para mí y para los que de verdad me conocen podría responder sencillamente con por eso, Porque es Medicina. Pero para que los que no me conocen comprendan mi decisión diré que elegí medicina porque es lo que he querido desde siempre, porque aunque a veces pueda venirme abajo, sale mi niña interior y me devuelve la ilusión, y lo que es más importante para mí, porque es mi opción correcta para aportar mi granito de arena a la sociedad, al igual que para otros su opción es ingeniería o derecho.
Y no puedo terminar sin decir que es Mi opción en la vida, mi opción correcta, mi destino, porque está en mí desde pequeña; porque elegí Medicina como forma de vida, porque simplemente la elegí por VOCACIÓN.
Tania Ortiz Puertas (Valme)
Motivos para estudiar medicina
Manuel Cabello Hervas
Ser médico es más que saber medicina
- La decisión de estudiar medicina, se realiza en plena juventud con las ilusiones, fantasías, valores y generosidad de esta edad.
- Los motivos, razones o situaciones que hacen que una persona joven decida estudiar medicina y finalmente llegar ser médico son diversas. Sin embargo, cualesquiera que sean estas se caracterizan por su generosidad, altruismo, afán de conocimientos, espíritu de entrega a los demás, etc.
- A continuación, nuevamente de manera generosa, alumnos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Sevilla muestran sus razones para estudiar medicina.
Pretérito imperfecto
¿Cuándo decides qué quieres estudiar, estás decidiendo a qué te quieres dedicar el día de mañana?
Quizás, esa idea previa errónea que llevaba cuando rellené la inscripción de ingreso a la universidad, fue lo que me hizo que durante mis tres primeros años de carrera estuviera un poco perdido. Desorientado. Cada vez que iniciábamos una asignatura, decía seguro que en ésta ya se habla de medicina, pero que va, pasaba el tiempo, y nada de nada. Pero, ya en alguna asignatura al final de tercero, empecé a darme cuenta de lo que realmente era la medicina, no por lo que estudiaba, que también, sino porque empecé a visualizar esa idea que me hizo elegir esta profesión, y era el trato con el paciente.
Me di cuenta, que no me había equivocado, que aunque hubiéramos tenido que pasar casi tres años estudiando la carrera de “medicina”, sin ser medicina, lo que me imaginaba ya lo palpaba, y es que es muy gratificante como a una persona que no goza de la salud, simplemente escuchándola con una bata blanca puesta, sin apenas saber nada de medicina, te diga “muchas gracias, parece que ya estoy un poco mejor” después de haber pasado tan sólo dos minutos junto a ella.
Alumno
Era mi sueño desde pequeña
Mi familia me cuenta que desde que era muy chica siempre decía que queria ser ginecologa.
Mi padre es enfermero y me encantaba ir a verlo cuando estaba de guardia y me quedaba enbobada viendo lo que hacian alli.
Yo pensaba que la mayoría de las personas que entraban en medicina era de vocación, pero me sorprendió mucho que la mayoría de las personas se habian metido en esta carrera porque tenian la nota y era la que menos le disgustaba (aunque ahora le guste).
En fin, que siempre me han encantado los hospitales, y siempre me han encantado las mujeres embarazadas y no me han cambiado los gustos, así que a dia de hoy aspiro a coger ginecologia si puedo y si no pues cogeré otra especialidad por que sé que al fin y al cabo haga lo que haga me va a gustar.
SZD
Elegí la de seis
¿ Por qué ser médico?
¿Desde cuando odias las espinacas?
¡En ese momento pensé que merecía la pena lo que quería hacer!
¿Qué podría estar haciendo las 24 horas del día sin cansarme, disfrutando, y deseando volver al día siguiente?
