Los alumnos de la Facultad de Medicina de Sevilla reflexionan sobre las razones y las emociones que los motivan para estudiar medicina. Se invita a participar en el mismo a estudiantes de otras Facultades de Medicina u otras personas interesadas en participar en el mismo con sus comentarios (Students of the Faculty of Medicine of Seville reflect on the reasons and emotions that motivate them to study medicine. Are invited to participate in the students from other medical schools or other interested persons to participate in it with your comments). (Pablo Bonal Pitz).

Decidí elegir Medicina estando en Bachillerato

Decidí elegir Medicina estando en Bachillerato, no recuerdo exactamente cómo y cuándo fue pero sabía que no había otra carrera que quisiera hacer y que sólo me veía como médico. Pienso que es una carrera y una profesión muy bonita y muy gratificante, pero ha sido muy duro llegar a donde estamos ahora mismo y he tenido muchos momentos en los que me he preguntado que hacía en esta carrera y si compensa todo lo que hay que pasar. Pero todas esas preguntas siempre tienen una misma respuesta, y es que a pesar de tener tanto que estudiar, que sea tan larga, que te reste mucho tiempo de tu vida personal, aunque muchas prácticas nos desmotiven o que muchas veces tu esfuerzo no sea recompensado sigo pensando que es la carrera más bonita que existe y no me imagino de otra forma más que con una bata blanca. María Merchante Ruiz-Mateos

Motivos para estudiar medicina

No puedo decir en que momento supe que quería hacer medicina ni porqué, lo supe y punto. No había otra opción para mí, ni la hay. Lo único que puedo argumentar es porqué volvería a hacerlo una y otra vez. Para empezar no creo que pueda haber algo más increíble que conocer el universo del cuerpo humano, nunca deja de sorprenderte. Quizás si que hay algo superior: la capacidad del hombre para influir sobre él y corregir sus limitaciones. Sumándole que con esto haces feliz a los demás. Y en esa posición nos encontramos nosotros. Por lo que ante esto sólo puedo decir que somos afortunados, deberíamos dar gracias cada día por estar aquí. Somos privilegiados, a los que alguna vez en la vida algo, alguien o quizás un impulso nos hizo elegir este camino. Puede que este pecando de idealista, pero he sufrido como todos los momentos duros de la carrera y desde luego que han sido superados con creces por los de satisfacción personal.
¿Motivos para estudiar medicina? el “motivo” lo encuentras cuando estás dentro, está claro.
No sé que vendrá después, pero hasta ahora creo que ha sido una de las mejores decisiones que hemos tomado, ya que pienso que estamos ante la carrera y profesión más maravillosa de todas. Rosa Montero
¿Por qué estudiar medicina?

Recuerdo que cuando era pequeña no quitaba la vista de la televisión cuando de series de médicos se trataba. Las batas, las sonrisas, la seguridad de aquellas personas en el hospital, los nombres tan raros que repetían una y otra vez... entonces mi gusto por la medicina no era más que un producto de mi admiración por la puesta en escena de diversos actores.

Pasados unos años, cuando el raciocinio entró en mi vida para hacerme un camino hacia la madurez, mi gusto por la medicina evolucionó; dejé de sentirme atraída por la medicina solamente porque unos actores hicieran muy bien su papel, y empecé a cambiar mi admiración hacia las caras bonitas, las actitudes y los guiones por otra más realista hacia la finalidad de los profesionales de la medicina.

Empecé a darme cuenta de que ser médico era mucho más que vestir una bata, llevar un fonendo colgado del cuello y usar nombres complejos. Comprendí que ser médico implicaba muchas cosas que no se veían en esas series de televisión que tanto me gustaban: sentirte útil a personas que realmente lo pasaban mal, poner la mayor cantidad de conocimientos en juego para aliviar y curar a pacientes que lo necesitaban, tener un trato cercano y amable con personas que requerían medicina y cariño a partes iguales, etc.

No recuerdo el momento exacto en el que decidí que quería dedicar mi vida al servicio a los demás desde la medicina, pero sí sé que llegado ese momento afloró en mí un sentimiento aún más intenso que el que sentía cuando era pequeña. Desde entonces sé que mi vocación es racional, pero sin duda tiene una importante componente visceral que me ha ayudado mucho durante todos estos años a elegir estudiar medicina y a estudiarla con el máximo esfuerzo posible.

Y es que, más allá de la cardiología, la medicina y el corazón están muy relacionados.

Belén Rodríguez Jiménez
6º HUV Valme
MEDICINA Y SINO NADA.
Todo empezó en cuarto de la ESO cuando aquel profesor de biología, que por cierto nunca olvidaré, mientras explicaba sus lecciones de los orgánulos celulares hacia breves referencias al cuerpo humano con las que yo alucinaba. Me encantaba que explicara acerca de nuestro cuerpo, aunque eso no viniera en la lección de aquel libro verde. En un principio pensé en estudiar biología, todos los años de instituto pensando en ser bióloga, pero ya a finales de primero rondaba por mi cabeza estudiar algo más centrado en el hombre puesto que era eso lo que más me gustaba.
Estaba convencidísima de que quería ser médico. En mi familia no hay ambiente médico ni sanitario, ni siquiera conocía a nadie que estudiara ya medicina para que me pudiera informar, ni tan siquiera sabía donde se estudiaba en Sevilla. Pero yo cada vez tenía más claro lo que quería ser de mayor. Hice selectividad, y afortunadamente tuve nota para medicina. Recuerdo aquel día cuando vi que podía ser médico, como uno de los más afortunados de mi vida.
Fue así como empecé a ir todos los días a aquella macarena sin saber muy bien adónde iba ni a que aspiraba, pero si con el sueño de entrar en el hospital y que me enseñaran como ser un buen médico. Aquel año de primero, con aquellas asignaturas que parecía había entrado en una clase equivocada de la licenciatura de física o de química me hicieron dudar bastante de si verdaderamente era eso lo que yo quería, pero ahí estuvieron mis padres y mi hermano para orientarme y ayudarme a tomar la decisión de seguir.
Sin embargo, ahora después de haber pasado por todas las asignaturas y todas las prácticas pienso que verdaderamente yo no escogí medicina antes de entrar sino que fue después cuando ya estaba dentro, cuando decidí y me convencí de que quería ser médico. El hecho de tantas veces plantearme si es esto lo que quería y el hecho de seguir aquí ha sido lo que verdaderamente me ha convencido de que es médico lo que quiero ser. Y por supuesto ahora ha cambiado el motivo de el porqué quiero ser médico, no sólo porque me guste la biología sino también porque me encanta tratar a las personas y saber como ayudarlas, y no hay mejor forma de ayudar a la gente que ayudándolas a ser un poquito más feliz.
Ahora ya, que veo cerca el final lo que aspiro es a aprender a como ser un buen médico, a aprender a como tratar a las personas para que siempre ya sea curando o sin curar pueda ayudar a esa persona que lo necesite. Agueda Romero Bernal. HUV Valme.
POR QUÉ ESTUDIO MEDICINA

Sencillamente, porque necesito ser feliz, y la única manera de conseguirlo es siendo médico.
Creo que es la profesión en la que más realizada puedo sentirme, la que más me llenaría de todas las ocupaciones del mundo. Todos los oficios son importantes y necesarios para la vida, pero creo que uno de los más imprescindibles es el trabajo de médico. Sin médicos, la esperanza de vida sería mucho más corta, la especie humana no habría evolucionado y esto habría influido negativamente en todos los aspectos de la vida (en la economía, en la sociedad…). Primero tenemos que tener salud, para poder avanzar en el resto de facetas. Me encanta que la sanidad es algo que nos acompaña en todas las etapas de nuestra vida, tiene que estar presente desde el mismo momento de nuestro nacimiento hasta que fallecemos.
Me fascina de la medicina su constante desarrollo, que siempre se puede avanzar en descubrimientos y técnicas. También me gusta mucho su amplitud. Hay infinitas especialidades, para todos los gustos. Aunque no siempre se puede curar en medicina, siempre se puede ayudar (paliando el dolor, mejorando la calidad de vida, rehabilitando, reintegrando a un enfermo en la sociedad, haciendo lo posible para que los enfermos terminales tengan la muerte más digna posible…). Creo que no se puede explicar con palabras el sentimiento de un médico al saber que ha ayudado a un paciente, que lo ha curado o que de alguna manera le ha aliviado su sufrimiento.
Me gusta la medicina porque tiene mucho trato humano, porque el médico ve a todo tipo de personas, de todas las clases sociales, de todas las culturas. Un médico está en constante formación, nunca se agotan los conocimientos médicos, siempre hay algo nuevo que aprender. Por supuesto es una profesión muy sacrificada y dura, pero no hay que desanimarse, al contrario, al ser tan dura, cuando las cosas salen bien el sentimiento de alegría es mayor después de tanto esfuerzo. Pienso que es una carrera que exige una gran vocación y estoy convencida de que es algo genético y ambiental. La mayoría de los miembros de mi familia son médicos. Desde pequeña he vivido de cerca situaciones que me han hecho amar la medicina y verla como un sueño, como la profesión perfecta.
Nunca olvidaré aquellos reyes magos, cuando yo tenía 4 añitos, y me trajeron una muñeca "nenuco" muy bonita. De repente, mi padre le rajo un brazo con un cuchillo y me dijo: tu bebé se ha hecho pupa, ahora hay que curarla para que no sufra y se ponga buena. Y cogió hilo y una aguja, y la cosió. Creo que en ese mismo momento decidí ser médico y aliviar el sufrimiento de la gente. Pilar LM HUV Valme
¿Por qué estudio medicina?
Me resulta complicado contestar por las emociones que suscitan en mí esta pregunta y supongo que, hasta el final de lo que escribo, no seré capaz de expresar completamente lo que siento. Siempre tuve muy claro, cuando vislumbraba la cercanía del examen de Selectividad, que mi camino debía transcurrir por ese sendero. Sin embargo, tenía cierto miedo, infundado puedo decir, de lo dura que era la carrera, de las “escasas salidas” que me prometían,… de equivocarme, en definitiva, y más teniendo en cuenta que se abrían otras posibilidades en las que me prometían un futuro mejor. Sin embargo, mi historia ya me había afirmado en el corazón que mi camino era el que, felizmente, he seguido...
No soy persona que destaque en nada especialmente. Soy perfectamente consciente de mi pequeñez y disfruto sabiendo que cada oportunidad es un regalo que no merezco, pero que me ha sido concedido. Así he vivido ser el quinto de una familia de siete hermanos (¿por qué mis padres formarían una familia tan numerosa y no evitaron complicarse tanto la vida, brindándome la oportunidad de vivir?), enfermizo e incapaz de demostrar cualquier tipo de valía (en concreto con mi asma, que si bien me permitía, por ejemplo, correr y demostrar ser el más rápido de mi clase, me humillaba después al hacerme ver mi poca resistencia física y mis múltiples recaídas en la enfermedad), torpe aunque obstinado y trabajador (y así, a base de esforzarme, intentaba cubrir mis múltiples complejos),… y podría seguir definiendo mis múltiples carencias y los muchos dones y oportunidades que he recibido a cambio.
¿Por qué Medicina?
Porque he pasado por la enfermedad y la salud y todo eso ha merecido para mí la pena (y quien sufra por no poder ver que su vida es un regalo –acaso por enfermedad-, merece ser ayudado). Porque vivo y soy feliz. Porque la vida me colocó a solas un día (¡Bendito día!) al lado de la cama de mi abuelo degradado por el Alzheimer y cogió mi mano sin reconocerme… y ese momento, que hizo rodar una lágrima por mi mejilla y rompió un cristal en mi interior, me mostraba que la vida tenía reservado ese regalo para mí, y que me estaba llamando a atender urgentemente el grito que no salía de su garganta, pero que me hablaba claramente:
“Samuel…pequeño…abre tu regalo y atiende a los que sufren. Sé, a pesar de tus limitaciones, el primer médico de esta familia y un espejo que muestre la belleza de tu existencia y de la de todos aquellos a los que, algún día, humildemente servirás”.
Es mi herencia.

