Los alumnos de la Facultad de Medicina de Sevilla reflexionan sobre las razones y las emociones que los motivan para estudiar medicina. Se invita a participar en el mismo a estudiantes de otras Facultades de Medicina u otras personas interesadas en participar en el mismo con sus comentarios (Students of the Faculty of Medicine of Seville reflect on the reasons and emotions that motivate them to study medicine. Are invited to participate in the students from other medical schools or other interested persons to participate in it with your comments). (Pablo Bonal Pitz).

Porque merece la pena

¿Qué por qué decidí ser médico?, pues no se en verdad me imagino que por muchas cosas y por ninguna en particular. Ya desde chico me encantaba la serie de dibujos animados “La Vida es así”, en el colegio la biología era una de mis asignaturas preferidas, y cuando iba al médico lo veía como algo diferente, no como cualquier otra profesión, sino alguien situado a otro nivel “Voy al Médico”. Supongo que todo eso me iría marcando de alguna forma, pero al final todo fue resumido en un “Impulso”. En realidad no soy para nada una persona de impulsos, se puede decir que solo he tenido dos impulsos en mi vida, de los cuales estoy muy feliz de haberlos tenido, y uno de ellos fue estudiar Medicina (el otro es personal).


Cuando hice la selectividad ya sabía que mi objetivo era estudiar Medicina, no tenía otra alternativa pensada (menos mal que no fallo la cosa…). Cuando salieron las notas y vi que lo había conseguido sentí un gran alivio y felicidad aunque sabía que sería dura y que exigiría sacrificios.

Para el estudiante de Medicina la decisión no resulta fácil: los amigos te bombardean con argumentos negativos “Illo que son seis años”, “no vas a salir de casa”, “cuando te vamos a ver”… Piensas bueno no será para tanto… (Craso error…). Luego ves el programa… ¡90 créditos por curso! … Bueno, Bueno, seguro que se pasan volando… (Otro error, sobre todo porque te das cuenta que para acabar tendrás que coger asignaturas tipo Mitología, Italiano, Tauromaquia, Música…que seguro que te son muy útiles cuando te venga un paciente con un infarto, siempre le puedes cantar una nana o bien le cuantas aquello de que Zeus se casó con Hera y tuvieron como hijo a Hércules, seguro que no te denuncian). Quitando estos detalles 1º, 2º y 3º están bien, muchas asignaturas, muchos más apuntes, más visitas aun a la copistería, poco tiempo para nada, no vemos pacientes,… pero piensas que a partir de 4º la cosa será distinta, que será más clínica, que aprenderás un montón y que incluso tendrás más tiempo (vuelve a ser un error).

Llegas a 4º y todo es nuevo porque sabes que vas a tener “Prácticas en el Hospital”, incluso te dan una bata y vas a tener que utilizar el Fonendo!!. Pero casi todo sigue igual, hay que estudiar más y tienes menos tiempo. Las prácticas, realmente no son prácticas (no todas, pero casi…), y acaban siendo una cosa que hay que hacer para aprobar pero que no te reporta mucho. Creo que al estudiante de Medicina no le “cuidan”, con eso no quiero decir que las cosas tienen que ser fáciles, pero por lo menos que no te pongan zancadillas allí por donde vas. Sobre todo me refiero a las prácticas, porque en vez de estudiantes que vamos para aprender, somos estorbitos: en muchos sitios sobramos, vas con el médico que se supone que te ha tocado para que te enseñe de su experiencia y no te mira, no te habla, incluso te ponen en evidencia o en ridículo delante de otros… ¡es que estoy aquí para aprender!..., esa ha sido mi experiencia personal, al menos, a lo mejor simplemente he tenido “mala suerte”. También quiero decir que no ha sido siempre así, porque un día llegas al hospital y te encuentras una persona agradable que te enseña, que te respeta, que incluso te mira con cariño y te anima y entonces vuelves a clase y piensas ¡Que buena práctica!, y te motiva y te vale para seguir adelante y olvidar todo lo negativo.( de su experiencia en las prácticas)

Vas sacando los cursos y vas viendo más cerca el final y que vas a ser médico, aquello que has querido y has perseguido durante seis años, y vuelves a pensar ¿Por qué quiero ser Médico?: porque quiero ayudar a los demás, porque es lo que me gusta, porque toda mi vida voy a estar aprendiendo cosas, porque me va a proporcionar muchas alegrías, porque si en un futuro viene un estudiante se que seré esa persona agradable que le pondrá las cosas un poco más fáciles, … en definitiva ¡porque quiero ser Médico!