Nunca he tenido buena memoria a la hora de recordar momentos de mi infancia. A menudo llegan como fragmentos difuminados a mi mente, pero hay algunas excepciones en tengo secuencias completas de hechos y conversaciones. Recuerdo muy bien ese momento, con tres años y en el colegio, en el que un grupo de profesores me preguntó el femenino de pato, que yo respondí pata, para inmediatamente preguntarme por el equivalente de pollo, y reírse con mi presumible respuesta. Inmediatamente después a eso me preguntaron qué quería ser de mayor, y recuerdo muy bien que se rieron cuando mi respuesta fue ser médico. Seguramente fue una risa de esas que nos salen a todos al oír decir a un niño pequeño algo gracioso, pero lo cierto es que a mí me extrañó. Son curiosas las cosas que uno recuerda.
Catorce años después me encontraba a las puertas de elegir facultad, y pese a haber tenido siempre clara mi elección me surgieron dudas; mis padres son médicos y tenía el temor de que ese hecho hubiera influido determinantemente en mis gustos. He de decir que a mi madre también le preocupaba. Estuve informándome de otras carreras, principalmente ingenierías, pero reflexionando llegué a serie unas conclusiones que me hicieron decidir. Y todas partían de una sencilla pregunta: ¿Qué podría estar haciendo las 24 horas del día sin cansarme, disfrutando, y deseando volver al día siguiente? Medicina fue de nuevo mi respuesta. No concebía nada más interesante, emocionante y sobre todo gratificante para hacer el resto de mí vida. Y entonces comenzaron a desgranarse más motivos, que se desprendían de la respuesta anterior: ayuda directa a las personas (aunque siempre he pensado que todas la profesiones ayudan a las personas), el trato con ellas, aliviar el dolor el sufrimiento, acompañar, así como la belleza de la materia que comprendía ese campo de conocimiento.
Ahora que estoy terminando la carrera, puedo decir que me alegro de la elección, y que todo eso que me motivó me emociona y me motiva a prepararme lo mejor posible para ser médico.
FIM
Mi algodón de azúcar, Mi nube de ilusión, la MEDICINA? mi vocación
Ser médico no es solo un trabajo, no es una simple ocupación remunerada; es un modo de vida.
¿Cuándo decides qué quieres estudiar, estás decidiendo a qué te quieres dedicar el día de mañana?
¿Por qué medicina? Esta pregunta me la llevo haciendo desde el momento en el que tuve que elegir cuando me dieron las notas de selectividad
De lo que si me estoy dando cuenta ahora que estoy terminando, es que este sueño de ser médico dentro de unos pocos meses se hará realidad.
Porque me hace feliz saber que mi trabajo siempre ayudará a los demás.
Ahora que estoy terminando la carrera, puedo decir que me alegro de la elección, y que todo eso que me motivó me emociona y me motiva a prepararme lo mejor posible para ser médico.
FIM
Porque no es mas ni menos importante
Todos sabemos que Medicina es una carrera dura y larga, y a veces poco gratificante (muchas horas de estudio y prácticas, y a veces poco tiempo para ti mismo), pero sin duda hay que mirar de cara a un futuro. Todas aquellas personas que verdaderamente tienen vocación de médico saben que, con sólo una práctica en el hospital con un enfermo, al que puedas interrogar, estudiar y ayudar, explica mejor el porqué, que mil palabras... satisfacción personal, sensación de sentirte útil con tus semejantes.... de verdad las personas con vocación de medico tienen que estudiar medicina para afirmar que el echo de ser medico es mucho mas positivo que todo el esfuerzo que haya que emplear para conseguirlo.
Por eso animo a todos aquellas personas que de verdad quieran convertirse en médicos a que se armen de paciencia y ganas y verifiquen que lo que digo es cierto, y recordad que 6º existe y se llega antes de lo que parece.
Mi primer año en la universidad lo pasé estudiando Ingeniería. Eso fue lo que me hizo ver la magnífica profesión que es la de ser médico
Aun así, y quizás por llevar la contraria, mi primer año en la universidad lo pasé estudiando Ingeniería. Eso fue lo que me hizo ver la magnífica profesión que es la de ser médico. Cuando estuve inmerso entre teorías físicas, álgebra, programación y circuitos me di cuenta de lo amena y bonita que es la carrera de Medicina. Ese año además de una pérdida de tiempo fue esclarecedor para comprender a qué le quería dedicar el resto de mi vida y estoy casi seguro de que no me he equivocado.