Samuel García Moreno
Hospital Universitario de Valme

He hecho medicina por la vocación que siento por las personas y para dedicarme a ellas

Para contestar a esta pregunta me iría al hospital, a todas las situaciones que he vivido, y a las realidades que han pasado ante mis ojos. Para contestar a esta pregunta no me queda otra que meterme de lleno en la enfermedad de cada paciente y su familia… y ver como la viven y la sienten. No hay situación más dura que cuando una persona debe enfrentarse al temor de perder su integridad física o, incluso, su propia vida… Estar en ese momento luchando junto al paciente y su familia para mí es un honor y motivo de realización personal.
La medicina como ciencia me parece muy bonita. Comprender nuestro propio organismo y nuestra forma de funcionar desde siempre me ha interesado y ahora me hace disfrutar. Y el no poder explicar muchas cosas me pone en contacto con la realidad de la vida. Pero si por algo he hecho medicina es por la vocación que siento por las personas y para dedicarme a ellas la medicina es la herramienta más hermosa que he encontrado y la que más me realiza como persona.

Quiero ser médico porque antes de médico fui paciente

Hasta 1º de bachiller tenía muy claro que estudiaría biología, mis razones eran que me gustaba la naturaleza y su funcionamiento, pero en especial el ser humano (cuando de niña veía “érase una vez la vida” me quedaba emboba y durante ese tiempo la tranquilidad reinaba en mi casa) y sabía que podía orientar por ahí la carrera. Además como soy una persona muy curiosa el campo de la investigación en biología me llamaba mucho la atención. Me imaginaba ayudando a salvar especies en peligro de extinción con mi trabajo, vamos soñé muchas veces trabajando en un programa de recuperación del lince ibérico en el coto Doñana, y la enseñanza también me gustaba. Llegó mi gran duda en 2º de bachiller gracias a dios y a que se cruzaron profesionales excepcionales en mi vida: Dr. C. Martínez García-Otero (ginecólogo) y el Dr. A. Pazo (médico de familia) que me hicieron ver con una perspectiva muy distinta que era ser médico y ha eso si me gustaba parecerme.
Durante el curso pensé que me gustaba (relacionarme con las personas, estudiar y saber todos los días algo nuevo, investigar, enseñar, ayudar a los demás) y que cualidades tenía (sé escuchar, si no que se lo pregunté a mi madre y mis hermanas cualquier día pongo un diván y les cobro; perseverante; curiosa y sé ponerme en el lugar del otro), así que se disiparon todas las dudas y cuando tuve que rellenar los papeles después de selectividad puse sin titubear MEDICINA en la primera casilla porque realmente reunía todas las cosas que yo buscaba de una carrera.
En ningún momento durante la carrera incluso durante los malos he dudado de mi elección, al revés ha confirmado que he nacido para esto aunque no lo sabía. Hoy por hoy no me imaginó trabajando de otra cosa pero también tengo muy claro que clase de médico quiero ser y que es para mí un médico porque antes de médico (futuro) fui paciente. Elisabeth Vico Martín (HUV de Valme).

A pesar de lo dura que es la carrera, y de sacrificar la mitad de mi juventud encerrada entre libros, ha merecido la pena

¿Por qué decidí estudiar medicina? Es una pregunta difícil d responder. Siempre he sido una persona bastante indecisa, de esas que cambian mil veces de opinión y que les cuesta decidir hasta que van a comer ese día. Cuando era pequeña siempre que me preguntaban que quería ser yo decía que quería aprender muchos idiomas y pasarme la vida de un sitio a otro aprendiendo todo lo que pudiera de cada país. Ya en el instituto me di cuenta q se me daban mucho mejor la biología, química, matemáticas... en fin, nada q ver con lo q había pensado. Un día en 2º de bachillerato la profesora de biología decidió llevar a clase una serie de órganos (unos riñones, hígados y cerebro, por supuesto todo d cerdo) para que pudiéramos ver como eran realmente. Ese día a pesar de las fatiguitas iniciales y de no comer carne en una semana decidí que aquello me gustaba. Además siempre había querido hacer algo en lo que pudiera ayudar a los demás, algo en lo que pudiera ser útil en los momentos más difíciles en la vida de una persona: ¿qué había mejor que la medicina para eso? Durante estos años me he preguntado mil veces por qué decidí estudiar medicina y creo que a pesar de lo dura que es la carrera y de sacrificar la mitad de mi juventud encerrada entre libros ha merecido la pena porque no puede haber nada más gratificante que ayudar a alguien cuando te necesita de verdad, cuando pone su vida en tus manos. ¿Puede haber algo más increíble que salvar una vida? Mi respuesta es NO. Por eso escogí esta carrera, por eso a pesar de todo volvería a escogerla mil veces. NO PODRIA SER OTRA COSA Q NO FUERA MÉDICO. Natividad Parejo Maestre (HUV Valme)

¿Por qué no luchar?

Quedaban pocas horas para estar completamente libre, al menos este verano, me quedaba superar el último obstáculo… El resto de éxamenes de selectividad me habían ido realmente bien… Durante todo este tiempo me había guardado un as bajo la manga. La recompensa a estos dos últimos años de duro trabajo en bachillerato era poder estudiar la que dicen, carrera más bonita del mundo. Con esa ilusión me matriculé en Medicina. Sentía la necesidad de ser alguien en este mundo y que ese privilegio me permitiera ayudar, ayudar a aquellos más débiles, a los más necesitados, a mis enfermos… A lo largo de esta larguísima carrera las desilusiones y tristezas han sido muchas, pero no tienen nada que ver con la satisfacción y alegría de poder estar al lado, y lo más importante, poder aconsejar a aquellos que más lo necesitaban. Porque la salud es algo que hasta que no lo perdemos, no nos damos cuenta de lo importantísima que es. Y esa capacidad de poder diagnosticar y tratar a personas, está al alcance de muy pocos, de estos pocos que hemos luchado juntos, reído y llorado, día a día, por cumplir este sueño que en pocos meses veremos cumplido: Ser licenciados en Medicina.

Cada uno hace lo que sabe hacer.

Cada uno hace lo que sabe hacer. Siempre he creido que cada persona nace con una serie de cualidades que le facilitan la realización de determinadas actividades. Como ejemplo tenemos al mecánico que siempre acierta la avería a la primera, el camarero, que pese a ser las 7:00 de la mañana, te sirve el café con una amplia sonrisa, el vendedor que te convence y hace que te lleves ese artículo que nunca usaras, pasando por el músico que es capaz de hacerte estremecer con solo un par de acordes, el abogado al que nunca le faltan argumentos ó el arquitecto que es capaz de armonizar un edificio con la majestuosa naturaleza.Hay quien engloba esas cualidades en la palabra "don". En mi opinión, una palabra cargada de excesivas connotaciones metafísicas, y usada hasta el desgaste con fines demagógicos. Independientemente de mi desacuerdo léxico, es evidente y cierto que cada persona presenta características diferentes que le predisponen a realizar un trabajo mejor que otras.Una particularidad de los "dones", entendido el termino como antes he descrito, es que suele coincidir con la vocación. En mi opinión, la vocación es el sentimiento que te permite realizar una actividad durante toda tu vida manteniendo la ilusión y las ganas de seguir aprendiendo de ella.No digo que todos los estudiantes de medicina, ni que todos los médicos, y mucho menos que yo mismo tenga un "don" para practicar la medicina, solo digo que he estudiado medicina porque desde pequeño cada vez que me imaginaba el futuro me veia con una bata blanca. Ya que es una profesión que me sacia en mis necesidades más básicas: la intelectual y la humana.

El deseo de poder ayudar a los demás

La verdad es que en multitud de ocasiones esa pregunta ha rondado mi cabeza y aún a día de hoy me es imposible responderla a la ligera. Cuando se acercaba el momento de la elección de la carrera, una cosa tenía bastante clara, y consistía en que elegiría algo en primer lugar que me gustara y no anteponiendo otros intereses tales como los económicos en dicha elección. En mi infancia siempre “respiré” la medicina en el ambiente familiar, al criarme en una casa con amplia tradición de profesionales médicos. Es por ello que creo que mi elección estaba hecha desde el momento en el que tuve algo de uso de razón, ya que era mi forma de vida, un modelo de vida al que ya estaba acostumbrado. Además, este hecho me permitió conocer mucho mejor y más de cerca lo que significa la medicina y el médico. La medicina me atrajo por varias razones, entre las cuales las más importante en mi opinión era el deseo de poder ayudar a los demás, el servir como alivio del sufrimiento de las personas y sus seres queridos en los momentos más difíciles y penosos de la vida, el poder trabajar lo máximo posible en conseguir que una persona con su enfermedad correspondiente pudiera volver a sonreír y a recuperar la ilusión, en definitiva el poder dar a una persona una mayor calidad de vida y si es posible, liberarla de la enfermedad.