Viene de querer siempre ayudar y escuchar a los demás en sus problemas.

Desde pequeña decía que de mayor quería ser médico. Siempre he tenido mucha curiosidad por conocer como es el cuerpo por dentro, por saber como funciona nuestro organismo y como nos reproducimos.
A pesar de que en mi familia no hay médicos ni otros profesionales de la salud que me hayan guiado a ello, yo siempre he tenido la ilusión de estudiar medicina. Por tanto para mi era una profesión desconocida.
Pienso que mi ilusión de ser médico viene de querer siempre ayudar y escuchar a los demás en sus problemas.
Nunca me arrepentiré del día en el que puse medicina en primer lugar en la prescripción. Mi elección fue totalmente correcta. Era la profesión que más me atraía de todas, y con la que más me sentía identificada. No me imaginaba ni de profesora ni de empresaria, sino como médico.
Bastantes veces escuché decir que es una de las carreras más larga y que nunca se acaba la formación de un médico, pero eso a mi no me importaba. La verdad que ya me cansaba de oír eso una y otra vez de mis amigos, compañeros de instituto, etc. Pero ningún comentario hacía cambiar de opinión y además porque siempre he tenido el apoyo de mis padres. Nunca me quitaron la idea, por lo contrario me animaban a iniciar medicina que era lo que me gustaba.
Aun quedan unos pequeños pasitos en el largo camino de la medicina para ver realizado mi sueño, pero he de decir que en este camino no todo ha sido alegría porque he pasado malos momentos de tristezas y llantos.
Esta carrera supone un gran esfuerzo físico y psíquico si la comparamos con otras, y muchas más horas de estudio. Ha habido momentos en los que pensé en tirar la toalla, pero falsamente porque en realidad nunca me lo planteado con convicción, sino en los momentos de bajón, cuando tras haberte esforzado bastante para un examen resulta que no consigues aprobarlo. Pero es que no me planteo hacer otra cosa en la vida, es lo que me gusta y es mi ilusión, y por eso sigues adelante contra viento y marea.
Pero me llevo de estos años muchos buenos momentos con mis compañeros y en el hospital. Nunca olvidaré mi primera práctica ni mi primera historia, ni algunos pacientes que han dejado huella en mí, o la mirada de otros desesperados por su enfermedad.
Poco tiempo queda para finalizar el curso, pero todos sabemos que eso no es suficiente. Tenemos que seguir con nuestra formación porque nos queda muchísimo por aprender para ser un buen médico.
Ese es mi verdadero afán, ser un buen médico, tener un amplio conocimiento de enfermedades, curar, paliar o prevenir a los pacientes y saber que hacer en cada momento y situación.
Finalmente decir que tengo una gran inquietud por terminar y verme en el hospital aprendiendo y tomando decisiones acertadas. Me gustaría pronto estar con mis compañeros trabajando en conjunto y con un mismo fin, ayudar en la medida de lo posible a todo aquel ser humano que busque ayuda en nosotros. No hay nada más gratificante en la vida que esto.
Vanessa González Begines (Valme)

Desde siempre: médico

¿Cuándo decidí que seria médico? La verdad, que si intento recordar la primera vez que dije que quería ser medico, no se cual fue, desde bien pequeñita es lo que siempre he querido y no me imaginaba en otra profesión.
¿Por qué esta carrera y no otra? Los motivos no los sé, ya que no es que tuviese ningún referente ni nada, puesto que en mi familia ni gente cercana he tenido ningún medico, quizás siempre me ha impresionado el funcionamiento del cuerpo humano, recuerdo como me gustaba ver los dibujos de "La vida es asi", y tenia mucha curiosidad por saber porqué la gente enfermaba y se curaba, y la mejor carrera para poder aprenderlo no es otra que esta, en la que además puedes ayudar a otras personas, y que mayor gratificación que esta.
Aunque siempre lo he tenido muy claro, hubo momentos en que pensé que no iba a ser posible, ya que para entrar se necesita una nota muy alta, y hubieron dudas hasta el final, pero el día en que salieron las listas de admitidos lo recuerdo como uno de los mas felices de mi vida....iba a conseguir mi sueño! Y aunque aun quedaba mucho por delante el primer paso ya estaba dado.
La verdad que la carrera es dura, pero sabiendo cual es la recompensa, merece la pena. A pesar de todos los momentos de estudio agotador, no poder salir siempre que se deseaba, etc, nunca me he arrepentido de estudiar esta carrera, y nunca me he planteado ni por asomo dejarla.
Ahora en sexto me parece que el sueño esta mucho mas cerca, casi puedo tocarlo y es lo que mas deseo, después de tanto tiempo y esfuerzo, por fin, llegaré a ser MÉDICO

Por amor

¿ Por qué medicina?