A parte de lo atractiva que se presentaba la carrera en comparación con otras, algo que me hizo decidirme con rotundidad es el trabajo. En mi caso valoro mucho el hecho de tratar con personas, hay otros que buscan todo lo contrario pero ese no es mi caso. Pensé en el futuro trabajo que tiene un ingeniero, rodeado de planos, haciendo millones de cálculos abstractos, incontables horas leyendo códigos…y después pensé en el trabajo de un médico…es algo incomparable.
Estoy muy agradecido por haber podido estudiar esta carrera, también le agradezco a mis padres esa defensa a capa y espada que desde siempre han hecho de un sistema público de salud y el haberme hecho ver desde muy pronto la cara buena y la cara mala de la medicina. En un futuro espero estar aún más agradecido por haber podido desempeñar el oficio de médico.
Vas al hospital y vuelves a casa con la ilusión con la que empezaste, por algún paciente amable, por algo interesante que hayas visto
"Quería ganarme la vida ayudando a la gente, y pensaba que esa era la única profesión que cumplía esto
La primera razón por la que quería ser médico, era porque quería ganarme la vida ayudando a la gente, y pensaba que esa era la única profesión que cumplía esto. Ya más tarde descubrí que hay muchas más...pero a mí ya me había entrado el gusanillo de la medicina.
No tenía a nadie de mi familia que la hubiera estudiado, pero creo que mi madre me influyó un poco cuando me contaba que si hubiera podido estudiar, hubiera hecho medicina. Ella tenía unos libros que yo creía eran "muy de medicina", pero no me dejaban verlos porque eran muy fuertes para mí (claro, eran libros sobre el parto, y muy ilustrados). Eso no sirvió de nada, yo los miré de igual forma y me encantaron, me parecieron fascinantes, y empecé a tener curiosidad por el cuerpo humano.
Al tiempo empecé a dar en el colegio el cuerpo humano, y recuerdo que antes de empezar el curso, cuando ya tenía los libros, los primeros que ojeaba eran los cuadernillos del cuerpo humano.
Guardé esos libros para cuando estudiara medicina, inocentemente pensaba que me iban a servir mucho...aún los tengo, son la mar de entretenidos. Esto sería como mucho sobre los nueve o diez años, porque el primer libro que tengo guardado es de 5º de primaria.
Durante todo ese tiempo me ha fascinado siempre la figura del médico y
Una vez se desmayó mi abuela porque se le paró el marcapasos, aquí tenía nueve años llamamos a una ambulancia y mis primos mayores nos metieron dentro de una habitación para evitarnos la escena, pero cuando sentí llegar a los médicos, abrí la puerta un poquito y vi la camilla, unos aparatos muy raros, y a dos hombres muy seguros ayudando a mi abuela, que se había recuperado antes de su llegada. Me fascinó, ¡yo quería ser como ellos!
Pasó el tiempo y llegué a la ESO, y no cambié de opinión. Me daba coraje que nos dieran ciencias naturales con las tonterías de las plantas, los animales, el medio...y todo ese rollo, y le dedicaran muy poca parte al cuerpo humano y a la célula.
Nos hicieron un test para elegir bachillerato, y en ciencias de la salud saqué un 93%.
Creo que si alguna vez he dudado ha sido al final de bachillerato, pero ha sido por miedo: a no sacar la nota en selectividad, a tomar un camino muy distinto al que tomaba mi hermana (es que somos gemelas y siempre hemos estado juntas), a pensar que sería una responsabilidad demasiado grande para mí...y por último, cuando ya tenía mi nota y sabía que iba entrar, a lo larga y sacrificada que era.