La verdad es que la elección la tenía bastante clara desde hacía tiempo, y otro de los motivos importantes que influyeron en la toma de la decisión fue el hecho de que un familiar directo sufriera una enfermedad para la que no existía curación alguna, sintiéndome “responsable” de que se descubrieran nuevas terapias de dicha enfermedad y de otras muchas que hasta el momento no tenían tratamiento, para así evitar el sufrimiento y la impotencia que había padecido en mis propias carnes a tantas y tantas personas. Observé que mi vocación era la medicina y todo lo que le rodea al mundo sanitario desde muy pequeño, ya que cada vez que oía algún grito o que alguien se quejaba de algo me acercaba el primero para ver qué pasaba y si era posible echar una mano y poder aliviar a ese amigo, hermano, vecino…

La medicina era mi única elección posible como carrera, o era medicina o medicina, no cabía alternativa, por tanto considero que soy afortunado de nunca dudar de ello, para como he comentado anteriormente, poder ayudar a los demás en la medida de lo posible y servir para que al menos una persona pueda mejorar su calidad de vida, puesto que una persona no es solo una persona (que ya es bastante) sino que es también un hermano, un padre, un amigo… Así pues, por unos motivos u otros, la medicina estaba fijada en mí como mi camino a seguir desde muy pequeño.
Ignacio Jimenez.

Una gran decisión

En mi caso, no puedo decir que eligiera hacer esta carrera por vocación. Siempre de niña quise ser profesora, pero cuando fui creciendo me fui dando cuenta de que eso no era lo mío, que no me gustaba como para dedicarme a ello el resto de mi vida. Ya en el instituto cuando tuve que elegir el bachillerato me resultó un poco difícil, pero al final me decanté por la rama de la Salud aunque aún opté por tener Matemáticas, las cuales me encantaban.

Tras el bachillerato y la Selectividad, con los papeles por rellenar en la mano para elegir carrera, aún no tenía nada claro. Por un lado me gustaba mucho el área sanitaria, pero por otro lado estaban las Matemáticas. Tenía una gran duda. Después de mucho pensar, decidí dejar a un lado las matemáticas y opté por la Medicina. Fue mi primera opción, pero por si acaso mi nota de acceso no era suficiente la segunda era enfermería. En la primera convocatoria mi nota no alcanzó y tenía que asegurar una plaza enfermería aunque ya estaba más mentalizada con lo de ser Médico. Esperaba con muchas ganas que en septiembre me fuera bien y que finalmente hubieran rechazado esta opción las suficientes personas como para que pudiera entrar yo. Pasé el verano en ascuas y por fín en septiembre, tuve la suerte de aparecer en las listas como admitida. Fue la mayor alegría que me pudieron dar.

La carrera no empezó muy bien para mi gusto, puesto que no teníamos ningún contacto con el hospital y con lo que sería nuestro futuro, por lo que al principio me hizo un poco replantearme si era realmente lo que yo quería. Conforme han ido pasando los años, todo ha ido tomando su forma y ahora, 6 años después de aquella gran decisión, me doy cuenta de que ha sido la decisión acertada y una de las más importantes que he tomado y tomaré en la vida.Ahora, me queda otra gran decisión: Qué especialidad hacer dentro de las muchas que oferta la Medicina.
Sara Romero Moreno H.U.V. Valme

Cuando entras en primero no sabes si estas en medicina o te has confundido y estas en biología, química o farmacia

Recuerdo ese día que vi mi nota de selectividad y pensé…. ya puedo estudiar eso que desde pequeñita quería ser, desde siempre he soñado ser medico me fascinaba cuando iba al medico con 5 ó 6 añitos y mi medico sabia lo que me pasaba, cual era el fármaco ideal y encima me curaba, todo desde la perspectiva de una niña de 5 añitos y por ello a la pregunta de los adultos: “¿Qué quieres ser de mayor? Yo respondía sin dudarlo: “medicina”. También recuerdo el día que hice la matrícula, la búsqueda del piso, ese premier día de facultad, …….y así ha ido pasando seis años, que se dicen pronto pero en los cuales ha ocurrido mil aventuras, bajones y grandes alegrías.

Esta carrera que elegimos libremente se trata de una carrera de fondo, en la cual lo importante es llegar al final. Cuando entras en primero no sabes si estas en medicina o te has confundido y estas en biología, química o farmacia, todas las asignaturas es de estas carreras menos de medicina, pero piensas por algo habrá que empezar. Sigue los años y llega tercero un curso duro y me planteo si merece la pena seguir, te entras las dudas y piensas: “si hubiera elegido enfermería este año terminaría y no que aún me queda 3 años más” pero bueno comienza las prácticas en el hospital y empiezas a sentirte un poco más medico y también piensas que empezarás un ciclo donde abundan asignaturas como la médica, cirugía, pediatría,…..y sigues adelante, además tienes más prácticas en el hospital que es lo que verdaderamente nos gusta y te vas a casa con la sonrisa de un niño o las gracias de un enfermo solamente porque le has hecho una historia clínica y has estado un rato con él.

Me segundo ciclo ha ido bastante bien, cuarto es un curso que para mi gusto es muy interesante y son asignaturas que me gustaron mucho, en quinto me fui de Erasmus y en sexto como me quite legal en la Eramus todo fue más fácil. Ya en sexto te ves como medico y sueñas con ese día que hagas tu primer diagnóstico, pongas tratamiento o el enfermo te de simplemente las gracias por ayudarle. Creo que son estas las razones que me hicieron decantarme por esta carrera, ese afán de ayudar a los demás, esa adrenalina que puedes vivir en el hospital ante situaciones graves que resuelves y sales de ellas, en saber que los enfermos depositan en ti una confianza sin apenas conocerte solo por la esperanza de que los cures o por lo menos lo intentes, en sentirme realizada como persona por hacer aquello que he deseado,……por todo ello espero que cada día que vuelva de trabajar del hospital me sienta orgullosa de mi misma y pasito a pasito ser una gran médico para mis “enfermitos”.
Peña Gomez Dominguez

¿Por qué estudio medicina?

Me gusta la medicina porque tiene mucho trato humano, porque el médico ve a todo tipo de personas, de todas las clases sociales, de todas las culturas
Sencillamente, porque necesito ser feliz, y la única manera de conseguirlo es siendo médico. Creo que es la profesión en la que más realizada puedo sentirme, la que más me llenaría de todas las ocupaciones del mundo. Todos los oficios son importantes y necesarios para la vida, pero creo que uno de los más imprescindibles es el trabajo de médico. Sin médicos, la esperanza de vida sería mucho más corta, la especie humana no habría evolucionado y esto habría influido negativamente en todos los aspectos de la vida (en la economía, en la sociedad…). Primero tenemos que tener salud, para poder avanzar en el resto de facetas. Me encanta que la sanidad es algo que nos acompaña en todas las etapas de nuestra vida, tiene que estar presente desde el mismo momento de nuestro nacimiento hasta que fallecemos.
Me fascina de la medicina su constante desarrollo, que siempre se puede avanzar en descubrimientos y técnicas. También me gusta mucho su amplitud. Hay infinitas especialidades, para todos los gustos. Aunque no siempre se puede curar en medicina, siempre se puede ayudar (paliando el dolor, mejorando la calidad de vida, rehabilitando, reintegrando a un enfermo en la sociedad, haciendo lo posible para que los enfermos terminales tengan la muerte más digna posible…). Creo que no se puede explicar con palabras el sentimiento de un médico al saber que ha ayudado a un paciente, que lo ha curado o que de alguna manera le ha aliviado su sufrimiento. Me gusta la medicina porque tiene mucho trato humano, porque el médico ve a todo tipo de personas, de todas las clases sociales, de todas las culturas. Un médico está en constante formación, nunca se agotan los conocimientos médicos, siempre hay algo nuevo que aprender.
Por supuesto es una profesión muy sacrificada y dura, pero no hay que desanimarse, al contrario, al ser tan dura, cuando las cosas salen bien el sentimiento de alegría es mayor después de tanto esfuerzo. Pienso que es una carrera que exige una gran vocación y estoy convencida de que es algo genético y ambiental. La mayoría de los miembros de mi familia son médicos. Desde pequeña he vivido de cerca situaciones que me han hecho amar la medicina y verla como un sueño, como la profesión perfecta. Nunca olvidaré aquellos reyes magos, cuando yo tenía 4 añitos, y me trajeron una muñeca "nenuco" muy bonita. De repente, mi padre le rajo un brazo con un cuchillo y me dijo: tu bebé se ha hecho pupa, ahora hay que curarla para que no sufra y se ponga buena. Y cogió hilo y una aguja, y la cosió. Creo que en ese mismo momento decidí ser médico y aliviar el sufrimiento de la gente.
Pili Lozano Morillo

¿Por qué medicina?

"No creo que se trate de una profesión más, sino más bien un modo de vida"

Muchos de nosotros recuerda con cariño aquellos momentos de su infancia en la que soñaba con ser medico, otros sin embargo, apenas sabemos explicar las razones que nos llevó a elegir esta carrera…Ahora… con un pie dentro y otro fuera, quizás tampoco sea capaz de decir el motivo…¿vocación?, ¿destino?, ¿sueño? Puede que una mezcla de todos…Hasta donde consigo recordar, de pequeña quería hacer Bellas Artes y Veterinaria, pero cuando llegue al instituto algo me hizo cambiar de idea, era pequeña aún y la medicina se convirtió en mi objetivo. Ahora a las puertas de finalizar estos años, sin duda, los mejores de mi vida, me doy cuenta que seguir mi intuición fue el camino correcto, esto era lo mío, lo que me gustaba realmente, con lo que disfrutaba, ¿como sino hubiese aguantado horas y horas delante de los libros?, sacrificando vacaciones, salidas con los amigos…todo porque “tenía que estudiar”…¡que frase….creo que ha sido lo que más he repetido en seis años! Bueno esa y…la de “ojala hubiese elegido otra carrera” claro que esta siempre con la boca pequeña…una y mil veces me ofrecen volver a elegir profesión y una y mil veces volvería a escoger la medicina...no creo que se trate de una profesión más, sino más bien un modo de vida, una enseñanza que te hace crecer como profesional pero sobre todo como persona, y quizás sea esta última faceta la que realmente nos hace sirvientes de nuestra profesión, la nos hace incapaces de imaginar nuestra vida de otra forma, la responsable de ser como soy, la que hace que nos sintamos afortunados de ser médicos.