Desde pequeña he sentido la necesidad de ayudar a los demás, bien sea por mi propia naturaleza o por la educación que he recibido de mis padres y el comportamiento que he visto de mis hermanas; es lo que le da sentido a mi vida, y ser médico es lo que más deseo.
Como todos los que estudiamos medicina, era una chica “sobresaliente”, lo que cambió cuando empecé la carrera...pero eso no me impidió seguir con mi sueño, y cada vez que un paciente me sonreía o me daba la mano en el hospital se reafirmaba aún más.
Estoy muy orgullosa de haber escogido esta carrera, para mí es la profesión más bonita que existe.
Me gusta saber que siempre puedo ser útil; si no se puede prevenir, se intenta curar, y cuando no se pueda, aún se puede paliar el dolor, acompañar y ayudar en otros aspectos.
También es una profesión que te mantiene activo, en la que nunca dejas de aprender ya que siempre aparecen técnicas nuevas, diferentes protocolos de actuación y más conocimientos sobre las enfermedades y sobre los seres humanos.
No sé que especialidad podré elegir, pero sí se una cosa: siempre intentaré ser lo más empática, humana y humilde posible ejerciendo la especialidad que escoja puesto que , desde mi punto de vista, son los valores que deben caracterizar a un buen médico.

Cristina Martínez González

Por qué Medicina...

Desde pequeña, siempre me intrigó saber qué es lo que pasaba en nuestro interior, siempre me pregunté por qué algunas personas enfermaban y otras no, por qué si me daba un golpe a veces me salía sangre y si era en la cabeza me salía un “chichón”, por qué mi hermano me contagió la varicela o cómo pudo tener mi madre todo ese tiempo a mi hermano dentro…, supongo que la curiosidad ha sido una de las principales razones.

Pero después, con el tiempo, no sé muy bien decidir un momento ni un lugar, las ideas se me fueron aclarando y pensé que tal vez en la medicina podía encontrar mi forma de vida y de sentirme útil. A lo largo de estos años, sin duda alguna me he dado cuenta de que no me equivoqué en la elección, y sin el menor titubeo, volvería a comenzar estos seis años.

Hemos aprendido mucho pero sobre todo me quedo con las experiencias que me han hecho ver que este es mi camino, nunca podré olvidar mi primer pase por el hospital, mi primera historia, mi primera exploración, el primer quirófano, el primer parto o la primera guardia, pero sobre todo, nunca podré olvidar la primera vez que me hicieron sentir útil, que sentí que gracias a nada fuera de lo normal que no hagamos cada día, había alguien a quien ayudábamos y que nos lo demostraba. Me gusta pensar que el día de mañana tendré la posibilidad de comprometerme con los que necesiten de nuestra ayuda y que gracias a esta pueda ofrecerles un intento de cura, un hombro de apoyo y una luz de esperanza.

Por vocación

¿Alguien recuerda Érase una vez la vida? La primera vez que la vi tendría unos 4 o 5 años, desde entonces me encantó el cuerpo humano. Me parecía algo fascinante. Cuando fui creciendo me encontré la serie norteamericana de Urgencias. Ésta, mucho más técnica, hizo que me decantara ya por esta carrera. ¿Motivos? Me fascina el cuerpo humano (sobre todo el corazón, me parece una máquina increible). Al entrar en la facultad pensé "lo conseguí" lo que llevaba esperando toda mi vida se hizo realidad: ser médico. Durante los dos primeros años lo pasé bastante mal, me hacía preguntas del estilo de ¿qué es esto? ¿dónde están los pacientes? ¿Por qué no entramos en el hospital a hacer prácticas? Pero en tercero la cosa cambió. Eso era lo que yo queria. Estar en un hospital, saber cómo funciona, qué se hace allá, tratar con personas, ayudarlas en todo lo posible, en definitiva, lo que es ser médico. Y en tercero lo descubrí con creces. De ese período sólo tengo buenos recuerdos. Desde aquí agradecer a todos los médicos que se volcaron conmigo en tercero para intentar inculcarme lo mejor de esta profesión, ya que lo lograron con creces.