Pero al final, cuando tuve que hacer la preinscripción y llegó la hora de la verdad, puse medicina en Sevilla, Córdoba, Cádiz, Granada...y en Pekín no porque no hablaba chino, que si no también. :)
Ahora estoy a punto de acabar la carrera, y aunque no me equivocaba en que es una carrera larga y sacrificada, no me arrepiento para nada de haber luchado tanto por entrar en ella, y de haberlo hecho.
He descubierto nuevas cosas sobre ella, entre otras que es una carrera que está muy idealizada, y que eso hace que por una parte, te sientas feliz de estudiar algo que todo el mundo ve muy bien, pero por otra, te disgustas con los tópicos que existen de la carrera y que la gente te repite siempre como borregos, y como no, con las cosas que tú no imaginabas que iban a ser así.
Aunque me sigue dando un poco de miedo lo sacrificada que es, lo que me queda aún hasta ser médico, médico (terminar la residencia vamos) y la responsabilidad que tiene, cada vez que miro esos libros y recuerdo todo lo que he contado, se me va el miedo y la tontería, y pienso que como me dijo mi tutor de segundo de bachillerato hace algunos años cuando ya estaba en medicina,"yo he sabido elegir mi carrera".
Un saludo.
Rosario Mejías
El trato con las personas
Me acuerdo perfectamente cuando hice la selectividad y tenía que decidir lo que iba a elegir. Lo único que quería era Medicina, pero por otro lado mi familia me decía que lo pensara que era muy largo. Yo intenté pensar otras opciones y ninguna otra aparecía. Decidí la Medicina porque , aunque sabía que era duro, era lo único que quería y mi mayor ilusión. Sabía que me iba a tener que sacrificar y estudiar mucho, pero cuando es lo que te gusta cuesta menos trabajo.
Por fin entré en la carrera. Los tres primeros años fueron más dificultosos porque no es del todo lo que tú te esperas y las prácticas no son con los pacientes hasta tercero que es lo que buscaba: el trato con las personas.
Lo mejor ha sido cuando he entrado en el hospital. En este 2º ciclo las cosas son diferentes. Empiezan asignaturas más médicas y el trato con los pacientes en las prácticas.
Además me he alegrado mucho de haber elegido el Hospital de Valme porque he conocido muy buenos profesionales que se preocupan por los alumnos y por las buenas personas y amigos que he encontrado y que espero poder coincidir con algunos algún día y sino puede ser seguir el contacto con ellos (Espero que no cambien).
Este año ya es el último. Por un lado tengo ganas de terminar, empezar a trabajar y llegar a ser una buena médico, pero por otro lado no quiero porque me da pena de saber que te separas de gente a la que quieres y empieza un mundo distinto.
Como conclusión decir que, aunque el camino sea largo y duro y , a veces te vienes abajo, si es lo que verdaderamente te gusta merece la pena todo el esfuerzo. Yo no me arrepiento de haber elegido la Medicina y si volviera atrás lo volvería a hacer.
Medicina, ¿por qué?
A punto de cumplir un sueño...
Pues bien, empecé así, con cero vocación, a estudiar medicina. Tras 3 años de estudio incompresible, hubiera contestado algo muy parecido a lo del principio, sinceramente aún no había encontrado respuesta ni figura referente. Bueno, luego llegué a Valme y la historia cambia radicalmente. Encuentro profesionales con ganas de enseñar (“ahjah” tampoco todo el monte es orégano), pacientes, por lo general, encantados de que gente joven los “visiten”, asignaturas que ahora sí parecían de médicos, especialidades que me gustan y muchos iguales, LOS RESIDENTES, compañeros que ayudan, animan, comprenden, tienen ilusión y a diferencia de otros médicos ( que parece que ya nacieron sabiendo, y además así te lo hacen saber), te enseñan a aceptar que “vale, no tengo ni idea pero poco a poco llegaré”.