LAURA ALONSO ROMERO

Sí, Medicina.

"Creo que la llamada vocación médica comienza a surgir una vez dentro de la carrera"
Pues sí, Medicina
Creo que el médico se va haciendo a medida que transcurre su formación, que como bien sabemos, no terminará nunca. Es por ello, que los mejores motivos para estudiar medicina te los puede dar un médico en el fin de su trayectoria profesional.
Personalmente creo que el médico no nace, sino que se hace. Un niño, por la formación de sus valores solidarios, por la educación que ha recibido o el hecho "querer ayudar" a la persona que tiene enfrente, no le presupone a priori una "vocación profesional" hacia la medicina. Creo que la llamada vocación médica comienza a surgir una vez dentro de la carrera, en el momento en que comienzas la relación con los pacientes, esa primera hoja de historia clínica que tienes entre las manos que en realidad no sabes como rellenar, cuando empiezas a entablar una relación con esa persona en ese microclima que es la habitación de un hospital, y poco a poco, paciente tras paciente te das cuenta que ya no podrías dedicarte a otra cosa que no fuese la medicina. Te convertirás en una persona al servicio de alguien que necesita de tu ayuda, y que dedicarás tu vida a la mejor profesión del mundo, la de servir a otros en base a tus conocimientos. Qué motivo mejor que ese.
Pues sí !! Medicina!! :D

¿Por qué medicina?

"Elegí Medicina como forma de vida"
Es una de las preguntas que más me he repetido a lo largo de estos 6 años de carrera y… aunque parezca imposible, siempre he llegado a las mismas conclusiones; eso sí por distintos caminos. La mayoría de las veces esta pregunta te la haces en momentos de “bajón anímico”, y quizás este no sea uno de los mejores momentos para realizar la pregunta, pero sí puedo afirmar que es el más oportuno. A pocos meses de “terminar” el camino elegido, para llegar al comienzo del sueño, es normal planteárselo todo de nuevo e incluso pensar que nos hemos equivocado, que nos han vendido la moto y que nada es lo que creíamos y parece. ¿Pero no es eso lo que da sentido a la vida?, ¿No son estas dudas las que nos empujan a buscar nuestra opción?. No puedo determinar el momento exacto en el que quise ser médico, sólo sé que desde recuerdo, ya en mi infancia, yo quería ser médico. Sí con la inocencia de un niño y la ilusión del primer sueño palpable quería ser médico, utilizar mis conocimientos para ayudar a salvar vidas, y así cambiar el mundo.
Con esa idea fui creciendo e imaginándome mi futuro, mis misiones a África, ayudando en grandes catástrofes, etc. Pero como he dicho fui creciendo y viendo la realidad de la vida, madurando. No quiero decir que la realidad de la vida me hiciese cambiar mi sueño, ni mucho menos, pero sí me hizo ser menos ambiciosa, y a la vez más humilde. Mi objetivo seguía ahí, seguía queriendo ayudar a las personas, pero ya me iba concienciando de que no cambiaría el mundo, cosa que francamente me quito un peso de encima porque vaya marronazo. Pero eso no quería decir que ya no pudiese hacer nada, mi sueño me permitía aportar mi granito de arena a la sociedad. Así me planté ante la elección de la carrera, mi futuro, rodeada de formularios de la administración a rellenar en unos días. Fueron unos días de nerviosismo, porque en un principio ya no habría vuelta atrás. De estos días lo que más me sorprendió fue las pocas opciones que yo me implantaba. Ahí estaba yo frente a veintiún hueco a rellenar por las carreras a elegir y asombrosamente tan sólo con tres huecos rellenos, y en los tres ponía lo mismo Medicina, pero en distintos lugares. Se me abría un abanico de posibilidades y ante la mirada perpleja de mi madre yo lo cerraba por la sencilla razón de que no me veía haciendo otra cosa, no me imaginaba mi futuro sin ser médico.
Tras casi seis años de estar poniendo los cimientos para comenzar a vivir mi futuro imaginado como mi presente palpable, me formulo la misma pregunta ¿por qué medicina?: para mí y para los que de verdad me conocen podría responder sencillamente con por eso, Porque es Medicina. Pero para que los que no me conocen comprendan mi decisión diré que elegí medicina porque es lo que he querido desde siempre, porque aunque a veces pueda venirme abajo, sale mi niña interior y me devuelve la ilusión, y lo que es más importante para mí, porque es mi opción correcta para aportar mi granito de arena a la sociedad, al igual que para otros su opción es ingeniería o derecho.
Y no puedo terminar sin decir que es Mi opción en la vida, mi opción correcta, mi destino, porque está en mí desde pequeña; porque elegí Medicina como forma de vida, porque simplemente la elegí por VOCACIÓN.
Tania Ortiz Puertas (Valme)

Motivos para estudiar medicina

Para querer ser médicos debe ser vocacional, debe gustarte mucho. Ser médico es una profesion muy bonita y muy sacrificada, porque cuando ves que una persona sufre por su enfermedad y tú le ayudas a seguir para adelante, y al final se recupera, eso es muy satisfactorio para uno mismo. Sin embargo, el ser médico también tiene sus momentos amargos, cuando quieres ayudar a un paciente y vés que se esta muriendo y tú no lo puedes evitar. En definitiva ser médico para mí, es ilusión, esperanza, satisfacción, es todo.
Manuel Cabello Hervas

Ser médico es más que saber medicina

  • La decisión de estudiar medicina, se realiza en plena juventud con las ilusiones, fantasías, valores y generosidad de esta edad.
  • Los motivos, razones o situaciones que hacen que una persona joven decida estudiar medicina y finalmente llegar ser médico son diversas. Sin embargo, cualesquiera que sean estas se caracterizan por su generosidad, altruismo, afán de conocimientos, espíritu de entrega a los demás, etc.
  • A continuación, nuevamente de manera generosa, alumnos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Sevilla muestran sus razones para estudiar medicina.

Pretérito imperfecto

Mirando atrás, recuerdo con mucho cariño aquella afirmación de Don Antonio, mi maestro de la EGB: “ahora queréis ser bomberos, policías, médicos… son profesiones que os llaman la atención por muchos motivos: se viven momentos intensos en determinadas circunstancias, están orientadas ayudar directamente, incluso un buen uniforme os decanta por una u otra”. Sin embargo, por aquel entonces (cosas de la vida) yo prefería ser alfarero.
Aunque en casa, desde pequeño, creían que iba para médico, la verdad es que estuve indeciso hasta llegar a Bachiller, donde, prácticamente por eliminación, creí que entrar en Medicina era la mejor opción. Los motivos eran más que suficientes: una profesión con futuro, dinámica, con fama de ser una de las más bonitas que existen y con la que poder sentir la gratificación de ayudar a aquél que lo necesite.
Ahora, momento en el que tan poco queda para dar el paso a trabajar, pienso en lo que para mí han significado estos años: muchas nuevas caras, conocimientos, momentos de ilusión, nerviosismo, frustración…No me cabe duda de que ha supuesto una época trascendental en mi vida, y que aún sigue su curso. Por esto, imagino ahora el futuro como una oportunidad aun mejor si cabe para poder seguir formándome, seguir creciendo para dar a los demás todo lo que esté en mi mano.

Fd López Rguez.

¿Cuándo decides qué quieres estudiar, estás decidiendo a qué te quieres dedicar el día de mañana?

Cuando decidí estudiar medicina, era porque quería ser médico. Y sabía que para ello me esperaban seis años de estudio, de mucho estudio y muchas horas de dedicación, pero bueno, eran seis años de estudio de medicina.

Quizás, esa idea previa errónea que llevaba cuando rellené la inscripción de ingreso a la universidad, fue lo que me hizo que durante mis tres primeros años de carrera estuviera un poco perdido. Desorientado. Cada vez que iniciábamos una asignatura, decía seguro que en ésta ya se habla de medicina, pero que va, pasaba el tiempo, y nada de nada. Pero, ya en alguna asignatura al final de tercero, empecé a darme cuenta de lo que realmente era la medicina, no por lo que estudiaba, que también, sino porque empecé a visualizar esa idea que me hizo elegir esta profesión, y era el trato con el paciente.

Me di cuenta, que no me había equivocado, que aunque hubiéramos tenido que pasar casi tres años estudiando la carrera de “medicina”, sin ser medicina, lo que me imaginaba ya lo palpaba, y es que es muy gratificante como a una persona que no goza de la salud, simplemente escuchándola con una bata blanca puesta, sin apenas saber nada de medicina, te diga “muchas gracias, parece que ya estoy un poco mejor” después de haber pasado tan sólo dos minutos junto a ella.

Alumno

Era mi sueño desde pequeña

Pidió que le contaramos porque habíamos elegido medicina, pues bien en mi caso era mi sueño desde pequeña. Ese y tener una hermana pequeña y gracias ha Dios se me han cumplido los dos.
Mi familia me cuenta que desde que era muy chica siempre decía que queria ser ginecologa.
Mi padre es enfermero y me encantaba ir a verlo cuando estaba de guardia y me quedaba enbobada viendo lo que hacian alli.

Yo pensaba que la mayoría de las personas que entraban en medicina era de vocación, pero me sorprendió mucho que la mayoría de las personas se habian metido en esta carrera porque tenian la nota y era la que menos le disgustaba (aunque ahora le guste).

En fin, que siempre me han encantado los hospitales, y siempre me han encantado las mujeres embarazadas y no me han cambiado los gustos, así que a dia de hoy aspiro a coger ginecologia si puedo y si no pues cogeré otra especialidad por que sé que al fin y al cabo haga lo que haga me va a gustar.

