Los alumnos de la Facultad de Medicina de Sevilla reflexionan sobre las razones y las emociones que los motivan para estudiar medicina. Se invita a participar en el mismo a estudiantes de otras Facultades de Medicina u otras personas interesadas en participar en el mismo con sus comentarios (Students of the Faculty of Medicine of Seville reflect on the reasons and emotions that motivate them to study medicine. Are invited to participate in the students from other medical schools or other interested persons to participate in it with your comments). (Pablo Bonal Pitz).


Muchos médicos, que fueron excelentes conmigo, participaron en mi estancia y cambiaron algo en mi interior. Eran la materialización de lo que imaginaba ser de pequeño. Cada uno a su manera, me proporcionaron una visión de la medicina que yo desconocía, la preocupación y el cuidado de las personas, cuánto debe saber un médico, la devoción a su trabajo… Entonces ya tuve lo tuve claro: iba a ser médico de mayor. Víctor Manuel Sández Montagut.

Desde que tengo recuerdos, siempre he querido ser médico. Cuando era pequeño y jugaba, lo hacía simulando que era un médico. Si echaba un partido con los amigos, yo era el médico del equipo. Si querían montar una banda de música, yo sería el médico de la gira. Fuera cual fuera la temática, yo quería ser el que curaba y ayudaba a que se recuperaran. No sé de donde viene este deseo, pues en mi familia nunca ha habido médicos que hayan influido en mí. Pero la realidad es esa.

Pero nunca lo he tenido tan claro como desde los doce-trece años. Cuando llegó el verano de mis doce años, comencé a sentirme mal. No me apetecía salir, me encontraba cansado y me daba fiebre, que al comienzo era baja, pero a lo largo de las semanas se hizo alta. Mi madre me llevaba al médico cada vez que me daba esta fiebre y cada vez sospechaban infecciones, por lo que me mandaban antibióticos y analgésicos. Entonces me ponía mejor.

No transcurría una semana, cuando volvía a empeorar. Apareció una tos rebelde que no se iba con nada y tras varias visitas de nuevo al médico, mi madre exigió una prueba. Algo tan simple como una radiografía mostró el terrible proceso. Fuimos al servicio urgencias del hospital y tres días más tarde estaba ingresado en el ala de oncología del Hospital Virgen del Rocío.

Muchos médicos, que fueron excelentes conmigo, participaron en mi estancia y cambiaron algo en mi interior. Eran la materialización de lo que imaginaba ser de pequeño. Cada uno a su manera, me proporcionaron una visión de la medicina que yo desconocía, la preocupación y el cuidado de las personas, cuánto debe saber un médico, la devoción a su trabajo… Entonces ya tuve lo tuve claro: iba a ser médico de mayor.

Pero pasó el tiempo y llegó una época turbia de mi vida. Segundo de Bachillerato constituyó el año más raro en mi vida. Ocurrieron una serie de acontecimientos que me desconcertaron y no me permitieron ser yo mismo. Tomaba decisiones equivocadas a todas horas y me alejaba de mi objetivo cada vez más. De hecho ya no quería ser médico. Ni quería ser nada. No sabía que quería.

Por suerte, la orientadora de mi instituto me dio un consejo brillante: no te cierres puertas, si no tienes claro qué hacer, haz algo que te guste y que te permita en un futuro retomar tus sueños. Y así lo hice, me matricule en el Grado Superior de Laboratorio de Diagnóstico Clínico.

Me encantó. Sólo hablábamos del cuerpo humano, de técnicas de laboratorio, de pruebas analíticas y de enfermedades. Me maravilló a tal punto que a las pocas semanas decidí retomar mi rumbo: sería médico. Podría escribir muchísimas líneas sobre todo lo que me aportó esta época de mi vida, pero me alejaría del tema.

Tras dos años, cautivado por esta formación, terminé. Tenía una buena nota, así que pude matricularme en medicina. Ahora me quedan meses para terminar y me siento contento y orgulloso de mí mismo.

Así que, ¿por qué estudiar medicina? Porque siempre ha sido mi ilusión.


Víctor Manuel Sández Montagut.
6º Medicina. HUNS Valme.

1 comentario:

  1. Muy bonita tu historia Victor.
    Hoy tuve el placer de conocerte y muy buen médico qe eres..aparte de profesional,muy atento y amable y eso se agradece.
    Espero qe mi fiebre se remita en días y no se na..

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