Para terminar, ahora casi con el título, y más acojonada que nunca, deciros que volvería atrás a repetir una y mil veces que entré en medicina porque la nota me daba, porque en estos 6 años he tenido la oportunidad de conocer la profesión más bonita del mundo, la que creo dará sentido a mi vida y de la que espero, y estoy segura, obtendré muchas satisfacciones. Para los que crean que van a cobrar poco les digo, como a los que me pitan con el coche en los semáforos, que se compren un avión, vamos, que disfruten de lo que hacen y que no pasa nada si se conduce un “seat” que es lo que conducen muchos otros profesionales. Besos a mis amig@s de Valme, a los que espero, la bata no cambie.
Porque merece la pena
Cuando hice la selectividad ya sabía que mi objetivo era estudiar Medicina, no tenía otra alternativa pensada (menos mal que no fallo la cosa…). Cuando salieron las notas y vi que lo había conseguido sentí un gran alivio y felicidad aunque sabía que sería dura y que exigiría sacrificios.
Para el estudiante de Medicina la decisión no resulta fácil: los amigos te bombardean con argumentos negativos “Illo que son seis años”, “no vas a salir de casa”, “cuando te vamos a ver”… Piensas bueno no será para tanto… (Craso error…). Luego ves el programa… ¡90 créditos por curso! … Bueno, Bueno, seguro que se pasan volando… (Otro error, sobre todo porque te das cuenta que para acabar tendrás que coger asignaturas tipo Mitología, Italiano, Tauromaquia, Música…que seguro que te son muy útiles cuando te venga un paciente con un infarto, siempre le puedes cantar una nana o bien le cuantas aquello de que Zeus se casó con Hera y tuvieron como hijo a Hércules, seguro que no te denuncian). Quitando estos detalles 1º, 2º y 3º están bien, muchas asignaturas, muchos más apuntes, más visitas aun a la copistería, poco tiempo para nada, no vemos pacientes,… pero piensas que a partir de 4º la cosa será distinta, que será más clínica, que aprenderás un montón y que incluso tendrás más tiempo (vuelve a ser un error).
Llegas a 4º y todo es nuevo porque sabes que vas a tener “Prácticas en el Hospital”, incluso te dan una bata y vas a tener que utilizar el Fonendo!!. Pero casi todo sigue igual, hay que estudiar más y tienes menos tiempo. Las prácticas, realmente no son prácticas (no todas, pero casi…), y acaban siendo una cosa que hay que hacer para aprobar pero que no te reporta mucho. Creo que al estudiante de Medicina no le “cuidan”, con eso no quiero decir que las cosas tienen que ser fáciles, pero por lo menos que no te pongan zancadillas allí por donde vas. Sobre todo me refiero a las prácticas, porque en vez de estudiantes que vamos para aprender, somos estorbitos: en muchos sitios sobramos, vas con el médico que se supone que te ha tocado para que te enseñe de su experiencia y no te mira, no te habla, incluso te ponen en evidencia o en ridículo delante de otros… ¡es que estoy aquí para aprender!..., esa ha sido mi experiencia personal, al menos, a lo mejor simplemente he tenido “mala suerte”. También quiero decir que no ha sido siempre así, porque un día llegas al hospital y te encuentras una persona agradable que te enseña, que te respeta, que incluso te mira con cariño y te anima y entonces vuelves a clase y piensas ¡Que buena práctica!, y te motiva y te vale para seguir adelante y olvidar todo lo negativo.( de su experiencia en las prácticas)
Vas sacando los cursos y vas viendo más cerca el final y que vas a ser médico, aquello que has querido y has perseguido durante seis años, y vuelves a pensar ¿Por qué quiero ser Médico?: porque quiero ayudar a los demás, porque es lo que me gusta, porque toda mi vida voy a estar aprendiendo cosas, porque me va a proporcionar muchas alegrías, porque si en un futuro viene un estudiante se que seré esa persona agradable que le pondrá las cosas un poco más fáciles, … en definitiva ¡porque quiero ser Médico!