SZD

Elegí la de seis

No recuerdo el momento exacto en que pensé que estudiar medicina podía ser lo mío o que quería convertirme en médico. Creo que de algún modo siempre ha estado en mi. Cuando era pequeña nunca me dio miedo ir al médico, más bien todo lo contrario, tranquilidad y seguridad. Esto es lo que yo quiero transmitir a las personas, además de ayudarlas a mejorar un aspecto muy importante en la vida de todos nosotros, la salud.
Curiosidad he tenido siempre. Por cómo era el cuerpo por dentro, por saber por qué una pastilla me curaba si estaba enferma, por qué mi hermana me contagió la varicela… y un largo etc, me quedaba embobada viendo Érase una vez la vida, serie que yo creo que nos ha marcado a mas de uno.
No había ninguna otra profesión en la que me viera trabajando para siempre. Me veía siendo médico.
Aún así, no la tenía como idea fija. No quería cerrarme ante otras opciones, de tal modo que durante el instituto intenté sacar buenas notas para obtener una buena media con selectividad y así no fueran las notas de corte las que decidieran mi futuro, sino yo misma.
Al poco tiempo me encontraba ya delante de mi preinscripción en blanco y con muchas dudas. Dudaba entre hacer una diplomatura de 3 añitos y terminar pronto, una licenciatura “normalita” de 5 años o MEDICINA durante 6 años. Sobra decir que elegí la de seis.
Puede que lo hiciera con más respeto o más miedo que otros compañeros y sin tener muy claro si yo sería capaz o tendría que abandonar porque, a pesar de no haber ningún médico en mi familia hasta el momento, para bien o para mal yo ya tenía mucha idea de cómo iban a ser mis próximos años de universitaria. Por aquél entonces, mi hermana pasaba el ecuador de la carrera con más pena que gloria y yo había estado allí para ver tanto lo bueno, como lo malo. Estaba avisada.
Recuerdo que me presentó a algunos compañeros con los que estuve hablando para familiarizarme un poco, para saber de que iba la cosa, aunque ciertamente no te haces una idea de cómo es en realidad medicina hasta que no estás inmerso en ella. Y eso prácticamente no ocurre hasta que llegas a tercero. Muchos de sus compañeros me dijeron que hiciera algo más fácil, otros que algo más corto pero lo más curioso es que todos terminaban igual y con una sonrisa me decían “la verdad es que es la más bonita” con gran satisfacción. En eso estoy completamente de acuerdo. Esta carrera es la más bonita de todas y te enseña más de lo que uno se puede imaginar.
Así que ahora miro atrás y no me arrepiento, nunca lo hice y aunque haya tenido alguna racha difícil nunca he pensado abandonar porque aunque entré dudando, mi decisión se afianzó una vez dentro y mi voluntad fue creciendo.
Pasados estos seis años, me siento un poco extraña. Por un lado tremendamente contenta y orgullosa de haber llegado hasta aquí, a la vez que aliviada y por otro con incertidumbre al pensar en cómo afrontaré lo que vendrá ahora porque no me siento precisamente preparada.
El camino se me ha hecho a ratos corto y a ratos largo pero casi siempre cuesta arriba y con sensación de no poder más. Siempre con mis padres, pareja y amigos animándome, apoyándome y confiando en mi lo cual agradezco. Algo extenuante la verdad pero merece la pena el esfuerzo porque la medicina es bonita como ciencia, como profesión y como forma de vida.
"Contenta y orgullosa"

¿ Por qué ser médico?

A diferencia de muchos de mis compañeros, yo no sabía que quería ser médico desde pequeña, o eso creía yo. Digo que eso creía yo porque ahora, echando una mirada atrás, me doy cuenta de pequeños detalles que me decían que mi futuro era ser médico.
Uno de esos detalles es que siempre me ha encantado la ciencia, sobretodo la biología, disfrutaba en las clases y estudiándola. Los responsables, en parte, fueron mis profesores que se implicaban y vivían las explicaciones de los temas.
Siempre me gustó saber el por qué de las cosas (yo era una de esas pequeñajas que preguntaban con bastante frecuencia “ y por qué”), era como un juego darle vueltas y vueltas a la cabeza hasta resolver problemas y después llegaba la satisfacción de haberlo conseguido. Y qué mayor enigma que decubrir cada día qué le ocurre a cada uno de tus pacientes.
Otro detalle es que siempre me ha gustado ayudar, serle útil a los que me rodean, sentrime necesitada y saber responder a esas necesidades. Una vez más, lo que siempre me ha hecho disfrutar formaba parte de la práctica de la medicina. Porque finalmente lo que hace el médico es ayudar a sus pacientes: a que no enfermen, a que curen, a que no padezcan, ...
Por otro lado, desde pequeña me han contado historias del hospital (es lo que puede ocurrir si tienes familiares sanitarios), y siempre me ha encantado oírlas, me imaginaba a mí trabajando en uno y me gustaba. No es que sólo me contaran historias de medicina y por eso me acabara gustando, porque también me contaban historias de oficina, pero eso de llevarme todo el día en una oficina todos los días del año nunca me llamó la atención.
En fin, que todo esto, sin apenas darme cuenta, no pensando demasiado sino sólo recapitulando lo que me gustaba hacer, me llevó a decidirme por la medicina. Simplemente por vocación, por hacer el resto de mi vida lo que me gusta.

¿Desde cuando odias las espinacas?

Yo no he sido una "futura mediquina" vocacional, de hecho cuando era pequeña quería ser maestra como mis padres por la mañana, policía por la tarde y barrendera por la noche. Al crecer no se porqué descarte desde mi subconsciente lo de policía o barrendera (quizás porque tres trabajos son demasiados) y me quede con la opción de ser profesora. Aunque no se especialmente en que momento irrumpió en mi vida la medicina como vocación lo que sí que es cierto es que le pudo más que a la otra opción y que aunque entré con dudas en la facultad cuando comenzaron mis prácticas en el hospital, se despejaron todas. No se, pero al hacer de mis primeras historias verdaderamente comienzas a saber que se siente, me sorprendió que personas mayores que yo 50 años por lo menos me llamasen de usted y me tuviesen en tan alta estima, ¡sólo por ser médico!
Hubo un paciente que recuerdo con mucho cariño al que se le tenía prohibido levantarse por su corazón, y él no sólo se levantaba sino que cuando nos veía llegar corría hacia la cama, claro el pobre mío asfixiado, y entre intentos por respirar nos juraba que no se había ni movido del sitio! Fue una experiencia entrañable y es que realmente te das cuenta de lo frágiles que son los pacientes, de lo que depende de ti su bienestar, que sólo unas palabras tuyas de aliento les den vida y es que es cierto eso de que el médico cura desde que le ves.
¡En ese momento pensé que merecía la pena lo que quería hacer!

¿Qué podría estar haciendo las 24 horas del día sin cansarme, disfrutando, y deseando volver al día siguiente?

Nunca he tenido buena memoria a la hora de recordar momentos de mi infancia. A menudo llegan como fragmentos difuminados a mi mente, pero hay algunas excepciones en tengo secuencias completas de hechos y conversaciones. Recuerdo muy bien ese momento, con tres años y en el colegio, en el que un grupo de profesores me preguntó el femenino de pato, que yo respondí pata, para inmediatamente preguntarme por el equivalente de pollo, y reírse con mi presumible respuesta. Inmediatamente después a eso me preguntaron qué quería ser de mayor, y recuerdo muy bien que se rieron cuando mi respuesta fue ser médico. Seguramente fue una risa de esas que nos salen a todos al oír decir a un niño pequeño algo gracioso, pero lo cierto es que a mí me extrañó. Son curiosas las cosas que uno recuerda.

Catorce años después me encontraba a las puertas de elegir facultad, y pese a haber tenido siempre clara mi elección me surgieron dudas; mis padres son médicos y tenía el temor de que ese hecho hubiera influido determinantemente en mis gustos. He de decir que a mi madre también le preocupaba. Estuve informándome de otras carreras, principalmente ingenierías, pero reflexionando llegué a serie unas conclusiones que me hicieron decidir. Y todas partían de una sencilla pregunta: ¿Qué podría estar haciendo las 24 horas del día sin cansarme, disfrutando, y deseando volver al día siguiente? Medicina fue de nuevo mi respuesta. No concebía nada más interesante, emocionante y sobre todo gratificante para hacer el resto de mí vida. Y entonces comenzaron a desgranarse más motivos, que se desprendían de la respuesta anterior: ayuda directa a las personas (aunque siempre he pensado que todas la profesiones ayudan a las personas), el trato con ellas, aliviar el dolor el sufrimiento, acompañar, así como la belleza de la materia que comprendía ese campo de conocimiento.

Ahora que estoy terminando la carrera, puedo decir que me alegro de la elección, y que todo eso que me motivó me emociona y me motiva a prepararme lo mejor posible para ser médico.

FIM

Mi algodón de azúcar, Mi nube de ilusión, la MEDICINA? mi vocación

Hasta donde me alcanza la razón siempre he querido ser médico, y sin duda alguna cuando aún no pronunciaba bien la "rr" yo ya decía que quería ser médico. Pero no médico de despacho, sino Médico sin Fronteras. Y he querido serlo siempre con la cabeza y con el corazón, porque no sólo pensaba y creía en mi futuro como médico, sino que sentía dentro de mí que tenía que serlo.
Lo tenía y tengo tan claro, aunque he de confesar que con el paso de loa años esa ilusión fue apagándose. Os puedo comparar mi camino hacia la Medicina con esta historia:
" La historia de mi camino hacia la Medicina la veo como un día de verano de niña en una piscina, viendo un trampolín del que algunos saltaban y yo anhelando lanzarme desde él. Conforme va pasando el tiempo voy subiendo los escalones de ese trampolín, al principio con mucho trabajo, pero conforme vas acercándote al final todo va más rápido. Ahora que voy llegando arriba me va dando miedo a lanzarme, pero se que cuando me vaya a lanzar ahí estará mi Algodón de Azúcar, Mi Nube de Ilusión, La MEDICINA mi vocación y asi podré cumplir uno de mis sueño, poder ayudar a lo demás"
Recuerdo la selectividad como ese primer peldaño del trampolín, muy muy alto pero conseguí subirme a él y recuerdo como los primeros años, sobre todo hasta 3º pasaron muy lentamente y duros, y pensando que qué tienen que ver ciertas cosas con la medicina. Ya a partir de cuarto no es que sea un camino de rosas pero al menos van más rápidos y en mi caso al menos al contactar ya con las personas, con los pacientes y con sus familias vas viendo luz al final del túnel, es algo que a mi me ha servido de motivación y ya se ve al fondo el cartel de META.
En definitiva, porqué quiero ser médico? porque és MI VOCACIÓN.
mAkY

Ser médico no es solo un trabajo, no es una simple ocupación remunerada; es un modo de vida.

