Los alumnos de la Facultad de Medicina de Sevilla reflexionan sobre las razones y las emociones que los motivan para estudiar medicina. Se invita a participar en el mismo a estudiantes de otras Facultades de Medicina u otras personas interesadas en participar en el mismo con sus comentarios (Students of the Faculty of Medicine of Seville reflect on the reasons and emotions that motivate them to study medicine. Are invited to participate in the students from other medical schools or other interested persons to participate in it with your comments). (Pablo Bonal Pitz).


Existe un motivo particular

Comenzar a hablar de las motivaciones que me llevaron a estudiar medicina sin caer en los tópicos puede resultar algo dificil. Supongo que todos los que estamos aquí entramos por un interés común de ayudar a los demás, hacer la vida más fácil a aquellos que lo necesitan y, de alguna forma, contribuir a hacer una labor social. En mi caso además, existe un motivo particular.

Cuando tenía catorce años sufrí un accidente de tráfico en el que casi pierdo la vida. Llegué a las Urgencias del Hospital Virgen del Rocío inconsciente y con un traumatismo craneoencefálico grave. Ingresé en la UCI con fracturas en el cráneo y varios hematomas cerebrales, y allí pasé varios días. Había perdido la movilidad y la sensibilidad del brazo derecho y los médicos se reunían y debatían sobre la causa de dicho déficit. No quedaba claro si se debía a un problema de isquemia, una lesión en el plexo... nadie era capaz de afirmar nada, por lo que me sometían a infinidad de pruebas diagnósticas. Después de aquellos días en la UCI pasé tres semanas más en la unidad de TCE de Rehabilitación.

La cuestión es que durante todo el tiempo que estuve ingresado en la UCI me sentí la persona más vulnerable del mundo. No era más que un niño y estaba solo en una habitación de hospital, rodeado de otros enfermos y aparatos que hacían ruído y continuamente me sacaban de allí para hacerme pruebas que yo no comprendía. Mis padres no estaban. Sólo podían pasar a verme en algunos momentos del día y la mayor parte de ellos yo estaba sedado y dormido. Pasaban los días y yo apenas veía a mi madre. Lo pasé mal. Sentía que las únicas personas en las que podía confiar eran unos completos desconocidos que estaban allí supuestamente para ayudarme. Entonces aquellas personas se convirtieron en mi familia. Médicos, enfermeros y auxiliares se convirtieron en el único apoyo humano que tuve durante aquellos momentos. Estaban allí para cuidarme, darme ánimos y apoyarme en la medida de sus posibilidades. Su trabajo era hacer que yo me sintiera bien.

Cuando salí del hospital valoré enormemente la labor de aquellas personas. Pensé en lo gratificante que sería hacer que otros se sintieran igual de bien que yo me había sentido. Que merecía la pena el esfuerzo de estudiar una carrera tan dura si al final conseguías ese tipo de gratificación personal. Que la labor social que suponía era algo tan grande que no podía dejar de intentar. Por eso a partir de aquel momento tuve claro que quería ser médico."
Alumno de Medicina

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