En definitiva, después del discursito, motivos para estudiar Medicina: porque amo esta profesión desde que tengo uso de razón.
El sueño de mi vida…
Siempre quise ser médico, y es curioso por que en mi familia no hay nadie que se dedique a la salud, ni siquiera amigos de mis padres o conocidos lo son, sin embargo yo lo tuve así de claro. Hasta donde la memoria me alcanza recuerdo como la gente me preguntaba ¿Qué vas a ser de mayor? Y yo, siempre contestaba lo mismo: MÉDICO. Daba igual que el resto de niñas quisieran ser peluqueras, veterinarias, profesoras…yo siempre pensaba lo mismo. Recuerdo que los fines de semana me levantaba muy temprano para poder ver “La vida es así”, me fascinaba saber como funcionaba todo por dentro, como encajaban todas las piezas.

A medida que crecí, y a pesar de que todo el mundo te recuerda constantemente lo larga y difícil que es la carrera, lo tenía más claro. Simplemente no me imaginaba trabajando de otra cosa, nada más me llamaba la atención. Me encanta conocer como somos tan perfectos, como es tan compleja la vida, y me ilusiona pensar que algún día pueda ayudar a mejorar la salud de alguien.

Ahora que estoy en sexto, y veo el camino hecho hasta llegar aquí, pienso que hice lo correcto. Sigo sin cansarme de aprender, pero también he comprendido que los sueños requieren mucho esfuerzo. Al final sacrificas tiempo de tu familia, tus amigos, tu descanso… por “ella”.

Si pudiera dar marcha atrás en el tiempo sin duda alguna, volvería a escoger medicina. Ya casi toco el sueño con mis manos, y todo este recorrido ha sido la mejor etapa de mi vida.

Por ser mejor...

Porque el conocimiento sobre cómo funciona nuestro cuerpo y cómo enferma es como el océano y nosotros sólo estamos chapoteando en la orilla.
Porque todo ser humano sufre en determinado momento de su vida, y lo mínimo es que no esté solo y lo máximo a lo que se puede aspirar es a marcar la diferencia ganar a ese tipo de la guadaña.
Porque la medicina no es una profesión es una forma de vida, no puedes responder a una petición de ayuda diciendo: “lo lamento pero nuestro horario de atención al público es de 9 a 5 días laborables”
Porque sabes más y mejor que nadie la cantidad de cosas que te quedan por aprender y vivir.
Porque soy un poco arrogante y me gusta desmontar los argumentos de los que hablan de alguna enfermedad, porque a pesar de que “de medicina todo el mundo opina” no todo el mundo “sabe” (entre ellos yo)
Porque aprendes a actuar en situaciones difíciles y en décimas de segundo cuando tu instinto te dictaría quedarte quieto con una mirada bobalicona en la cara.
Porque tu trabajo está en los sitios de donde la gente huye, porque allí es donde más falta hace.
Porque es una profesión honrada y respetada, lo difícil es merecer ese honor y ese respeto.
Porque a pesar de ser un cínico en apariencia en el fondo me gusta ayudar a la gente, soy capaz de dar lo mejor de mí por otros, cuando ni siquiera soy capaz de hacerlo por mí mismo.

Porque sí.

"Las personas confían en nosotros, incluso siendo estudiantes, nos miran y nos dicen aprended mucho y llegad a ser buenos médicos"

Me acuerdo de aquel verano de 2003 en el que rellené la preinscripción, estaba nerviosa e ilusionada, iba a ir a la universidad. Elegí medicina tras muchas dudas, porque me gustaba pero a la vez tenía miedo, miedo al fracaso, a perder el tiempo, a decepcionar a mis padres y a mi misma. Aún así me matriculé con la ilusión de terminar y hacer lo que realmente me gustaba, (me gusta), saber y ejercer medicina.
Una de mis grandes aspiraciones es poder ir a ayudar allí donde no hay medios. Admiro mucho a la gente que es valiente y lo da todo, y espero tener ganas y fuerza suficiente para hacerlo.
Es ahora, en mitad de cuarto y quinto cuando me flaquea esa fuerza, cuando me desilusiono, cuando veo que no me concentro lo suficiente, y me falta tiempo para cada examen, tiempo para los que quiero y tiempo para mi misma; Por eso, y porque me han enseñado la importancia de la salud mental y de estar contenta con lo que hago, intento darle tiempo a todo lo que necesito. Si, estudio medicina, sin prisa pero sin pausa.
Por mi, y porque la ilusión permanezca.
Una de las cosas que más me gusta de lo que veo a diario es relación médico-paciente, como las personas confían en nosotros, incluso siendo estudiantes, nos miran y nos dicen aprended mucho y llegad a ser buenos médicos.
Eso es lo que yo quiero ser, una buena médico, y ganarme esa confianza, esa cercanía y esa admiración que sienten los pacientes hacia los médicos -buenos- (buenas personas y buenos facultativos)
Aunque en párrafos anteriores hubiera podido expresar que estoy un poco cansada de tanto estudio, sé que todo sacrificio tiene su recompensa, y estoy contenta de estudiar lo que estudio, me gusta conocer como “funcionamos” y como dejamos de “funcionar”, aunque cada vez pienso que sé menos, se que no es así, es sólo que el interés por las cosas aumenta y las ganas de saber también.
Me gustan las personas, y me gusta ayudarlas en lo que puedo, entonces,¿qué mejor carrera que esta?