Elegí medicina porque me fascinaba el cuerpo humano. Quería saber cómo funcionaba todo; cómo un conjunto de aparatos, de órganos, de células y, más aun, de reacciones químicas hacen posible la vida de un individuo. Me parecía hasta evidente: querer saber cómo soy yo.
También resulto importante en mi decisión que mi padre fuera médico. Recuerdo pasear con él y encontrarnos con algunos pacientes suyos, la estima y gratitud con que le miraban y el fuerte apretón de manos o incluso abrazo de esos pacientes me dio el último empujón. Era evidente que mi padre ayudaba a esas personas, de alguna forma les hacia la vida mejor; y me pareció una gran ventaja añadida al hecho de conocer el cuerpo humano.
Así pues, en principio mi motivación era más científica que asistencial. Confieso que algo ha cambiado, me sigue atrayendo el reto científico de saber que sucede dentro de un paciente y buscar la solución adecuada, pero ahora valoro mucho más aquella ventaja añadida. Comprobar cómo un simple saludo tranquiliza a algunos pacientes y darme cuenta del potencial que una bata blanca tiene para el bienestar de la gente me llena de orgullo; y también de sentido de la responsabilidad (eufemismo de miedo en algunas ocasiones…). Ciencia y humanismo. Esta profesión tiene la cualidad de estar llena de momentos transcendentales, grandes o pequeños pero transcendentales.
Durante los últimos años me he dado cuenta que ser médico es algo muy importante. Ser médico no es solo un trabajo, no es una simple ocupación remunerada; un modo de vida. Sin duda hace seis años tomé una de las mejores decisiones de mi vida.
Reflexiones de una alumna y más.

¿Cuándo decides qué quieres estudiar, estás decidiendo a qué te quieres dedicar el día de mañana?

Cuando decidí estudiar medicina, era porque quería ser médico. Y sabía que para ello me esperaban seis años de estudio, de mucho estudio y muchas horas de dedicación, pero bueno, eran seis años de estudio de medicina. Quizás, esa idea previa errónea que llevaba cuando rellené la inscripción de ingreso a la universidad, fue lo que me hizo que durante mis tres primeros años de carrera estuviera un poco perdido. Desorientado. Cada vez que iniciábamos una asignatura, decía seguro que en ésta ya se habla de medicina, pero que va, pasaba el tiempo, y nada de nada. Pero, ya en alguna asignatura al final de tercero, empecé a darme cuenta de lo que realmente era la medicina, no por lo que estudiaba, que también, sino porque empecé a visualizar esa idea que me hizo elegir esta profesión, y era el trato con el paciente. Me di cuenta, que no me había equivocado, que aunque hubiéramos tenido que pasar casi tres años estudiando la carrera de “medicina”, sin ser medicina, lo que me imaginaba ya lo palpaba, y es que es muy gratificante como a una persona que no goza de la salud, simplemente escuchándola con una bata blanca puesta, sin apenas saber nada de medicina, te diga “muchas gracias, parece que ya estoy un poco mejor” después de haber pasado tan sólo dos minutos junto a ella.
Alumno.

¿Por qué medicina? Esta pregunta me la llevo haciendo desde el momento en el que tuve que elegir cuando me dieron las notas de selectividad

La verdad que no se muy bien como empezar, pero seguro que me dejaré muchas cosas en el tintero pero bueno. Esta pregunta me la llevo haciendo desde el momento en el que tuve que elegir cuando me dieron las notas de selectividad y al rellenar la prescripción. He tenido muy claro desde muy pequeñita que lo que me gustaba y lo que más me podía reconfortar a la larga era medicina. Ya han pasado 6 años y parece mentira que dentro de nada sea médico y la verdad que aún no me lo creo mucho; tantos sufrimientos, tanto agotamiento entre prácticas y exámenes, tanta competitividad en el ambiente pero a la vez tan gratificante, tantos buenos profesionales en el camino y tan buenos amigos ............ que la verdad que he decir que hay dos cosas en mi vida de las cuales "creo "que jamás me podré arrepentir que son: el haber estudiado tanto en bachillero para hacer poder hacer de la medicina mi carrera y mi futura profesión y el haber pasado mis últimos año en el valme, donde aparte de los muchos conocimientos adquiridos por parte de grandes profesionales me llevo grandes amig@s que espero que duren por siempre.
De lo que si me estoy dando cuenta ahora que estoy terminando, es que este sueño de ser médico dentro de unos pocos meses se hará realidad.

Porque me hace feliz saber que mi trabajo siempre ayudará a los demás.

Nunca he tenido buena memoria a la hora de recordar momentos de mi infancia. A menudo llegan como fragmentos difuminados a mi mente, pero hay algunas excepciones en tengo secuencias completas de hechos y conversaciones. Recuerdo muy bien ese momento, con tres años y en el colegio, en el que un grupo de profesores me preguntó el femenino de pato, que yo respondí pata, para inmediatamente preguntarme por el equivalente de pollo, y reírse con mi presumible respuesta. Inmediatamente después a eso me preguntaron qué quería ser de mayor, y recuerdo muy bien que se rieron cuando mi respuesta fue ser médico. Seguramente fue una risa de esas que nos salen a todos al oír decir a un niño pequeño algo gracioso, pero lo cierto es que a mí me extrañó. Son curiosas las cosas que uno recuerda.
Catorce años después me encontraba a las puertas de elegir facultad, y pese a haber tenido siempre clara mi elección me surgieron dudas; mis padres son médicos y tenía el temor de que ese hecho hubiera influido determinantemente en mis gustos. He de decir que a mi madre también le preocupaba. Estuve informándome de otras carreras, principalmente ingenierías, pero reflexionando llegué a serie unas conclusiones que me hicieron decidir. Y todas partían de una sencilla pregunta: ¿Qué podría estar haciendo las 24 horas del día sin cansarme, disfrutando, y deseando volver al día siguiente? Medicina fue de nuevo mi respuesta. No concebía nada más interesante, emocionante y sobre todo gratificante para hacer el resto de mí vida. Y entonces comenzaron a desgranarse más motivos, que se desprendían de la respuesta anterior: ayuda directa a las personas (aunque siempre he pensado que todas la profesiones ayudan a las personas), el trato con ellas, aliviar el dolor el sufrimiento, acompañar, así como la belleza de la materia que comprendía ese campo de conocimiento.

Ahora que estoy terminando la carrera, puedo decir que me alegro de la elección, y que todo eso que me motivó me emociona y me motiva a prepararme lo mejor posible para ser médico.

FIM

Porque no es mas ni menos importante

Porque no es mas ni menos importante que otras carreras, que la vocación también existe en la medicina, probablemente casi mas que en ninguna.

Todos sabemos que Medicina es una carrera dura y larga, y a veces poco gratificante (muchas horas de estudio y prácticas, y a veces poco tiempo para ti mismo), pero sin duda hay que mirar de cara a un futuro. Todas aquellas personas que verdaderamente tienen vocación de médico saben que, con sólo una práctica en el hospital con un enfermo, al que puedas interrogar, estudiar y ayudar, explica mejor el porqué, que mil palabras... satisfacción personal, sensación de sentirte útil con tus semejantes.... de verdad las personas con vocación de medico tienen que estudiar medicina para afirmar que el echo de ser medico es mucho mas positivo que todo el esfuerzo que haya que emplear para conseguirlo.

Por eso animo a todos aquellas personas que de verdad quieran convertirse en médicos a que se armen de paciencia y ganas y verifiquen que lo que digo es cierto, y recordad queexiste y se llega antes de lo que parece.

Mi primer año en la universidad lo pasé estudiando Ingeniería. Eso fue lo que me hizo ver la magnífica profesión que es la de ser médico

Mi interés por la medicina es difícil de explicar cuando empezó, se puede decir que desde pequeño había cosas de la medicina que me gustaban mucho y otras que me disgustaban mucho también. Mi conocimiento de la forma de trabajar que requiere la medicina y mi forma de verla están muy marcados por el hecho de tener padres médicos.

Aun así, y quizás por llevar la contraria, mi primer año en la universidad lo pasé estudiando Ingeniería. Eso fue lo que me hizo ver la magnífica profesión que es la de ser médico. Cuando estuve inmerso entre teorías físicas, álgebra, programación y circuitos me di cuenta de lo amena y bonita que es la carrera de Medicina. Ese año además de una pérdida de tiempo fue esclarecedor para comprender a qué le quería dedicar el resto de mi vida y estoy casi seguro de que no me he equivocado.

A parte de lo atractiva que se presentaba la carrera en comparación con otras, algo que me hizo decidirme con rotundidad es el trabajo. En mi caso valoro mucho el hecho de tratar con personas, hay otros que buscan todo lo contrario pero ese no es mi caso. Pensé en el futuro trabajo que tiene un ingeniero, rodeado de planos, haciendo millones de cálculos abstractos, incontables horas leyendo códigos…y después pensé en el trabajo de un médico…es algo incomparable.

Estoy muy agradecido por haber podido estudiar esta carrera, también le agradezco a mis padres esa defensa a capa y espada que desde siempre han hecho de un sistema público de salud y el haberme hecho ver desde muy pronto la cara buena y la cara mala de la medicina. En un futuro espero estar aún más agradecido por haber podido desempeñar el oficio de médico.

