Los alumnos de la Facultad de Medicina de Sevilla reflexionan sobre las razones y las emociones que los motivan para estudiar medicina. Se invita a participar en el mismo a estudiantes de otras Facultades de Medicina u otras personas interesadas en participar en el mismo con sus comentarios (Students of the Faculty of Medicine of Seville reflect on the reasons and emotions that motivate them to study medicine. Are invited to participate in the students from other medical schools or other interested persons to participate in it with your comments). (Pablo Bonal Pitz).


¿Qué fue lo que me trajo hasta aquí?

Todo empezó con aquella selectividad en el año 2005 y parece que los años no hayan transcurrido desde entonces. En mi caso, lo que me llevó a estudiar medicina no fue una vocación desde la infancia, es más, mis gustos oscilaron desde ser periodista, ingeniera o bióloga. Pienso que fue la madurez, al menos aquella que se puede tener con diecisiete años, la que encaminó mi decisión. Fue en los años de bachillerato cuando me propuse el reto de poder llegar a ser médico, entonces una ilusión y entusiasmo crecían dentro de mí y me hacían saber que iba por el camino correcto.
Cuando comenzamos el curso el primer día, nos reunieron a todos los nuevos en el aula Magna para darnos la bienvenida, en este acto un alumno de quinto recuerdo que nos dio la enhorabuena por entrar en la “carrera más bonita del mundo”. En aquel entonces andaba un poco perdida, pues todo era nuevo para mí y mucho más lo era aquella etapa de mi vida que acaba de comenzar, pero esas palabras se quedaron guardadas en mis recuerdos, llegaron muy dentro de mí.
Hoy, seis años después, puedo afirmar que la Medicina no es solo la carrera más bonita del mundo, sino la profesión más enriquecedora y bella que se puede ejercer. Entre otros aspectos, me ha brindado la oportunidad de conocer al maravilloso organismo  humano, saber cómo debe funcionar y también como no lo debe hacer. Siempre me ha gustado comparar el cuerpo con un mundo diferente al que vivimos, es como si cada uno de los aparatos de lo componen fuese un continente diferente, cada órgano un país y cada arteria o cada vena una calle con un nombre distinto. Pues bien, a través de esta carrera he podido ir conociéndolo, ser consciente de lo perfectos y complejos que podemos llegar a ser y me ha ido presentando a lo largo de todos estos años lo que considero la mayor obra maestra de la naturaleza. No obstante, a través de la carrera adquirimos conocimientos pero el trato humano propio de la actividad profesional de un médico en muchas ocasiones se intuye más que se aprende o practica.  Con esto hago referencia a que actualmente la organización docente se centra mucho más en impartirnos conceptos teóricos, despreciando en gran medida la parte práctica. Debido a ello, la ilusión propia del estudiante de medicina a veces pienso que fluctúa ya que es mucho lo que se nos exige y hay determinados momentos que no perder la motivación solo depende de un mismo. Sin embargo, en otras ocasiones sales de una clase realmente satisfecho o eres afortunado por vivir experiencias únicas en el hospital que hacen que ese aliciente no se pierda, revives esas ansias por poder ayudar al necesitado  y te hacen saber que estás realizando lo que realmente te gusta, es lo que te da fuerzas para continuar en el camino.
Estos años han estado llenos de momentos inolvidables y que sin duda extrañaré, pero igualmente son años llenos de esfuerzo y sacrificio pues pienso que lo que mejor define a un estudiante de medicina es su constancia. Constancia que no se puede conseguir sin una ilusión, una vocación o una motivación que parte de cada uno de nosotros. Me refiero a esa ilusión por poder estar al lado del que más lo necesita, de aquella persona que pone en ti su máxima confianza y deja en tus manos su vida. Estar al lado de aquel que sufre y poder ofertarle una mínima esperanza, poder experimentar lo que se siente al salvar una vida siendo también egoísta, porque al igual que damos queremos recibir, saber que lo estamos haciendo bien y ser útiles para el prójimo. Todo ello es lo que hace diferente a esta profesión: el trato humano y el luchar cada día por la salud y la vida de los demás. Este ha sido el motivo que me ha llevado hasta aquí, el que me ha hecho luchar durante estos seis años, lo que me llena cada vez que pienso en mi futuro y lo que me hace estar segura de que es el papel que quiero tener en mi vida. Sí, es lo que quiero, quiero ser médico.

1 comentario:

  1. Anónimo9/1/11 6:03

    me encanta la verdad tu esperiencia .das a notar quer tienes corazon parea tu profesion y no solo lo kieres ser para o por alguie realmente te entregas .....

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