Es una de las profesiones más interesante que existe y de la que nunca dejas de aprender tanto profesionalmente como afectiva y humanamente.

  • Mi primera razón por la que quiero ejercer ésta profesión es por la gran satisfacción que se consigue al poder curar o en su defecto aliviar a los demás.
  • Considero que es un trabajo duro que ocupara gran parte de mi vida pero el deseo de conocer sobre nosotros me hace pensar que es una de las profesiones más interesante que existe y de la que nunca dejas de aprender tanto profesionalmente como afectiva y humanamente, ya que incluso de aquel paciente con el que apenas se tiene contacto se aprende.
  • Mi tercera y última razón por la que he decidido ser médico es porque me gusta ayudar, sobre todo a aquellos que más nos necesitan y por que al hacer esto me ayudo a mi misma y simplemente por que no me imagino ejerciendo otra profesión que me llenase como lo hace esta.

Patricia Fernández García

Para poder ayudar más y mejor a los demás, sea quien sea

¿Por qué ser médico?

Aunque a hora lo tengo muy claro que quiero ser medico en el pasado no lo tenia muy claro. Mi devoción a la salud viene prácticamente desde que me acuerdo que soy persona, esto porque muchos de mis familiares y amigos son personas que trabajan en la salud, así que estoy acostumbrado a ir al hospital y al centro de salud desde muy chico y esto me ha llevado ha desear trabajar en el medio sanitario.
Cuando termine bachillerato solicite medicina pero no lo logré e ingrese en enfermería y fue lo mejor que me pasó…
Terminada la carrera de enfermería empecé a trabajar en oncología y esto me ha supuesto trabajar a diario con el sufrimiento, el dolor y a veces con la muerte (demasiadas veces), esto ha cambiado mi manera de ser y de ver la vida.
Pues he pasado a valorar todavía más a mis padres, amigos, las personas en general y la vida… he comprendido que se puede tener todo y no me estoy refiriendo a los bienes materiales, me estoy refiriendo a la amistad, al amor, al estar bien con nosotros y con los demás, pero esto solo es posible mientras estamos vivos.
Así que hacer todo aquello que esté a nuestro alcance para mejorar la calidad de vida de otras personas es dar una oportunidad al otro de ser feliz. Esto es extremamente gratificante, nos hace sentir bien con nosotros mismos, nos hace sentir felices, nos hace sentir vivos. Todo esto lo he descubierto gracias a todos aquellos que he ayudado durante los 6 años que he trabajado en oncología, a los cuales agradezco de todo corazón.
Pero como podéis imaginar, trabajar muchas veces con situaciones terminales nos deja una insatisfacción y una frustración enorme, cuando algo se nos escapa de las manos y esto me ha pasado algunas veces, porque desearía actuar de una manera pero no podía ya que eran cosas del dominio médico. Por eso deseo ser médico para poder ayudar más y mejor a los demás, sea quien sea, aunque eso suponga estar lejos de la familia, amigos y dedicando todo tu tiempo al estudio limitando tu vida social… pero la sonrisa, la mirada del otro como agradecimiento por la ayuda que le brindo hace que todo ello merezca tanta dedicación.
FJRH

Me siento afortunado en hacer lo que más me gusta, en hacer bien ajeno, en poder compartir conocimientos,

Razones para hacer medicina (Blog personal)