Vas al hospital y vuelves a casa con la ilusión con la que empezaste, por algún paciente amable, por algo interesante que hayas visto

Desde pequeña, cuando jugaba con muñecas, siempre era yo el médico; le hacía heridas y después se las curaba, tenía un hospital, que era una escalera, y cada peldaño era una cama, me inventaba mi propio fonendo con las herramientas de mi padre, y así pasaba el día, jugando a los médicos. Me encantaba ir al médico, sea con quien fuera, allí iba yo de acompañante, y ni me molestaba cuando me sacaban sangre.
Cuando entré en el instituto y llegó la hora de elegir, lo tenía claro, quería estudiar medicina, pero aún lo tenía que conseguir, se necesitaba buena nota, y me puse el objetivo de conseguirlo, hasta que lo conseguí.
Siempre he admirado la capacidad de decisión de los médicos, tomar decisiones importantes sobre las vidas de otras personas, saber como actuar, y actuar en cada momento de la forma correcta. Conocen el funcionamiento del cuerpo humano, algo que para mí es casi mágico y misterioso, me resulta increíble lo que son capaces de hacer un gran conjunto de células, y quería saber cómo la enfermedad produce la muerte, y saber lo que hay que hacer para evitarla. Por esto yo quería ser médico.
Cuando llegué al hospital Virgen Macarena el primer día de clase, estaba super ilusionada, había conseguido lo que ya hacía tiempo que quería. Los primeros cursos no me enseñaban lo que yo tenía ganas de saber, historia, biología, física,...¿dónde estaba la medicina? Por fin llegué al hospital y allí fue donde la descubrí: la vida de cada paciente, la historia de su enfermedad,....eso era lo que a mí me gustaba, hablar con ellos, conocer lo que les pasaba, escucharlos, explorarlos, saber lo que indican los signos y síntomas....
La realidad es que los cursos queman y cuando llegas a sexto, estás cansada de tanto estudiar, las prácticas que tanto te gustaban te van estorbando por lo continuos exámenes y poco tiempo para estudiarlos,... pero raro es el día que no vas al hospital y vuelves a casa con la ilusión con la que empezaste, por algún paciente amable, por algo interesante que hayas visto, por alguna enfermedad que hubieses podido diagnosticar tú sola, por algo...
Ahora a punto de terminar lo que no quiero es perder esa ilusión con la que empecé, elegir la especialidad correcta para no llevarme ningún desengaño, y disfrutar ejerciendo la profesión que decidí cuando era pequeña.
Noelia Cadenas

"Quería ganarme la vida ayudando a la gente, y pensaba que esa era la única profesión que cumplía esto

Yo desde que recuerdo siempre quise estudiar medicina. Bueno, cuando me propuse en serio qué quería ser de mayor, porque de muy pequeña quería ser modelo o peluquera.
La primera razón por la que quería ser médico, era porque quería ganarme la vida ayudando a la gente, y pensaba que esa era la única profesión que cumplía esto. Ya más tarde descubrí que hay muchas más...pero a mí ya me había entrado el gusanillo de la medicina.
No tenía a nadie de mi familia que la hubiera estudiado, pero creo que mi madre me influyó un poco cuando me contaba que si hubiera podido estudiar, hubiera hecho medicina. Ella tenía unos libros que yo creía eran "muy de medicina", pero no me dejaban verlos porque eran muy fuertes para mí (claro, eran libros sobre el parto, y muy ilustrados). Eso no sirvió de nada, yo los miré de igual forma y me encantaron, me parecieron fascinantes, y empecé a tener curiosidad por el cuerpo humano.
Al tiempo empecé a dar en el colegio el cuerpo humano, y recuerdo que antes de empezar el curso, cuando ya tenía los libros, los primeros que ojeaba eran los cuadernillos del cuerpo humano.
Guardé esos libros para cuando estudiara medicina, inocentemente pensaba que me iban a servir mucho...aún los tengo, son la mar de entretenidos. Esto sería como mucho sobre los nueve o diez años, porque el primer libro que tengo guardado es de 5º de primaria.
Durante todo ese tiempo me ha fascinado siempre la figura del médico y la medicina. Me encantaba ir al centro de salud y curiosear todo aquello, me tragaba entera la serie "la vida es así", cuando nos ponían las vacunas en el colegio yo era de las que miraba las agujas y los instrumentos (aunque a última hora cerraba los ojos), cuando me ponían videos en el colegio sobre algo relacionado con la medicina (¡una vez me pusieron una endoscopia!), no me dormía como con los vídeos de los animales...
Una vez se desmayó mi abuela porque se le paró el marcapasos, aquí tenía nueve años llamamos a una ambulancia y mis primos mayores nos metieron dentro de una habitación para evitarnos la escena, pero cuando sentí llegar a los médicos, abrí la puerta un poquito y vi la camilla, unos aparatos muy raros, y a dos hombres muy seguros ayudando a mi abuela, que se había recuperado antes de su llegada. Me fascinó, ¡yo quería ser como ellos!
Pasó el tiempo y llegué a la ESO, y no cambié de opinión. Me daba coraje que nos dieran ciencias naturales con las tonterías de las plantas, los animales, el medio...y todo ese rollo, y le dedicaran muy poca parte al cuerpo humano y a la célula.
Nos hicieron un test para elegir bachillerato, y en ciencias de la salud saqué un 93%.
Creo que si alguna vez he dudado ha sido al final de bachillerato, pero ha sido por miedo: a no sacar la nota en selectividad, a tomar un camino muy distinto al que tomaba mi hermana (es que somos gemelas y siempre hemos estado juntas), a pensar que sería una responsabilidad demasiado grande para mí...y por último, cuando ya tenía mi nota y sabía que iba entrar, a lo larga y sacrificada que era.
Pero al final, cuando tuve que hacer la preinscripción y llegó la hora de la verdad, puse medicina en Sevilla, Córdoba, Cádiz, Granada...y en Pekín no porque no hablaba chino, que si no también. :)
Ahora estoy a punto de acabar la carrera, y aunque no me equivocaba en que es una carrera larga y sacrificada, no me arrepiento para nada de haber luchado tanto por entrar en ella, y de haberlo hecho.
He descubierto nuevas cosas sobre ella, entre otras que es una carrera que está muy idealizada, y que eso hace que por una parte, te sientas feliz de estudiar algo que todo el mundo ve muy bien, pero por otra, te disgustas con los tópicos que existen de la carrera y que la gente te repite siempre como borregos, y como no, con las cosas que tú no imaginabas que iban a ser así.
Aunque me sigue dando un poco de miedo lo sacrificada que es, lo que me queda aún hasta ser médico, médico (terminar la residencia vamos) y la responsabilidad que tiene, cada vez que miro esos libros y recuerdo todo lo que he contado, se me va el miedo y la tontería, y pienso que como me dijo mi tutor de segundo de bachillerato hace algunos años cuando ya estaba en medicina,"yo he sabido elegir mi carrera".
Un saludo.

Rosario Mejías

El trato con las personas

Desde siempre he querido ser médico. No tengo a nadie en mi familia que lo sea, pero a mi me gustaba porque quería ayudar a la gente.
Me acuerdo perfectamente cuando hice la selectividad y tenía que decidir lo que iba a elegir. Lo único que quería era Medicina, pero por otro lado mi familia me decía que lo pensara que era muy largo. Yo intenté pensar otras opciones y ninguna otra aparecía. Decidí la Medicina porque , aunque sabía que era duro, era lo único que quería y mi mayor ilusión. Sabía que me iba a tener que sacrificar y estudiar mucho, pero cuando es lo que te gusta cuesta menos trabajo.
Por fin entré en la carrera. Los tres primeros años fueron más dificultosos porque no es del todo lo que tú te esperas y las prácticas no son con los pacientes hasta tercero que es lo que buscaba: el trato con las personas.
Lo mejor ha sido cuando he entrado en el hospital. En este 2º ciclo las cosas son diferentes. Empiezan asignaturas más médicas y el trato con los pacientes en las prácticas.
Además me he alegrado mucho de haber elegido el Hospital de Valme porque he conocido muy buenos profesionales que se preocupan por los alumnos y por las buenas personas y amigos que he encontrado y que espero poder coincidir con algunos algún día y sino puede ser seguir el contacto con ellos (Espero que no cambien).
Este año ya es el último. Por un lado tengo ganas de terminar, empezar a trabajar y llegar a ser una buena médico, pero por otro lado no quiero porque me da pena de saber que te separas de gente a la que quieres y empieza un mundo distinto.
Como conclusión decir que, aunque el camino sea largo y duro y , a veces te vienes abajo, si es lo que verdaderamente te gusta merece la pena todo el esfuerzo. Yo no me arrepiento de haber elegido la Medicina y si volviera atrás lo volvería a hacer.

Medicina, ¿por qué?

¿Por qué estudiar medicina?
Es una pregunta que me plantean no sólo mis familiares, mis amigos...sino yo mismo y cada vez que me lo hago la respuesta es diferente.
En mi infancia, sinceramente mi deseo era ser como mi "profe" de primaria o ser jugador de fútbol, esas eran mis dos opciones, un poco diferentes de lo que me ha deparado el destino , ¿ no creéis?
La verdad que yo no tengo factores genéticos que condicionaran mis estudios de medicina, es decir, no tengo ningún familiar cercano o lejano que sea médico, mis padres la única condición que me imponían era que estudiase aquello que me gustase, independientemente de lo que me dijesen los demás, y que lo que empezara en esta vida que lo acabase, que no dejara nada a medias, y eso estoy haciendo, lo que me gusta: MEDICINA.
La verdad que la fuente de mi vocación está en mis abuelos, mi abuelo paterno, por mala suerte, siempre ha estado enfermo y mi único deseo es que hubiese alguien que pudiese aliviar sus dolores, por lo que lo importante no es ser médico, sino ser un buen médico, estar bien formado para poder responder a las necesidades de aquellos que nos demandan en medio de su agonía; en cambio mi abuelo materno es un hombre con una gran preocupación por la conservación de su salud, desde siempre lo recuerdo leyéndome artículos de revistas, de periódicos...sobre salud, aconsejandome sobre que debo y no comer, que hacer ejercicio es saludable, etc, cosas que personalmente sí me interesan y que respaldan mi decisión de estudiar medicina, por que a través de ella puedo saber qué mejorar, que retocar..., para así poder llevar una vida lo más saludable posible.
Independientemente de mis motivos, creo que todo el mundo es consciente de que medicina es una de las carreras más bonita que hay y precisamente por ello mucha gente no la estudia, por que además de ser bonita todos sabemos que el médico tiene una gran responsabilidad entre sus manos y que depende de una sola herramienta que siempre ha de estar lista para su uso, el cerebro y el raciocinio.
Resumiendo, los motivos que me llevan a estudiar medicina son personales, son experiencias que no sólo en un futuro, sino que ya hacen que me exija mucho, porque( todavía no lo sé), tiene que ser muy gratificante ver como alguien gracias a ti le gana la batalla a la muerte, o puede ir a trabajar para poder comer, o te da las gracias por hacer llevar su problemática más amena, creo que esas cosas no tienen precio y son buenos motivos para estudiar medicina,¿no?Al menos a mí si me lo parecen y eso es lo que estoy haciendo.
Desde aquí sólo os puedo decir que ánimo, estudiadla pero sed concientes de que conlleva un gran sacrificio.
Sin más, un cordial saludo a todos( espero no haberos aburrido mucho).

A punto de cumplir un sueño...

¿Por qué estudiar medicina? Hay millones de respuestas diferentes a esta cuestión, no sólo tantas como personas la contesten, sino que una misma persona, yo por ejemplo, puede darte distintos motivos según se va adentrando en este “mundillo”. Hace 6 años, hubiera dicho que me metí en medicina porque me daba la nota, a pesar de que mi madre, muy práctica ella, me decía que hiciera algo mas cortito, y porqué no decirlo, en ocasiones he pensado que estaba en lo cierto. No me da “cosa” confesar que no empecé por vocación. Nunca había conocido cercanamente a un médico, soy la primera de mi familia, ni siquiera sabía en 1º qué era un fonendo (ahora eso sí, desde los 3 años sé que es una bujía o como funciona el embrague porque me rodean unos 12 profesores de autoescuela, qué vamos a hacerle…los hay que nunca han ido al médico y yo, me saqué el carnet gratis jaja). Personalmente no me creo esa vocación ciega de la que muchos alardean, veréis, un niñ@ de 5-10 años no tiene capacidad, no puede entender lo que significa esta profesión, ahora, si hablamos de vocación el querer llevar la bata como la de papá o mamá pues sí, vale. Por favor que nadie se ofenda.
Pues bien, empecé así, con cero vocación, a estudiar medicina. Tras 3 años de estudio incompresible, hubiera contestado algo muy parecido a lo del principio, sinceramente aún no había encontrado respuesta ni figura referente. Bueno, luego llegué a Valme y la historia cambia radicalmente. Encuentro profesionales con ganas de enseñar (“ahjah” tampoco todo el monte es orégano), pacientes, por lo general, encantados de que gente joven los “visiten”, asignaturas que ahora sí parecían de médicos, especialidades que me gustan y muchos iguales, LOS RESIDENTES, compañeros que ayudan, animan, comprenden, tienen ilusión y a diferencia de otros médicos ( que parece que ya nacieron sabiendo, y además así te lo hacen saber), te enseñan a aceptar que “vale, no tengo ni idea pero poco a poco llegaré”.
Para terminar, ahora casi con el título, y más acojonada que nunca, deciros que volvería atrás a repetir una y mil veces que entré en medicina porque la nota me daba, porque en estos 6 años he tenido la oportunidad de conocer la profesión más bonita del mundo, la que creo dará sentido a mi vida y de la que espero, y estoy segura, obtendré muchas satisfacciones. Para los que crean que van a cobrar poco les digo, como a los que me pitan con el coche en los semáforos, que se compren un avión, vamos, que disfruten de lo que hacen y que no pasa nada si se conduce un “seat” que es lo que conducen muchos otros profesionales. Besos a mis amig@s de Valme, a los que espero, la bata no cambie.

Porque merece la pena

¿Qué por qué decidí ser médico?, pues no se en verdad me imagino que por muchas cosas y por ninguna en particular. Ya desde chico me encantaba la serie de dibujos animados “La Vida es así”, en el colegio la biología era una de mis asignaturas preferidas, y cuando iba al médico lo veía como algo diferente, no como cualquier otra profesión, sino alguien situado a otro nivel “Voy al Médico”. Supongo que todo eso me iría marcando de alguna forma, pero al final todo fue resumido en un “Impulso”. En realidad no soy para nada una persona de impulsos, se puede decir que solo he tenido dos impulsos en mi vida, de los cuales estoy muy feliz de haberlos tenido, y uno de ellos fue estudiar Medicina (el otro es personal).


Cuando hice la selectividad ya sabía que mi objetivo era estudiar Medicina, no tenía otra alternativa pensada (menos mal que no fallo la cosa…). Cuando salieron las notas y vi que lo había conseguido sentí un gran alivio y felicidad aunque sabía que sería dura y que exigiría sacrificios.

Para el estudiante de Medicina la decisión no resulta fácil: los amigos te bombardean con argumentos negativos “Illo que son seis años”, “no vas a salir de casa”, “cuando te vamos a ver”… Piensas bueno no será para tanto… (Craso error…). Luego ves el programa… ¡90 créditos por curso! … Bueno, Bueno, seguro que se pasan volando… (Otro error, sobre todo porque te das cuenta que para acabar tendrás que coger asignaturas tipo Mitología, Italiano, Tauromaquia, Música…que seguro que te son muy útiles cuando te venga un paciente con un infarto, siempre le puedes cantar una nana o bien le cuantas aquello de que Zeus se casó con Hera y tuvieron como hijo a Hércules, seguro que no te denuncian). Quitando estos detalles 1º, 2º y 3º están bien, muchas asignaturas, muchos más apuntes, más visitas aun a la copistería, poco tiempo para nada, no vemos pacientes,… pero piensas que a partir de 4º la cosa será distinta, que será más clínica, que aprenderás un montón y que incluso tendrás más tiempo (vuelve a ser un error).

Llegas a 4º y todo es nuevo porque sabes que vas a tener “Prácticas en el Hospital”, incluso te dan una bata y vas a tener que utilizar el Fonendo!!. Pero casi todo sigue igual, hay que estudiar más y tienes menos tiempo. Las prácticas, realmente no son prácticas (no todas, pero casi…), y acaban siendo una cosa que hay que hacer para aprobar pero que no te reporta mucho. Creo que al estudiante de Medicina no le “cuidan”, con eso no quiero decir que las cosas tienen que ser fáciles, pero por lo menos que no te pongan zancadillas allí por donde vas. Sobre todo me refiero a las prácticas, porque en vez de estudiantes que vamos para aprender, somos estorbitos: en muchos sitios sobramos, vas con el médico que se supone que te ha tocado para que te enseñe de su experiencia y no te mira, no te habla, incluso te ponen en evidencia o en ridículo delante de otros… ¡es que estoy aquí para aprender!..., esa ha sido mi experiencia personal, al menos, a lo mejor simplemente he tenido “mala suerte”. También quiero decir que no ha sido siempre así, porque un día llegas al hospital y te encuentras una persona agradable que te enseña, que te respeta, que incluso te mira con cariño y te anima y entonces vuelves a clase y piensas ¡Que buena práctica!, y te motiva y te vale para seguir adelante y olvidar todo lo negativo.( de su experiencia en las prácticas)

Vas sacando los cursos y vas viendo más cerca el final y que vas a ser médico, aquello que has querido y has perseguido durante seis años, y vuelves a pensar ¿Por qué quiero ser Médico?: porque quiero ayudar a los demás, porque es lo que me gusta, porque toda mi vida voy a estar aprendiendo cosas, porque me va a proporcionar muchas alegrías, porque si en un futuro viene un estudiante se que seré esa persona agradable que le pondrá las cosas un poco más fáciles, … en definitiva ¡porque quiero ser Médico!

Viene de querer siempre ayudar y escuchar a los demás en sus problemas.

Desde pequeña decía que de mayor quería ser médico. Siempre he tenido mucha curiosidad por conocer como es el cuerpo por dentro, por saber como funciona nuestro organismo y como nos reproducimos.
A pesar de que en mi familia no hay médicos ni otros profesionales de la salud que me hayan guiado a ello, yo siempre he tenido la ilusión de estudiar medicina. Por tanto para mi era una profesión desconocida.
Pienso que mi ilusión de ser médico viene de querer siempre ayudar y escuchar a los demás en sus problemas.
Nunca me arrepentiré del día en el que puse medicina en primer lugar en la prescripción. Mi elección fue totalmente correcta. Era la profesión que más me atraía de todas, y con la que más me sentía identificada. No me imaginaba ni de profesora ni de empresaria, sino como médico.
Bastantes veces escuché decir que es una de las carreras más larga y que nunca se acaba la formación de un médico, pero eso a mi no me importaba. La verdad que ya me cansaba de oír eso una y otra vez de mis amigos, compañeros de instituto, etc. Pero ningún comentario hacía cambiar de opinión y además porque siempre he tenido el apoyo de mis padres. Nunca me quitaron la idea, por lo contrario me animaban a iniciar medicina que era lo que me gustaba.
Aun quedan unos pequeños pasitos en el largo camino de la medicina para ver realizado mi sueño, pero he de decir que en este camino no todo ha sido alegría porque he pasado malos momentos de tristezas y llantos.
Esta carrera supone un gran esfuerzo físico y psíquico si la comparamos con otras, y muchas más horas de estudio. Ha habido momentos en los que pensé en tirar la toalla, pero falsamente porque en realidad nunca me lo planteado con convicción, sino en los momentos de bajón, cuando tras haberte esforzado bastante para un examen resulta que no consigues aprobarlo. Pero es que no me planteo hacer otra cosa en la vida, es lo que me gusta y es mi ilusión, y por eso sigues adelante contra viento y marea.
Pero me llevo de estos años muchos buenos momentos con mis compañeros y en el hospital. Nunca olvidaré mi primera práctica ni mi primera historia, ni algunos pacientes que han dejado huella en mí, o la mirada de otros desesperados por su enfermedad.
Poco tiempo queda para finalizar el curso, pero todos sabemos que eso no es suficiente. Tenemos que seguir con nuestra formación porque nos queda muchísimo por aprender para ser un buen médico.
Ese es mi verdadero afán, ser un buen médico, tener un amplio conocimiento de enfermedades, curar, paliar o prevenir a los pacientes y saber que hacer en cada momento y situación.
Finalmente decir que tengo una gran inquietud por terminar y verme en el hospital aprendiendo y tomando decisiones acertadas. Me gustaría pronto estar con mis compañeros trabajando en conjunto y con un mismo fin, ayudar en la medida de lo posible a todo aquel ser humano que busque ayuda en nosotros. No hay nada más gratificante en la vida que esto.
Vanessa González Begines (Valme)

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