Mis razones para estudiar medicina están relacionadas con mi personalidad, mí naturaleza interior. Desde siempre o desde que me entiendo por ser humano he querido hacer esa maravillosa carrera, pues el simple hecho de ayudar al próximo o los demás me satisface y engrandece espiritualmente y como persona. No sólo en el acto médico y si en la vida diaria, me siento muy bien cuando puedo ayudar a una persona sea cercana o desconocida.
  • A lo largo de la carrera he tenido muchas desilusiones, cosas que pensaba que fueran tal como pienso que deben ser, aprendí a ignorar esas cosas para poder seguir disfrutando de mis estudios, en general es la carrera que me satisface por completo y no me imagino haciendo otra cosa que no sea medicina.
  • Siendo un poco más crítico no importa que tengamos "miles" de exámenes en cada curso, prácticas que no siquiera nos echan cuenta, profesionales de la enseñanza que no te hacen caso, fines de semana, navidades, fines de año cerrados o metidos en la habitación o en la sala de estudio estudiando para que luego no apruebes, vaya a septiembre(o sea, estudiar el verano), todo eso sirve de estimulo para que seamos no sólo buenos médicos sino también buenas personas.
  • Nunca se me olvidará que cuando entre en la universidad(entonces en Cuba) mi madre y mi abuela presumía:"mi niño ya es medio médico"(no sabían ellas lo largo que es hacer medicina) y los vecinos de mi madre ya te miran de otra forma(con respecto).Todo eso te hace valorar bien afondo el porqué hacer medicina, o sea, ni siquiera soy médico ,pero ya veo la importancia del médico para la sociedad, la tranquilidad que puede transmitir un médico a sus seres queridos y cercanos.
  • Llevo casi 6 años recibiendo conocimientos y sabios consejos de mis profesores y compañeros en la facultad y en el hospital, pero como he dicho antes, esa profesión es más que una profesión y se lleva adentro. La humildad y el deseo del bien ajeno hace parte de la persona, porque un médico no es sólo conocimiento, y esté siempre estará en los libros.
  • Por supuesto que la parte financiera también es importante en el mundo mercantilista actual, pero hay una frase que me gusta mucho que dice:"no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita".Por eso me siento afortunado en hacer lo que más me gusta, en hacer bien ajeno, en poder compartir conocimientos, en poder ser visto por amigos y familiares como una persona y profesional que ayuda a los demás.
¡Por eso quise y quiero ser médico!

Leilton Cavalcante Cunha

Los comienzos de todo esto

Fue una mañana de primavera como otra cualquiera en la Facultad, los alumnos que estaban citados para el Taller de Medicina de Familia esperaban al sol cerca de la puerta del aula 2. No recuerdo la causa, pero ese día me encontraba bastante eufórico. Poco a poco fueron entrando los 11 o 12 alumnos en el aula, la mayoría eran chicas. Estábamos a mediado de curso y para los alumnos de 6º el fin estaba cerca. Pero en su mente más cerca estaba el examen MIR.

Pero esa mañana mi elevado estado de animo me hizo improvisar, el Taller que íbamos a realizar se prestaba a ello. Se trataba de que cada alumno hablará sobre su experiencia en el Centro de Salud, lo que allí había visto, lo que le había llamado la atención y reflexionar sobre lo que habían vivido del trabajo del Médico de Familia entre todos. Este taller ya lo habíamos hecho muchas veces. Casi era rutina su presumible desarrollo. Por ello, improvisé.

Apenas hubo comenzado el taller y cada alumno haber hablado someramente sobre su experiencia en el Centro, y sin pensarlo dos veces me lancé a la aventura.

El debate transcurrió más o menos en los siguientes términos.

- Hoy quiero que hagamos una reflexión personal de lo que significa para cada uno el hecho de ser médico. Para ello cada uno de vosotros va ha recordar, como si estuviéramos rebobinando una cinta de video. Comenzaremos hace unos 6 años.

Los alumnos me miraban algo asombrados, pero sin aspavientos, estaban acostumbrados a las “rarezas docentes” de los médicos de familia de la facultad. Proseguí mi discurso como si le hablara personalmente a cada uno.

- Supongo que todos recordareis aquellas fechas cuando al salir la puntuación de la selectividad comenzasteis a ver que podíais estudiar medicina. Todo era un revuelo, la familia, los amigos, los compañeros de instituto. Unos felicitaban, otros comenzaban a hacer chistes de médicos, los menos te miraban con envidia, en general se alegraban por ti y tu futuro.

Observaba a los alumnos, por un momento noté que estaban sintonizando con la situación, algunos cerraban los ojos, otros miraban al infinito.

- Y ahora que ya estáis en la situación (algunos asintieron con la cabeza) recordareis que significaba para vosotros el ser médicos, como os imaginabais que iba a ser vuestro profesión. Ahora, si no os importa, me gustaría que compartierais con vuestros compañeros aquellas ideas de entonces.

Comenzó Adela, que sin pensárselo dos veces, dijo:

- Yo me imagina que los médicos eran como os “ángeles”, desde pequeña los había visto así. Eran como seres superiores que cuidaban de nosotros, quitaban las enfermedades, por de día o por la noche, siempre que venía a casa nuestro médico de cabecera era un acontecimiento, mi madre después de su visita se quedaba más tranquila, aunque tuviéramos 40ºC de fiebre.,…

Continuó Fernando,

- Siempre me imaginaba en una ONG en África o en Centro América curando y ayudando a las personas más necesitadas, …

Ángela lo tenia más claro,

- Mi padre es médico y siempre he vivido en casa los sacrificios y las gratificaciones de mi padre en su consulta. El es pediatra y siempre ha estado en casa, desde que recuerdo, en la sala de espera siempre hay muchas madres con sus hijos que le sonríen al verlo salir y entrar en la consulta. Se queja del mucho trabajo que tiene, hay días que esta acabando a las 11 de la noche, pero se le ve que le gusta y lo disfruta. Ahora lo veo más cansado que cuando yo era pequeña y algunas noches algo pesimista. Pero las imágenes que tengo de mi padre en su consulta cuando yo era pequeña me decidieron estudiar medicina.

Isabel fue más pragmática y sincera

- Yo no tenia decidido que hacer, me gustaba la Biología, la Geología, la Psicología, casi cualquier carrera de ciencias me servía. Fue al conocer que tenia una nota alta en selectividad cuando algunas compañeras y en mi familia me empezaron a animar para hacer medicina. Me decían que se ganaba dinero y que el trabajo estaba asegurado, que era una pena con la nota de Selectividad que había sacado no aprovecharla y estudiar Medicina. Que la carrera era larga pero más fácil que muchas de ciencias. Y, así fue como me matricule en medicina, por la nota de selectividad, pero no lo tenía decidido previamente.

Con más o menos diferencias la roda de intervenciones transcurrió de manera similar con las consiguientes repeticiones. Terminamos oyendo a José. José estaba especialmente callado, era bastante inteligente, maduro, y estudioso, y además era “el empollón” de la clase, de aspecto de buena persona y, además, muy querido por el resto de sus compañeros. José fue poco explicito en su intervención, lo que resulto extraño para el resto de sus compañeros, acostumbrados a su tradicional locuacidad. Sin muchos preámbulos se limitó a decir,

- Desde pequeño siempre he querido ser médico. Todo fue a raíz de la vista de un médico a mi casa para visitar a mi hermana que estaba enferma. Yo tendría 4 años y mi hermana 2 años. Cuando acabó la visita, cuentan mis padres que empecé a decir que yo de mayor quiero ser médico, y hasta ahora.

Y así fueron transcurriendo los minutos a lo largo de una hora. Se podía decir que, en general, lo más frecuente eran motivos que implicaban la generosidad, deseos de ayudar a los demás, tener reconocimiento social, el trato con personas y las relaciones humanas, la posibilidad de trabajar en diferentes situaciones, las vivencias en la familia de los problemas de salud, la relaciones personales con médicos, etc.

En ese momento entro un celador avisando que se había suspendido la clase que empezaba a continuación y que nos podíamos quedar una hora mas.

Como ya había acabado la ronda del “¿porqué?” y aún nos quedaban 50´ para disponer del aula, en un alarde de improvisación en vista del buen tono emocional y de sinceridad que se había creado, decidí continuar el taller.

El sol del mediodía entraba por las ventanas deslumbrando a algunos alumnos con su reflejo en las mesas. Al bajar las persianas el ambiente se hizo más íntimo y personal, a pesar de que era un aula para 50 alumnos.

A continuación, hice una nueva pregunta con la intención de reforzar aquellos comentarios-confesiones que los alumnos habían relatado anteriormente. Dije solemnemente.

- Hasta ahora hemos hablado, más o menos, del ¿por qué? decidisteis en su momento estudiar medicina. Han pasado casi 6 años desde entonces, habéis sobrevivido a los primeros años de la carrera, los más duros por su lejanía de la clínica y excesiva teoría, (todos asintieron con la cabeza). Ahora en 6º curso, ya habéis tenido tiempo de tener un contacto más intenso con la medicina real, los pacientes, los compañeros, etc. ¿Casi a punto de terminar, que razones tenéis para seguir queriendo ser médicos?

Se hizo un silencio que cortaba el aire, todo lo disponibles a contar y compartir que estaban previamente se desvaneció en un momento “había pasado un ángel”. Por sus caras comprendí que estábamos entrando en un terreno muy inestable. Nadie se atrevía a hablar. Rompió el hielo Adela tras una pausa “eterna”. Y dijo,

- Antes comente que antes veía a los médicos como ángeles. La verdad es que después de estos años en la facultad y el hospital he cambiado de opinión. No sólo no son ángeles, sino que algunos por la forma de comportarse con los pacientes y en muchas ocasiones con nosotros, los alumnos, los veo como “demonios”.

En ese momento, comenzaron a brillarle los ojos y alguna lágrima se escapaba por el párpado. Sentía que se estaba abriendo la caja de Pandora y el devenir de los acontecimientos me arrollaba a mí también. Pero por un momento, Adela se recompuso y continuo,

- No quiero decir que todos los médicos sean malos. Pero si es verdad que he vivido muchas situaciones en el hospital que se alejan mucho de mi idea de lo que era ser médico y de cómo se hacía la medicina. No sé si hubiera sabido esto antes lo que habría hecho. No sé, luego el Catedrático de Legal que siempre nos esta asustando con que nos van a llevar a la cárcel por cualquier problema que tengamos, la verdad es que no sé. Igual era una fantasía de niña pensar que lo más importante para los médicos era ayudar a los demás y disfrutar de su trabajo.

Sentí que la situación se me iba de las manos, comencé a balbucear algunas palabras para transmitirle optimismo a Adela, pero resultaba muy difícil.

El resto de los alumnos fueron comentando algunas cosas parecidas pero no tan extremas y en general con alguna frase final de esperanza para autoconvencerse y luchado por visualizar un futuro mejor. Todos los alumnos hablaron, excepto José. Como la situación se había ido estabilizando, y los ánimos retornaban su ser, inicie el cierre del Taller haciendo un resumen de lo que había pasado.

Pero no me hacían caso, estaban atentos a José y le hablaban. La situación se me estaba yendo de las manos, pero tampoco me importaba, se notaba que estaba pasando algo que o no detectaba.

En pocos segundos todos vueltos hacia José le pedían cariñosamente que el también hablara.

Se hizo un breve silencio y casi tartamudeando José empezó a hablar.

- Como dije antes de niño dije que quería ser médico. Mis padres y el resto de mi familia desde que recuerdo así me lo cuentan. Con el tiempo, yo repetía eso mismo. Sin embargo, ya estudiando el bachillerato empecé a tener dudas, en más de una ocasión intenté decírselo a mis padres pero era tal su ilusión se había creado en mi familia y con mis amigos un ambiente tal que cuando llego el momento me resulto imposible elegir otra carrera. De todas maneras pensé que igualmente me podía gustar con el tiempo.

Un nuevo silencio, se le notaba un nudo en la garganta que le impedía hablar, el resto de sus compañeros estaban enmudecidos, era la primera vez que le oían hablar de este tema y no se atrevían a decir nada. El siempre era el fuerte del grupo. Y ahora, allí estaba, con los ojos enrojecidos y humedecidos. Continuó hablando,

- Además, lo que habéis comentado, muchos profesores en la universidad en vez de transmitirnos la ilusión por ser médicos, parece que han querido transmitirnos sus amarguras y fracasos. Ahora ya esto no tiene vuelta atrás, ¿cómo les digo a mis padres que no quiero ser médico ahora?, con los esfuerzos económicos que han hecho por que sea médico.

En un intento desesperado comencé a hablarle, pero sólo decía banalidades y estereotipos, en el fondo compartía con ellos la sensación de que la ilusión y la vocación de ser médico se lleva desde el inicio de la carrera, pero cada día había algo en los Hospitales y en las Facultades de Medicina que hacía más difícil el gusto por ser médico.

Gracias a dios apareció Miguel, el celador, para avisarnos que estaban en la puerta el profesor de la siguiente clase.

Un año después, supe que José había sacado el 38 en el MIR, estaba haciendo Cardiología en la Paz, y estaba contento.

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